Según el último informe The Mobile Economy North America 2025 de la GSMA, el sector móvil se ha consolidado como uno de los pilares más dinámicos de la economía norteamericana. En 2024, las tecnologías y los servicios móviles generaron el cinco por ciento del producto interno bruto regional, el equivalente a 1,6 billones de dólares, y se prevé que esa contribución ascienda a 3,7 billones en 2030, lo que representaría un 10,2 por ciento del PIB.
Este crecimiento supera con creces la expansión proyectada del PIB general —apenas un 2,1 por ciento anual en promedio— y confirma que la conectividad móvil, junto con la digitalización empresarial y la automatización industrial, se ha convertido en un motor estructural del progreso económico, dice el informe de la GSMA.
El informe, además, señala que casi 320 millones de personas ya están conectadas a internet móvil en la región y que seis de cada diez lo hacen mediante redes 5G. Esta rápida migración refleja tanto la madurez tecnológica como la disponibilidad de infraestructura y capital.
Las operadoras estadounidenses, responsables de más del 20 por ciento de la inversión mundial en redes móviles, han destinado más de 300.000 millones de dólares a la infraestructura 5G entre 2019 y 2024. No obstante, la monetización de estas redes sigue siendo un desafío. Mientras el acceso fijo inalámbrico (FWA, por sus siglas en inglés) ha encontrado un nicho rentable —con más de 11 millones de conexiones y una contribución significativa a los ingresos de Verizon y T-Mobile—, la rentabilidad en el mercado de consumo móvil avanza con mayor lentitud.
El salto hacia la arquitectura 5G standalone (5G SA), descrito por la GSMA como la clave para habilitar nuevas fuentes de ingreso, se presenta como el verdadero punto de inflexión. Su adopción, aún limitada, permite desplegar capacidades como el network slicing y las redes privadas, que abren la puerta a modelos de negocio más próximos al segmento empresarial. En Estados Unidos y Canadá, siete operadores ya ofrecen servicios comerciales sobre redes 5G SA, un indicador del rumbo hacia la diferenciación por calidad de servicio más que por precio.
El estudio de la GSMA destaca también el papel de la región en la próxima ola tecnológica. Estados Unidos y Canadá no solo encabezan la adopción de 5G, sino que concentran a las mayores empresas globales en capitalización bursátil y capacidad de investigación, desde Nvidia hasta Microsoft. La cooperación entre estos gigantes tecnológicos y los operadores de telecomunicaciones ha convertido a Norteamérica en un laboratorio de vanguardia para la integración de inteligencia artificial (IA) en redes móviles. La creación del primer AI-RAN Innovation Centre por T-Mobile, Nvidia, Ericsson y Nokia confirma la ambición de utilizar la infraestructura de acceso radioeléctrico como plataforma de cómputo distribuido, un paso que redefine el papel de la red en la economía digital.
Otro frente de liderazgo emerge en la integración satelital. El informe subraya que 2025 marca el tránsito del experimento a la comercialización de los servicios directos al dispositivo (D2D, por sus siglas en inglés).
Estados Unidos ha tomado la delantera con el lanzamiento nacional del servicio de T-Mobile junto a Starlink, seguido por los avances de AT&T y Verizon con AST SpaceMobile y Skylo. Canadá, con Rogers y Telus, también participa en pruebas de interoperabilidad. Esta convergencia entre espacio y red terrestre amplía la cobertura, pero plantea interrogantes sobre sostenibilidad económica, gestión del espectro y expectativas de los usuarios ante velocidades que, según la GSMA, se asemejarán más a las del 3G que a las del 5G.
La agenda regulatoria se adapta con la misma rapidez. El informe de la GSMA identifica la política del espectro como un pilar esencial para sostener el crecimiento. La reciente legislación estadounidense que habilita la comercialización de 800 MHz en el rango de 1,3 a 10,5 GHz es vista como una medida que equipara al país con los líderes globales en disponibilidad espectral.
Canadá, por su parte, ha extendido el uso del rango medio hasta 3,9 GHz, reforzando la capacidad de las redes para atender aplicaciones de realidad aumentada e IA. Sin embargo, la GSMA advierte que el liderazgo solo se mantendrá si los gobiernos de la región definen planes espectrales integrales para la década de 2030 y garantizan armonización con las decisiones que se adopten en la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones de 2027.
En paralelo, el regulador estadounidense ha iniciado una ofensiva para eliminar normativas obsoletas. El programa “Delete, Delete, Delete” de la FCC, citado por la GSMA, busca reducir trabas burocráticas que encarecen el despliegue de infraestructura. Al simplificar permisos y licencias,
Washington aspira a acelerar la expansión del 5G y sentar las bases para la transición a 6G. La desregulación podría convertirse en un instrumento de competitividad global, aunque también plantea el riesgo de un entorno con menor supervisión sobre prácticas comerciales y protección de datos.
El informe dedica además atención a la ciberseguridad, donde las amenazas estatales y el espionaje industrial han escalado a niveles críticos. Casos como los ataques “Salt Typhoon” y “Volt Typhoon” han evidenciado la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas. La respuesta del sector incluye la adopción de arquitecturas de confianza cero y la implementación de interfaces de programación de aplicaciones (API, por sus siglas en inglés) del programa Open Gateway para verificar identidades y prevenir fraudes mediante suplantación de SIM.
La GSMA sugiere que la cooperación entre operadores, proveedores y gobiernos será decisiva para sostener la confianza en el ecosistema digital.
Más allá de la tecnología, la GSMA identifica tres frentes de impacto social: la reducción de emisiones, la economía circular y las competencias digitales. Los operadores norteamericanos han reducido a la mitad sus emisiones por conexión entre 2019 y 2023 y se sitúan entre los mayores compradores corporativos de energía renovable del continente. Al mismo tiempo, los programas de canje de dispositivos y alfabetización digital —desde Project 10Million de T-Mobile hasta los centros Connected Learning de AT&T— refuerzan el vínculo entre conectividad y cohesión social.
The Mobile Economy North America 2025 describe una región que avanza a gran velocidad en innovación e inversión, pero que enfrenta un dilema estratégico. La madurez tecnológica no garantiza crecimiento ilimitado. La rentabilidad del 5G, la seguridad de las redes y la sostenibilidad del modelo de inversión determinarán si el liderazgo norteamericano se convierte en una ventaja duradera o en una etapa transitoria antes del próximo ciclo global de competencia digital.