La inteligencia artificial (IA) en los operadores de telecomunicaciones ha pasado en pocos meses de ser una herramienta de eficiencia interna a convertirse en una apuesta por nuevos ingresos. Según el informe Telco AI: State of the Market, Q3 2025 elaborado por GSMA Intelligence, durante 2024 la mayoría de los proyectos de IA en el sector se centraban en ahorrar costes mediante automatización de red, mantenimiento predictivo o atención al cliente automatizada.
Sin embargo, a medida que avanza 2025, comienza a consolidarse un cambio de enfoque: alrededor del 20 por ciento de las implementaciones ya tiene un objetivo de monetización directa. Este giro, aunque incipiente, marca una transición clave en la estrategia de los operadores, que buscan pasar del ahorro a la generación de valor.
En esta transformación, los mercados de Estados Unidos y Asia se sitúan en la vanguardia. El estudio señala que en esas regiones la proporción de proyectos con finalidad de ingresos alcanza el 20 y el 25 por ciento respectivamente, impulsada por iniciativas como GPU-as-a-Service (GPUaaS), soluciones de inferencia y, en algunos casos, la creación de fábricas de IA. De acuerdo con GSMA Intelligence, los resultados financieros que se publiquen entre finales de 2025 y 2026 serán determinantes para comprobar si este cambio de rumbo se traduce en beneficios tangibles y sostenibles. Mientras tanto, la mayoría de los operadores sigue utilizando la IA como herramienta de reducción de costes, un enfoque que aún representa el 83 por ciento de los despliegues totales registrados.
En paralelo a este giro económico, emerge con fuerza un segundo eje de transformación: la llamada IA soberana, entendida como la capacidad de mantener las cargas de trabajo de IA dentro del mismo país o jurisdicción donde se generan. GSMA Intelligence explica que esta tendencia responde tanto a la sensibilidad de los datos como a la magnitud de los procesos de cómputo involucrados, lo que convierte a los centros de datos y a las redes de acceso de los operadores en auténtica infraestructura crítica nacional.
Ejemplos recientes refuerzan esta dirección: Ooredoo Qatar, en colaboración con Ericsson y Nvidia, ha desplegado una nube soberana de IA impulsada por procesadores Hopper; Indosat, por su parte, ha lanzado Vision AI, una solución de vigilancia inteligente basada en IA. Aunque no todos estos proyectos se definen formalmente como soberanos, ilustran la creciente vinculación entre innovación en IA y gestión local de los datos, un terreno donde los operadores pueden competir con ventaja frente a los gigantes de la nube.
El peso de Nvidia en este escenario es indiscutible. El informe indica que la compañía mantiene una posición dominante como proveedor de GPU en los despliegues de IA del sector, superando ampliamente a AMD e Intel. Aunque Google y Microsoft encabezan la lista de socios preferidos entre los proveedores de nube —el primero con los grandes operadores y el segundo con los medianos y pequeños—, la supremacía de Nvidia en la capa de infraestructura sigue siendo clara.
Según GSMA Intelligence, la competencia desde China podría alterar este equilibrio, pero ese escenario requeriría un entorno geopolítico más abierto, una posibilidad que el informe menciona con cautela y sin aventurar predicciones.
Más allá de los actores, las cifras del estudio dibujan un sector que se mueve, pero aún con prudencia. De una muestra de más de 760 operadores en 240 países, basada en anuncios públicos, casi la mitad de las implementaciones de IA —el 47 por ciento— se concentra en atención al cliente. Este predominio refleja, según los autores, la preferencia por “victorias fáciles”: funciones automatizables, de bajo riesgo y con retorno rápido, como los asistentes virtuales o los sistemas de recomendación. Les siguen los casos de uso en red, que representan el 17 por ciento, y los de ventas y marketing, también con un 17 por ciento. En cambio, las áreas de funciones corporativas y centros de datos apenas alcanzan el ocho y el dos por ciento, lo que demuestra que los despliegues en el corazón de la infraestructura todavía se encuentran en una fase temprana.
Aun así, el mapa de madurez muestra que la IA ya forma parte integral del negocio telco. Cerca del 70 por ciento de los proyectos analizados están operativos, mientras que el 30 por ciento restante se encuentra en fase de prueba o planificación. Esta cifra contrasta con el modelo histórico de las generaciones de red, donde los pilotos dan paso a despliegues comerciales en ciclos de hasta diez años. GSMA Intelligence sugiere que la IA no seguirá esa secuencia lineal, sino que avanzará en “ciclos dentro del ciclo”, con iteraciones continuas de prueba, ajuste y relanzamiento a medida que evolucionan las tecnologías y los modelos de negocio.
En este proceso, el tamaño sigue siendo un factor determinante. Los 250 mayores operadores del mundo, medidos por número de suscriptores, acumulan un promedio de 20 por ciento más despliegues de IA que los medianos o pequeños. La explicación, apunta el estudio, está en sus mayores presupuestos de inversión, su capacidad de investigación y desarrollo y su interés en asegurar una ventaja de primer movimiento.
No obstante, el liderazgo no se distribuye de manera uniforme. En la nube, por ejemplo, los operadores de gran escala tienden a trabajar con Google, mientras los de menor tamaño se inclinan por Microsoft, debido a la presencia local de esta última y su experiencia en el mercado de pequeñas y medianas empresas.
Las diferencias regionales también son notables, aunque obedecen a factores distintos. Mientras Estados Unidos y Asia lideran en el uso de la IA con fines de monetización, Europa y América Latina destacan por el grado de madurez de sus despliegues: entre el 75 y el 85 por ciento de los proyectos ya están operativos, frente al rango del 50 al 60 por ciento en regiones como Asia o África subsahariana.
Según GSMA Intelligence, este adelanto no refleja necesariamente una mayor capacidad innovadora, sino una presión económica más intensa. Los márgenes ajustados y la necesidad de optimizar costes han llevado a muchas operadoras a adoptar la IA como herramienta defensiva más que ofensiva; en otras palabras, no por ambición tecnológica, sino por supervivencia operativa.
Con todo, la pregunta clave del informe es dónde se generará el verdadero valor. GSMA Intelligence describe la cadena de la IA telco como una pirámide que va desde la infraestructura básica —semiconductores, redes, centros de datos— hasta las capas superiores de modelos, aplicaciones y servicios. La mayoría de las operadoras se mantiene en la base, pero algunas empiezan a ascender ofreciendo servicios de cómputo, inferencia en el borde o aplicaciones sectoriales.
Este movimiento, subraya el informe, exige equilibrar inversión y rentabilidad, pero abre oportunidades concretas de monetización. Modelos como el GPUaaS, la inferencia distribuida, la concesión de licencias o los acuerdos de reparto de ingresos comienzan a perfilarse como nuevas fuentes de negocio. Ejemplos como Verizon, SK Telecom, e&, Orange y Deutsche Telekom (DT) ilustran un enfoque híbrido que combina capacidades de core y edge para optimizar latencia, eficiencia energética y cumplimiento de las normas de soberanía de datos.
De este modo, la industria se encamina hacia una etapa de experimentación continua donde la IA ya no se evalúa solo por su capacidad de recortar costes, sino por su potencial para redefinir el negocio. GSMA Intelligence concluye que los operadores deben aprovechar su condición de infraestructura nacional y su papel en la economía de datos para capturar nuevas oportunidades en un mercado cada vez más competitivo. Si 2024 fue el año de las “ganancias rápidas”, 2025 parece marcar el inicio de la carrera por transformar esas eficiencias en ingresos reales.