Hay una hoja de ruta para la cooperación de largo plazo entre el continente americano y el europeo. Esta semana se realizó la 4° Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y de la Unión Europea (UE), en la ciudad de Santa Marta, Colombia, ámbito en el que se acordaron los lineamientos para cooperar en el fortalecimiento de la vida en democracia y, a su calor, en acciones vinculadas a la acción climática y transición energética, al comercio y las finanzas; a la vez que en el robustecimiento del multilateralismo, los derechos humanos y la paz donde la transformación digital y la innovación tengan un basamento ético. La próxima y quinta Cumbre UE-CELAC se celebrará en Bruselas en 2027.
“Nos mueve la voluntad de profundizar los lazos históricos que nos unen, en un momento en que el multilateralismo está siendo cuestionado en todo el mundo y existe una necesidad continua de un orden internacional más justo, equitativo y democrático”, dice la misiva publicada a modo de balance y resumen, y subraya la “importancia estratégica de una relación birregional basada en valores e intereses compartidos, sociedades resilientes, inclusivas y democráticas, la promoción, protección y respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales, el Estado de derecho, elecciones libres y transparentes, el multilateralismo y la cooperación internacional de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y el derecho internacional humanitario”.

Imagen generada con ChatGPT
Con transformación digital e innovación responsable
Esta cuarta Cumbre UE-CELAC se planteó la importancia de robustecer una transformación digital y una innovación que tengan a la ética y a la gobernanza como ejes rectores.
La apuesta pasará, por ejemplo, por la promoción de una inteligencia artificial (IA) “segura y confiable y su gobernanza ética, con un enfoque responsable e inclusivo, la inversión en infraestructura digital segura y el desarrollo de capacidades, y abogaremos por una transformación digital centrada en el ser humano, segura y abierta”.
El evento se realizó en Colombia, un país que avanza en el debate de los lineamientos que den cuerpo legal a su estrategia de IA, con planes de largo plazo; y cuya apuesta es entendida como “una oportunidad para enfrentar desafíos sociales, económicos y ambientales, tales como mejorar la seguridad alimentaria, reducir la pobreza, y avanzar hacia una economía basada en el conocimiento”, tal como se la presentó meses atrás.
Inclusive, en materia de infraestructura, el país anfitrión recordó su recién anunciada apuesta por llegar con conectividad de fibra óptica al corazón de la Amazonía e invertir allí más de 175 millones de dólares.
También reafirmó el compromiso de respetar, proteger y promover todos los derechos humanos en el espacio digital, incluso a través de la debida diligencia y las evaluaciones de impacto a lo largo de todo el ciclo de vida de la tecnología, teniendo en cuenta los marcos regulatorios nacionales y el derecho soberano de cada Estado a decidir sus políticas de desarrollo tecnológico.
En ese camino, además, se busca robustecer la estrategia Global Gateway, que fomenta la colaboración, las inversiones y el intercambio de mejores prácticas entre la UE y la región ALC, como la red de computación de alto rendimiento y la conectividad satelital de último kilómetro.
“Reconocemos la necesidad de abordar y contrarrestar la desinformación y la información errónea, así como el discurso de odio, incluidos aquellos que perpetúan la violencia y la discriminación de género, particularmente en entornos digitales, cooperando con todas las partes interesadas relevantes a través de la difusión de información confiable, verificable, objetiva y contextualizada”, agrega.
En esta estrategia, además, abrevan iniciativas que se desarrollan en paralelo, posibilitada por una agenda de inversión birregional digital, respaldada por la iniciativa Global Gateway, para vehiculizar el desarrollo del cable submarino BELLA, cuyo anuncio se realizó hace un semestre, una iniciativa co-financiada por la UE, a través del Instrumento de Vecindad, Desarrollo y Cooperación Internacional (NDICI), que aportará 13 millones de euros para garantizar la ejecución de un proyecto que demandará de 48 meses; y que se sumará a los 15.000 millones de euros provistos por la institución ejecutora y coordinadora, la Cooperación Latinoamericana de Redes Avanzadas (RedCLARA).
Entre los objetivos específicos de Bella II figuran “diseñar, construir y operar la infraestructura digital capaz de garantizar una adecuada conectividad de Perú, Costa Rica, Guatemala, El Salvador y Honduras con el resto de la infraestructura de BELLA y, en particular, con el cable submarino que conecta Europa con América Latina a partir de 2021”.
A éstas, se suman el Acelerador UE-LAC o plataforma para conectar emprendedores innovadores con oportunidades de inversión; el programa Copernicus LAC, que ya funciona en Chile y Panamá para el almacenamiento, procesamiento, distribución de datos e imágenes satelitales del planeta Tierra; y que se complementarán a los proyectos digitales bilaterales de la Agenda de Inversiones en determinados países y otras iniciativas digitales regionales como el Centro LAC4, tendiente a fortalecer la ciberresiliencia panregional.

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