Sabrás que eres una TechCo cuando dejes de pedir el fair share

La transformación empieza cuando el operador deja de mirar hacia fuera y comienza a crear valor desde dentro

La semana pasada organizamos en TeleSemana.com, con el patrocinio de Red Hat, el evento virtual “Construyendo la TechCo: cuando infraestructura, IA y cultura convergen”. Durante la charla, compartida con Francisco Javier Mellado y Yuri Almeida, ambos de Red Hat, preguntaron en el chat: ¿cómo sabe un operador que realmente se ha transformado en una TechCo? Mi respuesta fue sencilla y directa: cuando deja de pedir el fair share.

La frase no intentaba ser una provocación gratuita. El reclamo del fair share ha sido durante años el símbolo de una visión defensiva del negocio telco, la idea de que otros aprovechan injustamente la red y de que alguien más debe contribuir a los costes. Pero esa actitud revela algo más importante y es que quien pide el fair share sigue viendo su infraestructura principalmente como un gasto que necesita ser compensado. Una TechCo, en cambio, llega a un punto en el que deja de preocuparse por quién usa su red y empieza a centrarse en cuánto valor puede crear a partir de ella.

En ese sentido, la transición no ocurre cuando el operador adopta inteligencia artificial (IA), automatiza procesos o migra a la nube. Esos elementos forman parte del camino, pero no son el destino. El verdadero cambio sucede cuando la red deja de ser vista como una commodity que hay que proteger y pasa a ser entendida como una plataforma capaz de generar servicios, datos, capacidades expuestas y nuevas fuentes de ingresos. Una TechCo no olvida su infraestructura sino que la amplifica, la programa, la abre y la conecta con ecosistemas que antes quedaban fuera de su alcance.

Aquí es importante reconocer algo esencial y es que decirlo es infinitamente más fácil que ejecutarlo. El salto mental del fair share al modelo TechCo tropieza con una realidad innegociable: la montaña de CAPEX que un operador debe asumir y la rigidez acumulada de una infraestructura heredada que no fue diseñada para ser flexible, abierta ni programable. Los operadores tienen razón en señalar esa dificultad, porque la transformación no solo implica tecnología, sino deshacer décadas de decisiones técnicas y culturales.

Pero quedarse paralizado tampoco es una opción porque ese es precisamente el destino que ya conocen y que quieren abandonar. La evolución hacia TechCo debe ser gradual, siguiendo el ritmo que permitan los recursos de cada operador, pero su dirección estratégica —orientada a la creación de valor y no a la compensación— es inexcusable para garantizar la supervivencia en el largo plazo.

Es ahí cuando deja de tener sentido pedir el fair share. La conversación sobre compensaciones pertenece a una lógica industrial antigua, donde el valor se encontraba en el transporte y el retorno se esperaba del volumen. Para una TechCo, el valor está en lo que puede construir sobre esa misma red, en APIs que permiten a terceros verificar identidades o activar capacidades, en ofrecer latencias garantizadas para industrias críticas, en exponer inteligencia de red o en habilitar automatización avanzada para sectores que antes estaban fuera del radar telco.

Desde fuera, el cambio se ve en el discurso. Una Telco que reclama el fair share está mirando hacia atrás, intentando ajustar cuentas con un ecosistema que ya no opera bajo las reglas de hace veinte años. Una TechCo, en cambio, habla de cómo monetizar la calidad, la seguridad, la orquestación y la analítica; de cómo la red deja de ser “el camino” y pasa a ser “el producto”. Ese giro conceptual es más transformador que cualquier despliegue tecnológico.

Lo interesante es que cuando se deja de pedir el fair share, no es porque el tráfico deje de crecer o porque los OTTs generen menos demanda. Es porque el operador ha conquistado una posición distinta donde entiende que el tráfico que entra a su red no es un coste a compensar, sino una oportunidad para ofrecer valor adicional. La red deja de ser una “tubería tonta” que otros usan y se convierte en un motor que impulsa experiencias digitales. Y cuando ese cambio se interioriza, cuando ya no se busca protección externa sino crecimiento propio, es cuando la telco cruza la frontera cultural y estratégica hacia convertirse en TechCo.

Quizá no exista un KPI universal para medir ese momento. No aparece en un Excel, ni en un roadmap, ni en la presentación de resultados trimestrales. Pero sí aparece en el lenguaje. Cuando un operador deja de hablar de lo que otros deberían pagarle y empieza a hablar de lo que puede construir, habilitar y vender a partir de su red, ahí empieza la transformación real. Ese es el punto en el que deja atrás la dependencia del volumen y abraza la lógica del valor.

Por eso, cuando preguntaron cómo saber si un operador ya es una TechCo, respondí que un operador sabra que lo es el día que deje de pedir el fair share. Ese día, la conversación ya no será sobre compensación, sino sobre creación. Ese día, la red dejará de ser una carga y pasará a ser un activo expansivo. Y ese día, la industria dejará de lamentarse por lo que otros capturan para empezar a capturar ella misma el valor que le corresponde.

Tu opinión es importante ¿Qué te ha parecido este contenido?

8 0
Cuenta con más de 22 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.