El contraste es cada vez más pronunciado cuando de brecha digital se habla, porque ya no sólo importa el conectarse, sino que las condiciones ténicas importan cada vez más. Aspectos como la calidad de servicio, velocidad y latencia, son variables cada vez más importantes al momento garantizar si una conexión es (o no) buena y, por tanto, promotora del desarrollo. En ese sentido, 5G también exhibe lo complejo de la resolución, porque aunque se erige como tecnología deseable por sus cualidades, se evidencia limitado al medir las posibilidades poblacionales reales. Estas y otras conclusiones se desprenden del reporte “Hechos y cifras”, publicado hace horas por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).
Acceso y algo más
“En un mundo en el que las tecnologías digitales son fundamentales para numerosos aspectos de la vida cotidiana, todas las personas deberían tener la oportunidad de beneficiarse del acceso y la participación en el entorno en línea”, sostuvo Doreen Bogdan-Martin, secretaria general de la UIT, al momento de presentar el informe mediante el que el organismo mide la brecha digital.
Una brecha que ya no tabula tanto cuántos conectados hay como logro sino qué calidad de conexión existe. “En este informe se destaca cómo las brechas digitales actuales se definen en función de la velocidad, la fiabilidad, la asequibilidad y las competencias, a las que debemos dar prioridad a medida que avanzamos hacia nuestra misión de conectividad universal”.
Las cifras
Las brechas persisten y se acentúan. Por ejemplo, porque el 94 por ciento de la población que habita en países con ingresos altos utiliza Internet, frente al 23 por ciento de los de ingresos bajos; que el 96 por ciento de los desconectados habitan países cuyos ingresos son bajos y medios; que el 77 por ciento de los hombres son internautas, frente al 71 por ciento de las mujeres; que el 85 por ciento en las zonas urbanas cuentan con servicios de conectividad, frente al 58 por ciento de las zonas rurales; o que el 82 por ciento los jóvenes de entre 15 y 24 años utilizan Internet, frente al 72 por ciento del resto de la población.

Foto creada con ChatGPT
El reporte refleja que, hacia fin de año, unas 6.000 millones de personas, lo que equivale a las tres cuartas partes de la población mundial, tendrán acceso a Internet y esto supone una buena noticia frente a los 5.800 habitantes estimados en 2024. Sí, la cantidad de conectados creció en, aproximadamente, 240 millones de personas.
Sin embargo, la otra cara de la ecuación supone entender que hay 2.200 millones de personas desconectadas y que esta realidad supone un doble desafío, dado que ya no sólo basta con llegar con conectividad, sino con servicios asequibles y planes que permitan la formación en competencias digitales. Por ejemplo, las que les permitan beneficiarse del avance de innovaciones como la inteligencia artificial (IA).
Este informe, además, destaca la capacidad de la quinta generación móvil y marca sus desafíos. La tecnología 5G marca el puso de la conectividad al reunir a alrededor de un tercio de las suscripciones de banda ancha móvil de todo el mundo, 3.000 millones; a la vez que prevé que hacia fin de año el 55 por ciento los accesos móviles serán 5G.
La otra cara de este dato involucra decir que el acceso a 5G es desigual: sólo el 84 por ciento de las personas que habitan en países de ingresos altos y el cuatro por ciento de aquellos que residen en países de ingresos bajos, pueden tener este tipo de servicio.
Y aunque el reporte advierte que las tecnologías precedentes de 3G y 4G están disponibles para la mayoría de la población, no las valora como aquellas que permiten aprovechar la evolución real de la tecnología.
La asequibilidad y las competencias culturales se mantienen como un problema persistente y aunque la UIT registró que el precio promedio de la canasta básica de conectividad móvil (datos) disminuyó, aún es inasequible para el 60 por ciento de los países de ingresos bajos y medios. A su vez, se destacó que la gran mayoría de los internautas carecen de conocimientos básicos de uso.
Plan de acción
El acto de inauguración de la Conferencia Mundial de Desarrollo de las Telecomunicaciones (CMDT-25) que se realiza hasta el 28 de noviembre, fue el marco de presentación del balance de conectividad de la UIT, donde los funcionarios de alto nivel del mundo plantearon la necesidad de estrechar lazos para impulsar la conectividad universal, efectiva y asequible a servicios de Internet de alta calidad.
En ese marco, se planteó el horizonte de necesidades que reflejan diferentes regiones para que la transformación digital sea el habilitador del desarrollo económico real, como es el caso de los países menos adelantados (PMA), los países en desarrollo sin litoral (PDSL) y los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID).
“La transformación digital sostenible exige una acción audaz y centrada en el ser humano”, declaró Cosmas Luckyson Zavazava, director de la Oficina de Desarrollo de las Telecomunicaciones de la UIT, y planteó que esta CMDT-25 es “nuestra oportunidad de forjar la hoja de ruta del desarrollo digital para los próximos cuatro años”.
“Se han logrado avances notables para conectar el mundo, pero aún queda mucho por hacer para colmar las brechas digitales restantes, empoderar a las comunidades y mejorar la vida de las personas”, sostuvo Zavazava quien, además, anunció la construcción de una “guía para diseñar la próxima fase de la cooperación mundial a fin de lograr una conectividad universal y significativa y garantizar que nadie se quede atrás”.

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