La verdad incómoda sobre 5G SA: avanza, sí, pero solo donde se lo pueden permitir

Una arquitectura que progresa solo donde la economía acompaña, mientras la mayoría de los mercados sigue atrapada entre costes, prioridades y falta de retorno.

El Ericsson Mobility Report de noviembre ofrece un dato que, leído aislado, podría sugerir que 5G SA está por fin despegando. Más de noventa operadores en el mundo han lanzado redes SA y 33 ya comercializan 65 ofertas reales de network slicing —la mayoría lanzadas este mismo año— mientras se registran más de un centenar de casos de uso.

Sobre el papel parece que entramos en una nueva fase de madurez tecnológica. Pero una lectura detenida del informe revela algo distinto: 5G SA avanza, sí, pero solo en los mercados con suficiente dinero, espectro y estructura financiera para justificar el salto. En el resto del mundo, la migración permanece prácticamente detenida, porque no hay modelos de negocio sólidos a escala que sean replicables y por inversiones en otros activos de más rápido retorno.

El informe muestra que la industria no está en caída libre, pero tampoco en un nuevo ciclo expansivo. Tras el descenso pronunciado de la inversión en 2023 y 2024, el CAPEX se ha estabilizado en 2025, aunque en niveles históricamente bajos. Esta estabilización no implica recuperación, sino una mezcla de factores puntuales, como el empuje del FWA y la aparición de los primeros despliegues prácticos de 5G-Advanced y RedCap. Fuera de estos mercados —y China—, la inversión en radio sigue débil y sin señales claras de reactivación. Los operadores están en modo eficiencia, no en modo expansión.

¿Por qué esto importa para analizar el avance de 5G SA? Porque la migración al core SA no es un paso incremental. Cambiar de NSA a SA exige desplegar un core 5G completo, rediseñar transporte, integrar nuevas funciones de seguridad, orquestación y automatización, y convivir durante años con NSA. Es una inversión estructural que ocurre antes de ver un solo ingreso adicional y, aunque después puedas activar SA solo en zonas estratégicas, la inversión de base sigue siendo nacional. Por eso la decisión de migrar depende menos de la tecnología que del modelo económico.

Aquí es donde el informe, sin proponérselo, deja ver la brecha real. Los operadores convergentes, los que venden paquetes de fibra, móvil y TV, destinan la mayor parte del presupuesto a la fibra óptica. Esa inversión reduce churn, asegura clientes y eleva el ARPU. Cada euro que se invierte en FTTH es un euro que no llega a 5G SA. Y hoy la fibra gana siempre porque su retorno es evidente, mientras que el de 5G SA sigue siendo una promesa pendiente. Es un matiz, pero explica por qué incluso en mercados avanzados la migración se concentra en grandes ciudades o zonas industriales, no a escala nacional.

Los operadores solo móviles tampoco están mejor posicionados. Aunque no tienen que financiar fibra, su ARPU es más bajo, sus márgenes más ajustados y la competencia más agresiva. Invierten en 5G, sí, pero la monetización adicional está disponible para los que han lanzado FWA, la única aplicación capaz de generar ingresos inmediatos. Pero FWA no requiere 5G SA. Requiere capacidad, no slicing —aunque se puede usar para crear una red virtual para FWA y otra para movilidad—, ni latencia ultrabaja, ni UPF distribuida. De modo que incluso los operadores que más están creciendo con 5G no tienen incentivos reales para dar el salto a 5G SA.

A esto se suma un cambio relevante que el informe no desarrolla, pero que afecta directamente a 5G SA. Parte del gasto móvil se ha desplazado a la nube. Funciones que antes se contabilizaban como CAPEX ahora se pagan como OPEX a hyperscalers. Esto reduce la inversión reportada y, al mismo tiempo, tensiona los márgenes. En paralelo, las redes privadas están capturando una porción creciente de inversión que antes iba a las telcos: fábricas, puertos, minas y aeropuertos compran espectro o soluciones llave en mano y despliegan sus propios 5G privados. La inversión existe, pero sale del balance de los operadores públicos.

En contraste, las pocas historias de éxito que Ericsson menciona —como los casos de Singtel, SoftBank o SailGP— sirven más para ilustrar potencial que para demostrar escala. Son ejemplos útiles, pero aún aislados. Funcionan en mercados donde existe capacidad financiera y donde las aplicaciones industriales justifican la diferenciación, no en la mayoría del mundo.

El resultado es una migración selectiva. Una vez que un operador activa su core SA, puede desplegar cobertura de forma quirúrgica en polígonos industriales, estadios, centros urbanos densos, puertos o campus empresariales. Es la primera generación móvil de la historia en la que la nueva arquitectura no se despliega como cobertura universal, sino como un mosaico fragmentado de zonas SA rodeadas por grandes áreas que seguirán en NSA o incluso en 4G. Y esto no es un fallo, es la consecuencia directa de un modelo de negocio que no cierra.

Los datos del informe muestran un avance concentrado en Europa, China, India, el Golfo y algunos mercados adicionales. En Latinoamérica, África y gran parte de Asia emergente, el despliegue es marginal porque los ingresos adicionales siguen siendo demasiado bajos para justificar el salto. Todavía no existe una masa crítica de casos industriales capaces de garantizar retorno desde el primer día, y sin esa garantía la adopción seguirá siendo lenta, desigual y profundamente dependiente de la capacidad financiera de cada operador.

El mensaje que deja el informe, leído con perspectiva, es claro: 5G SA avanza, pero no porque la industria esté entrando en un nuevo ciclo expansivo, sino porque una minoría de operadores puede permitirse la entrada. Para el resto, el modelo de negocio no está resuelto. Hasta que la monetización del slicing, las APIs y los casos industriales alcance escala real, 5G SA no será una transición universal, sino una tecnología de élite que llegará a distintas velocidades según la economía y la estrategia de cada mercado. Y lo más probable es que esta brecha entre operadores y regiones se amplíe, no que se reduzca.

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Cuenta con más de 22 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.