Promover la inversión y el desarrollo del sector telco, con sandboxes y revisión normativa y tarifaria; ese es el planteo de la agenda de trabajo que desarrolla el Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel) para el bienio 2026-2027.
El Osiptel anunció una hoja de ruta estratégica tendiente a modernizar el marco normativo del sector, fomentar la inversión y mejorar la protección del usuario, pero en el que se equilibren los intereses de los usuarios con la sostenibilidad de las operadoras, a través de un foco puesto en la competencia, mediante la “adaptación” de la normativa a las dinámicas de mercado; y la innovación, a través de instrumentos que permitan probar nuevas tecnologías.
El documento –disponible aquí- detalla modificaciones normativas de alto impacto que, por ejemplo, plantean la posibilidad de extender el sistema de compensaciones por interrupciones de servicio de comunicaciones; algo que ya existe para internet fijo y que comenzaría a regir para la telefonía fija, los servicios móviles y la TV paga. En ese sentido, el regulador se propone como “el encargado de definir la metodología de cálculo, las condiciones y los supuestos en los que corresponde aplicar dichas compensaciones”, vinculados a la modificación del Reglamento General de Calidad de los Servicios Públicos de Telecomunicaciones.
La ruta también plantea la necesidad de crear espacios de experimentación para que las empresas prueben soluciones tecnológicas innovadoras bajo una regulación flexible y controlada. Si, dan lugar a los sandboxes que faciliten la “creación de proyectos innovadores de telecomunicaciones, nuevas soluciones o tecnologías de telecomunicaciones, pruebas técnicas de emprendimientos en terreno o el mercado de telecomunicaciones que faciliten la mejora o la expansión de los servicios públicos de telecomunicaciones en el país”.
Se lo plantea como un laboratorio en el que las empresas puedan probar servicios o tecnologías innovadoras, sobre todo cuando resulten prohibitivas por la actual normativa o porque, por el contrario, no fueran alcanzadas por ninguna regulación. Con este arenero, el Osiptel piensa que posibilitaría el desarrollo de proyectos pilotos innovadores como, por ejemplo, una nueva forma de conectividad rural o un modelo de facturación disruptivo, al que se le otorgaría la exención temporal de algunas de las normas y obligaciones vigentes, aunque con el control del organismo.
Otro de los temas previstos es la revisión integral del Reglamento General de Tarifas para incentivar la innovación comercial y garantizar que el usuario siempre cuente con tarifas informadas y validadas; del mismo modo que propone actualizar el marco vigente desde 2016, vinculado a la neutralidad de red.
Sobre este último, Osiptel dice que lo propone como respuesta a los cambios que se sucedieron en materia de tecnologías y de servicios del ecosistema digital de internet, pero también de los esquemas y enfoques regulatorios sucedidos en la última década.
Así, la apuesta de Osiptel se presenta como la búsqueda de consolidar un entorno normativo más ágil y eficiente, que promueva la inversión y la expansión de las redes, además de facilitar la competencia entre operadoras, con la mejora de su gobernanza.
Pero, ¿qué involucra crear un nuevo esquema de compensaciones? Parafraseando las palabras del regulador de Perú: cambiar la ecuación vigente. Por ejemplo, si hoy existe una afección del servicio de internet fijo, los usuarios tienen derecho a reclamar una compensación que, en esta nueva agenda, se propone elevar de nivel.
Por ejemplo, en los casos de operadores multiservicio (telefonía móvil, telefonía fija y TV paga), se debería resarcir el corte del servicio de forma automática y, con ello, se quita al usuario de la presión de formalizar su reclamo. Si, el sistema debería detectarlo y aplicarlo. E, inclusive, apunta a que el monto de la compensación sea proporcional al tiempo de desconexión, para motivar celeridad de reparación por parte de las operadoras.
Con todo, se trata de una agenda ambiciosa. La implementación del plan del Osiptel, a simple vista, resulta ambicioso: ideal para el usuario, pero complejo en la relación con los operadores. Inclusive, mientras algunos operadores analizan que la apuesta podría “asfixiar” financieramente a las empresas, o que la automatización demandada resulta un gran reto técnico; hay especialistras que advierten el riesgo que implica la posibilidad de que algunos actores apelen a la excusa de aplicar al sandbox para saltar ciertas obligaciones.
De momento, el tema está abierto al debate porque el plan presentado está en pleno proceso de trabajo.



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