Brasil continúa dando muestras de la fortaleza de su 5G. En 2025, el mercado de quinta generación creció un 46,6 por ciento interanual, lo que llevó al país a cerrar el año con 58,1 millones de accesos, frente a los 39,9 millones de 2024, según datos de la Anatel. La cifra confirma que la adopción ya entró en una fase de expansión sostenida, con fuerte tracción en los grandes centros urbanos y una dinámica competitiva que también empieza a favorecer a los operadores regionales. El foco, a partir de 2026, parece concentrarse en la monetización.
El liderazgo sigue en manos de los grandes jugadores. Vivo encabezó el ranking con 23,1 millones de líneas 5G, tras sumar 7 millones de nuevos accesos y experimentar un crecimiento de 44,1 por ciento. Claro le siguió de cerca, con 20,6 millones de clientes 5G, luego de incorporar 6,9 millones en el año. TIM, en tanto, cerró 2025 con 13,8 millones de accesos, tras un alza del 37,3 por ciento en ese segmento.

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El dato distintivo del año se observó en los porcentajes de crecimiento de los operadores regionales, que si bien parten de bases más pequeñas muestran una adopción acelerada. Brisanet registró un salto del 544 por ciento, al sumar 122.000 nuevos accesos y alcanzar una base total de 145.000 usuarios 5G. La compañía ya anticipó que planea activar señales de quinta generación en la región Centro-Oeste en 2026. Su último lanzamiento fue en la región noroeste.
Unifique, con sede en Santa Catarina, incorporó 152.000 accesos y llegó a 247.000 clientes 5G, lo que representa un crecimiento del 159 por ciento interanual y una base superior incluso a la de Brisanet en este segmento, de acuerdo a lo señalado por medios especializados de Brail.
En el caso de Algar, la compañía continúa desplegando infraestructura, y hasta noviembre de 2025 había informado más de 400.000 clientes 5G, cifra equivalente a un incremento del 47 por ciento en el último año.
En el sur de Brasil es donde se está dando la mayor y más acelerada expansión de 5G de la mano de operadores brasileños, se desprende de las cifras de Anatel.
Contrastes
La geografía del 5G brasileño también muestra contrastes marcados. El Distrito Federal lidera en densidad: cerró 2025 con 3,4 millones de accesos móviles, de los cuales casi 1,5 millones son 5G, es decir, el 44,1 por ciento del total. San Pablo le sigue en volumen absoluto, con 18,6 millones de accesos 5G, que representan el 36,8 por ciento de las líneas móviles del estado. En el otro extremo aparece Maranhão, con la menor densidad: 734.000 accesos 5G sobre un total de 5,3 millones de líneas, es decir, un 13,9 por ciento.
El crecimiento de usuarios fue acompañado por un despliegue intenso de infraestructura. Brasil cuenta hoy con 52.454 estaciones base de radio (ERB) 5G con licencia, distribuidas entre ocho proveedores. Vivo lidera también este frente, con 19.409 antenas 5G. TIM y Claro operan cada uno con alrededor de 15.000 ERB.

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Entre los regionales, Brisanet tiene 1.867 antenas, Unifique 518 y Algar 194, lo que da cuenta de la asimetría de escala, pero también del avance sostenido fuera del tridente dominante. En definitiva, los operadores regionales ya aportan el 5 por ciento de la infraestructura 5G disponible en este país. Este nivel es mucho más significativo que la cantidad de clientes que aportan a la base nacional total.
Hacia la diferenciación
Más allá de la cobertura, el negocio del 5G empieza a correrse del volumen hacia la diferenciación. Un estudio de Ericsson revela que el 20 por ciento de los usuarios brasileños de 5G está dispuesto a pagar más por un rendimiento de red garantizado, por debajo del promedio mundial del 50 por ciento. Sin embargo, hay un matiz clave: el 60 por ciento de los brasileños acepta pagar por ese rendimiento solo en momentos clave, muy por encima del 40 por ciento global. La disposición existe, pero es selectiva y contextual.
El fundamento de este comportamiento reside en el concepto de conectividad diferenciada, habilitado por el 5G SA. A través de la segmentación de red, los operadores pueden ofrecer rendimiento a medida, con latencia, ancho de banda y confiabilidad adaptados a usos específicos. Para las telcos, esto abre la puerta a mejorar el ARPU; para los usuarios, a pagar solo cuando el servicio realmente importa. ¿Llegará la innovación de 5G vía Brasil?
La encuesta de ConsumerLab, realizada entre junio y agosto de 2025 en 27 países, refuerza esta lógica, no sin alertas. El estudio arrojó que el 46 por ciento de los usuarios con planes diferenciados tiene una mejor percepción de marca, el 18 por ciento declara mayor satisfacción frente a las ofertas básicas, aunque por otro lado, un 60 por ciento aún desconoce el concepto y sus ventajas.

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La tecnología por sí sola no alcanza, vale insistir. El reporte de Ericsson -que puede leerse desde aquí– subrayó que sin comunicación clara de beneficios, la conectividad diferenciada no garantiza éxito. Más aún, uno de cada dos usuarios está dispuesto a mirar más allá del plan 5G más barato. Sucede que otro hallazgo del reporte es que la conectividad diferenciada pesa 1,5 veces más que el contenido y dos tercios de los encuestados aseguraron que adoptarían otros productos del operador si esta oferta estuviera disponible.
Con esta base de clientes 5G, equivalente al 21,5 por ciento del total de usuarios móviles -que ronda los 270 millones de líneas a finales de 2025, sin incluir IoT- la realidad del mercado brasileño hoy parece comenzar a transitar una etapa menos centrada en el despliegue y más enfocada en cómo monetizar las inversiones a partir de la experiencia y los usos. La infraestructura está en pie. Ahora, el desafío es convertir velocidad y latencia en valor percibido.
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