Movilidad empresarial sin roaming: el nuevo modelo de acceso digital en América Latina

Durante años, la movilidad empresarial en Latinoamérica se apoyó en un modelo frágil. Cada viaje implicaba improvisación, gastos imprevistos, fricción administrativa y una experiencia poco alineada con la forma real en que hoy trabajan las empresas. El roaming no fue diseñado para un mundo de equipos distribuidos, viajes frecuentes y colaboración digital continua. Fue una solución para un contexto que ya no existe.

Según el Holafly Global eSIM & Travel Report 2025–2026, más del 80 por ciento de los profesionales a nivel global ha realizado al menos un viaje internacional de trabajo en los últimos 12 meses y el 52 por ciento afirma que viaja más que en 2024. En Latinoamérica, ese crecimiento es aún más visible, con más de seis de cada 10 profesionales que señalan un aumento en sus desplazamientos laborales respecto al año anterior. Esto no es una recuperación puntual. Es una normalización estructural del movimiento corporativo.

Lo que está cambiando no es solo cuánto viajamos, sino cómo lo hacemos y qué esperamos que ocurra cuando cruzamos una frontera.

De gasto imprevisible a infraestructura de trabajo

Durante mucho tiempo, el acceso a Internet en viajes de trabajo fue tratado como un gasto individual que se gestionaba a posteriori. Cada empleado resolvía su conectividad como podía, y la empresa asumía después facturas difíciles de controlar, notas de gastos dispersas y una visibilidad prácticamente nula sobre el uso real.

Hoy ese modelo ya no funciona. Para las empresas, el problema no es solo el coste, sino la imposibilidad de predecirlo. Las sorpresas en roaming siguen siendo uno de los principales puntos de fricción para los equipos financieros, que necesitan certidumbre, control y capacidad de planificación. A partir de ahí, una vez que los costes están bajo control, llega el siguiente paso natural: optimizarlos.

Desde el punto de vista tecnológico, el reto es distinto pero complementario. Los responsables de IT se enfrentan a una gestión fragmentada, con empleados contratando soluciones de forma individual, plataformas desconectadas y procesos manuales que escalan mal a medida que la empresa crece. Centralizar la gestión de la conectividad se ha convertido en una necesidad operativa.

Y desde Recursos Humanos, la prioridad es clara: reducir la carga administrativa y eliminar fricciones innecesarias en la experiencia del empleado. Cuanto mayor es la organización, más evidente resulta que dedicar tiempo y recursos a gestionar el roaming de los equipos es un coste oculto que no aporta valor.

Por eso, la conectividad durante los viajes ha dejado de ser un gasto puntual para convertirse en parte de la infraestructura básica de trabajo. Según nuestro informe, el 79 por ciento de los empleados afirma que su empresa ya ofrece algún tipo de solución digital cuando viajan. En compañías grandes, esa cifra supera el 83 por ciento. No obstante, en pequeñas empresas el dato se sitúa en el 68 por ciento, lo que genera una brecha clara en experiencia, productividad y percepción de cuidado.

Esta diferencia se nota en algo más profundo que la comodidad. Los empleados que cuentan con soluciones proporcionadas por su empresa valoran sus políticas de viaje con una puntuación de 4,26 sobre 5, frente al 3,97 de quienes no las tienen, según el citado informe de Holafly. Parece una diferencia pequeña, pero representa mundos distintos en términos de confianza, foco y tranquilidad.

Cuando una empresa resuelve este aspecto antes de que el viaje ocurra, el empleado se siente respaldado. Cuando no lo hace, el empleado siente que viaja solo.

Lo que realmente valoran los viajeros de negocios

Cuando se pregunta a los viajeros corporativos qué es lo más importante durante sus desplazamientos, el informe muestra una jerarquía clara. La velocidad y la fiabilidad son prioritarias para el 33 por ciento. La seguridad aparece en segundo lugar con un 22 por ciento. La facilidad de uso ocupa el 20 por ciento y la eficiencia de costes solo el 15 por ciento.

Esto confirma algo que muchas empresas ya están viendo en la práctica. Los empleados no quieren dedicar energía mental a resolver si tendrán conexión, si funcionará el WiFi de una sala de reuniones o si podrán acceder a los sistemas corporativos desde su dispositivo.

Llegar a una reunión y tener que pedir la contraseña del WiFi, descubrir que hay un cortafuegos que bloquea el acceso o no saber si la conexión será estable genera una fricción innecesaria. Esa fricción afecta directamente a la productividad, a la imagen profesional y, en última instancia, a la capacidad de cerrar operaciones. Cuando el acceso digital está resuelto de antemano, esa tensión desaparece. El foco vuelve a estar en el trabajo.

Además, hay un componente que a menudo se pasa por alto. Muchos planes de roaming tradicionales incluyen volúmenes de datos tan limitados que obligan al empleado a restringir su uso personal. Poder mantenerse conectado con su entorno, con su familia o con su vida fuera del trabajo reduce el estrés y mejora el estado anímico durante los viajes. Y eso también impacta en el rendimiento profesional.

Un cambio tecnológico, pero también cultural

La movilidad empresarial sin roaming no es solo una evolución técnica. Es un cambio cultural.

Cuando una empresa ofrece una solución de conectividad antes de que el viaje ocurra, está enviando un mensaje claro a sus equipos. No tienes que preocuparte. Esto ya está pensado. Puedes centrarte en tu trabajo desde el primer minuto.

En regiones como Latinoamérica, donde los equipos operan de forma natural en varios países y los desplazamientos son parte del día a día, este enfoque cobra todavía más sentido. El informe muestra que el 88 por ciento de las empresas en LATAM ya proporciona algún tipo de solución digital a sus empleados cuando viajan, una cifra superior a la de otras regiones.

El siguiente paso es la flexibilidad. Pagar sólo por lo que se consume, evitar configuraciones por destino y simplificar al máximo la operativa. Instalar una única eSIM que funcione en cualquier país y escalar el servicio sólo cuando sea necesario elimina una capa entera de complejidad para la empresa y para el empleado.

La movilidad corporativa ideal es aquella en la que el trabajador no tiene que pensar a qué red se conecta, qué plan necesita o cuánto va a costar. Simplemente funciona, esté donde esté.

No estamos rediseñando redes. Estamos rediseñando la experiencia de trabajar sin fronteras. Y una vez que una empresa adopta este modelo, ya no hay vuelta atrás.

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Alex Bryszkowski es VP de B2B & Partnerships en Holafly, donde lidera el desarrollo y la expansión de alianzas estratégicas para acelerar el crecimiento de la compañía y reforzar su presencia en el mercado. Con más de 15 años de experiencia en los sectores de telecomunicaciones, tecnología e infraestructuras digitales, Alex aporta una sólida experiencia en desarrollo de negocio, alianzas estratégicas y escalado de soluciones tecnológicas innovadoras. Antes de incorporarse a Holafly, Alex fue Iberia Manager en Netmore, y también ha desempeñado roles como asesor e inversor en varios proyectos tecnológicos, entre ellos la plataforma de ciberseguridad Xeoris y el integrador de telecomunicaciones Comunica Telecomunicaciones.