El espacio se ha convertido en un mercado ruidoso. SpaceX despliega Starlink en LEO. Amazon persigue con Kuiper. OneWeb sigue en escena. En ese contexto, SES acaba de anunciar meoSphere, una nueva constelación de satélites en MEO —unos 8.000 kilómetros de altitud— que no pretende competir por precio con las constelaciones masivas de bajo coste, sino por resiliencia, potencia y soberanía, dice en su comunicado.
Veintiocho satélites. Un objetivo operativo en 2030. Una apuesta estratégica muy diferente al hype de la conectividad universal.
SES opera desde hace años en MEO con su constelación O3b, pionera en conectividad de alta velocidad para mercados emergentes y movilidad. meoSphere es la siguiente generación con satélites con 20 kW de potencia —significativamente más que generaciones anteriores—, vínculos ópticos entre satélites (OISLs) capaces de 100 Gbps, y terminales que pueden llegar a 4 Gbps con antenas parabólicas. La arquitectura es compatible con el programa IRIS² europeo y con el estándar 5G-NTN.
Para la producción, SES combinará sus propios payloads de software definido —fabricados en Luxemburgo— con las plataformas de 28 satélites de K2 Space, una empresa emergente de hardware espacial. El modelo busca control de la cadena de suministro y compresión del calendario de desarrollo. SES también anuncia una cadena de suministro dual a ambos lados del Atlántico para reducir riesgos logísticos y geopolíticos.
El mercado objetivo revela la estrategia pragmática: gobiernos y clientes de defensa que necesitan comunicaciones resilientes en entornos contestados, operadores de movilidad aérea y marítima, y telcos que buscan diversidad de camino. La geometría orbital del MEO tiene una propiedad que el LEO denso no puede replicar, y es que un número reducido de satélites muy separados presenta un perfil de amenaza radicalmente diferente en escenarios de uso dual.
Sin embargo, la pregunta que meoSphere no responde todavía es cuántos clientes institucionales en Europa y sus aliados globales tendrán presupuesto y voluntad política para comprometerse antes de 2030. La soberanía espacial se anuncia fácil. Se financia con dificultad.
En el espacio, la soberanía tiene un precio. Y SES acaba de fijar el suyo.