Podría parecer una historia simple de sostenibilidad corporativa: Jazz, el mayor operador de Pakistán, anuncia que ha instalado paneles solares en 1.000 de sus torres de telecomunicaciones en colaboración con Huawei. La capacidad instalada es de 13 MW, con una generación estimada de 11 GWh anuales y una reducción de 15.000 toneladas de CO2 por año. Sin embargo, lo relevante no está en los números del comunicado sino en lo que revelan sobre la economía operativa de las redes en mercados emergentes.
Según la GSMA, la energía representa entre el 20 y el 40 por ciento del gasto operativo de red para operadores móviles en países en desarrollo. En Pakistán, donde la red eléctrica es inestable y miles de torres dependen de generadores diésel, el costo energético no es un tema ambiental, es una cuestión de supervivencia financiera. Jazz opera bajo el paraguas de VEON Group, que se ha comprometido a alcanzar neutralidad de carbono para 2050, pero el incentivo inmediato es más terrenal y pasa por reducir la factura de combustible.
¿Es esto realmente transformador? La respuesta corta sería que depende de la escala. Jazz opera más de 14.000 torres en Pakistán. Solarizar 1.000 es un avance, pero cubre menos del siete por ciento de su infraestructura. El mercado global avanza en la misma dirección y un informe de ResearchAndMarkets estima que el mercado de sistemas de energía para torres telecom crecerá de 6.110 millones de dólares en 2025 a 10.550 millones en 2031, con una CAGR del 9,53 por ciento. En China, el 60 por ciento de las dos millones de torres ya usan energía renovable; India desplegó más de 100.000 torres híbridas en 2023. Frente a esos números, 1.000 sitios es un punto de partida, no una transformación.
La tecnología de Huawei, descrita como “soluciones integradas de sitio verde” que combinan solar, batería y gestión energética inteligente, tampoco es exclusiva. Ericsson, Nokia y proveedores especializados como Camusat ofrecen productos comparables. Lo que sí diferencia a Huawei en estos mercados es su disposición a empaquetar financiación, equipo y servicio en una sola oferta—un modelo que, no por casualidad, genera dependencia.
Jazz pone un pie en la transición energética de su red. Pero 1.000 torres aún no son una revolución. Son una prueba de concepto prometedora.