Día de las Telecomunicaciones: el mundo avanza hacia la conectividad total, pero crece otra brecha

El 17 de mayo la industria celebra a Internet. Momento de hacer una pausa, repasar números e insistir con el trabajo a continuar en tiempos de inteligencia artificial

El domingo se celebra otro Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información. Existe desde 1969, año en que el hombre llegó a la Luna por primera vez. Se reformuló en 2005, en pleno desarrollo de Internet, justamente para sensibilizar sobre su uso, y el de las TICs en las sociedades y la economía, y reducir la brecha digital. Repasar los números permite evidenciar el camino recorrido. También reflexionar una vez más sobre lo que viene hacia adelante, tal vez más complejo.

A esta altura, hay más de 14.000 millones de conexiones móviles en el mundo, incluidas las de Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés)  según los datos de la GSMA.  Esto supone un nivel de cobertura que alcanza al 95 por ciento de la población, y que casi tres cuartas partes ya utiliza Internet móvil, de acuerdo a la mirada de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT). Las redes 5G ya cubren más de la mitad de la población mundial.

La foto de la banda ancha fija es bien diferente. Existen más de 1.500 millones de conexiones en el mundo. El promedio se ubica  entre los 18 a 20 accesos a Internet fijo cada 100 habitantes. En el extremo más desarrollado la cifra prácticamente se duplica, hasta las 35 conexiones, mientras que en la otra punta ese nivel se contrae a menos de un cinco por ciento, según la UIT. El promedio es malo, el extremo inferior mucho más. La fibra óptica ya representa más del 40 por ciento del total de esos accesos. En China esa cifra supera el 60 por ciento.

Imagen: Gian Cescon/Unsplash

Imagen: Gian Cescon/Unsplash

La conectividad satelital se encuentra en plena efervescencia, de la mano de las constelaciones LEO y las consolidaciones entre empresas. Hay unos 15.000 satélites orbitando alrededor de la Tierra. Unos 10.000 son de Starlink. Otros 700 corresponden a China. Entre las opciones existentes, brindan cobertura sobre unos 3.000 millones de personas. Ya hay más de 10 millones de clientes activos en el mundo usando esa tecnología. La primera ola de adopción se registró en las zonas no cubiertas por otras tecnologías. El crecimiento de esta alternativa es exponencial.

El mundo avanza hacia una conectividad total. Las brechas continúan persistiendo. Ya no se trata solo de la digital sino, cada vez más, de la brecha de acceso. La discusión sobre las oportunidades que la conectividad supone ya pasó la fase tecnológica para ingresar, de lleno, en la político-cultural.

Urgencia y oportunidad en la región

¿Cómo está parada América Latina en este escenario?

Más o menos.

Los promedios de conectividad suelen ser buenos y bastante parejos en la región. Los claroscuros son muy evidentes cuando se analizan los extremos. Repasemos los números.

La cobertura móvil oscila entre el 80 y 90 por ciento de la población latinoamericana. En las urbes, ese porcentaje supera el 90 por ciento en la mayoría de los países. En las zonas rurales, es inferior al 40 por ciento. La cantidad de suscripciones móviles supera los 800 millones de conexiones, incluidas las de IoT. La población contabiliza más de 450 millones de accesos de este tipo, sobre un total de 670 millones de personas. El 80 por ciento las conexiones existentes son de banda ancha móvil 4G y 5G. La previsión es que 5G represente la mitad de ese total en 2030.

Fibra óptica – Freepik

La banda ancha fija contabiliza más de 116 millones de conexiones. Eso equivale a un nivel de 15 a 18 accesos cada 100 habitantes o a 55 hogares cada 100, según S&P. Aunque se advierte espacio para seguir creciendo dado el retraso, la buena noticia es que el 67 por ciento del total de esos accesos son de fibra óptica, de acuerdo a datos de la CEPAL. La evolución, aunque lenta, avanza con calidad. Buen augurio futuro.

La conectividad satelital LEO está haciendo la diferencia en América Latina. Starlink tiene presencia definitoria en términos de conectividad en las zonas rurales y remotas. Ya cuenta con más de 2 millones de accesos, de acuerdo a un reporte de Dataxis. Brasil, Argentina, México, Chile y Colombia, en ese orden, capturan más del 80 por ciento de ese total. Las perspectivas hacia adelante es que este servicio continúe expandiéndose. Más como tecnología de base que como complementaria. La baja calidad de la banda ancha de las zonas alejadas y no tanto viene inclinando la balanza a favor de este servicio, en muchos casos como remplazo de los accesos fijos conocidos.

¿Qué significan todos estos datos? Que sin dudas desde que se decidió promover más a Internet, allá por 2005, el avance fue significativo en términos de cobertura. Internet creció y siguió desarrollándose. Aparecieron tecnologías y servicios  nuevos, se fueron modificando los hábitos de consumo y también de vinculación social. La pandemia fue un momento bisagra en términos de digitalización. Los desafíos de cobertura están bastante bien resueltos, en líneas generales.

Futuro veloz

¿Y ahora qué? ¿Cómo se sigue promoviendo a la industria hoy atravesada por consolidaciones, desafíos de monetización, de disponibilidad energética? ¿Cómo debe evolucionar para continuar generando impactos positivos en las economías y equidad social?

Un camino parece ser el de la colaboración y la compartición de infraestructura como forma de seguir expandiendo redes en donde se necesitan, de actualizarlas y mantenerlas, de hacerlas evolucionar desde el punto de vista tecnológico. Es el rol que deben asumir las operadoras si quieren mantenerse en el mercado. El único camino para continuar innovando y generar valor.

Otro camino, paralelo, le corresponde transitar al sector público. Definir acciones para reducir las brechas de uso, hoy un desafío mucho más relevante que el de la cobertura. Explorar iniciativas para que, de la mano de la conectividad, se promueva el desarrollo de las habilidades digitales que necesita la población para enfrentar y aprovechar la ola que ya estamos surfeando, la de la inteligencia artificial.

Hay una discusión tecnológica vinculada con la mayor capacidad que deberán seguir garantizando las redes. No hay dudas de que es un tema caliente y que se amplificará. El debate socioeconómico es todavía más profundo. Exige a los países definir políticas, pero también a los actores de la sociedad civil a involucrarse en las conversaciones en torno al desarrollo y a la generación de conocimiento. Porque a ellos también los atraviesa y los impacta.

Nada que no se sepa. Pero sobre lo que es necesario reiterar e insistir porque el tiempo pasa más rápido que la toma de decisiones. El riesgo es cada vez más alto. Las brechas existentes pueden ampliarse y es lo que hay que evitar.

Internet nos transformó. Entre todos debemos buscar cómo queremos que siga produciéndose hacia adelante la nueva transformación.

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Andrea Catalano es la Editora en Jefe de TeleSemana.com. Andrea es periodista y licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Cuyo. Desde hace más de 20 años sigue al sector de las tecnologías de la información y las comunicaciones y su impacto en la economía y la sociedad. A lo largo de su carrera se ha desempeñado en prensa escrita, on line, radio y televisión.

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