El WiFi podría convertirse en el próximo paso a dar por las operadoras de telecomunicaciones y proveedores de Internet para fidelizar clientes y generar servicios adicionales en tiempos en que la facturación se mantiene estable, pero la presión por satisfacer la demanda de ancho de banda y de monetización es cada vez más fuerte. El Wifi Sensing, una tecnología que no es nueva pero que se perfila como una alternativa para alcanzar nuevos objetivos de negocio en la industria.
El Wifi Sensing es una tecnología capaz de detectar movimientos, gestos y hasta la respiración de una persona o una mascota sin necesidad de una cámara o un sensor adicional. Su desarrollo lleva más de una década, pero recién hace cinco años, en plena pandemia, se definieron los estándares de fabricación. Desde entonces, se perfila como una alternativa capaz de brindar servicios adicionales a los clientes.

Imagen creada con chatGPT
¿Qué servicios nuevos podrían brindarse? Una vez que la conectividad está resuelta en el hogar -tanto la última milla como la red interna- se pueden ofrecer servicios de valor agregado que se ajusten a la realidad de cada familia o cada vivienda. El caso de los adultos mayores que viven solos podría ser uno de los de mayor evolución, ya que WiFi Sensing podría detectar caídas y avisar a quien se haya predefinido para brindar el auxilio correspondiente. La seguridad de la vivienda y el hogar inteligente son otras dos áreas de desarrollo concreto.
“Los operadores pueden ofrecer la detección WiFi como un servicio adicional a sus soluciones de WiFi gestionadas o para hogares inteligentes. Esto puede ser mediante una tarifa mensual adicional o incluido de serie en los planes de banda ancha superiores”, dijo a TeleSemana.com, Taimur Zafar, experto en WiFi de Counterpoint Research. El analista agregó que “los casos de uso más prácticos serán la seguridad del hogar, la detección de presencia, el cuidado de personas mayores y la gestión automatizada de la energía en el hogar inteligente. Este servicio debe integrarse fácilmente en la aplicación del operador de banda ancha, con notificaciones claras, controles y opciones de suscripción”.
Si esto es posible, qué camino deberían seguir los operadores para evolucionar con este tipo de servicios. Zafar aseguró que el primer punto a evaluar es si el estado de su base instalada actual de CPE WiFi y de sus plataformas de software son capaces de soportar una detección WiFi fiable. “Los primeros lanzamientos deberían centrarse en casos de uso sencillos, como la seguridad del hogar, antes de abordar áreas más delicadas como la monitorización de la salud”, agregó el experto de Counterpoint Research.
¿Quién tiene la culpa?
El punto señalado resulta clave. El usuario común suele creer que, cuando tiene problemas de conectividad, la falla viene del proveedor de servicio, cuando en muchos casos suele tratarse de un inconveniente con el mismo dispositivo WiFi. Así lo explicó David Agnoluzzi, CEO de Soluciones WISP, un proveedor de la localidad de Berisso, en la provincia de Buenos Aires, Argentina: “Si el WiFi no funciona bien, el cliente cree que el problema es de Internet. Y cuando el ancho de banda está resuelto por la fibra óptica, también está resuelta la entrega del contenido. El cuello de botella no es el enlace, sino el WiFi”, explicó.
Por esa razón, consideró que es necesario “mejorar las redes dentro de la casa del cliente. Tenemos que amigarnos con las nuevas tecnologías como WiFi 6 y 7. El abaratamiento de WiFi permite continuar invirtiendo en el cliente para acompañar la buena conectividad. Internet es una commodity y pelearse por el ancho de banda no tiene sentido. Necesitamos crear atributos diferenciadores y que la experiencia funcione (porque para brindar) Smart home, IoT, vamos a necesitar más y mejores redes dentro del hogar”, agregó Agnoluzzi, durante su participación en el Internet Day 2026 realizado a principios de mayo por la Cámara Argentina de Internet.

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En este sentido, Zafar indicó que “los operadores deberán invertir en equipos CPE WiFi modernos, especialmente en sistemas de malla que admitan la detección fiable de redes WiFi. Los equipos CPE antiguos podrían no ser compatibles con estas funciones. Asimismo, deberán invertir en alianzas con plataformas de software para CPE y proveedores de detección de redes WiFi, que puedan ofrecer el mejor soporte para la base instalada de CPE existente, además de para las nuevas implementaciones”.
Podría especularse que para brindar estos servicios es necesario evolucionar hacia WiFi 7 que todavía no termina de despegar. Pero no es tan así. De los 324 millones de dispositivos WiFi que se vendieron en 2025, sólo el siete por ciento eran WiFi7; una cantidad que llegará al 11 por ciento en 2028 y que representará la mitad del total de esos dispositivos en 2030, según los datos de Counterpoint Research. De modo que evaluar la posibilidad de brindar servicios WiFi Sensing exige un análisis desde ahora, mientras se evoluciona hacia WiFi6. Más en un escenario donde el despliegue de fibra óptica es sostenido en todos los países de la región.
¿Cómo podrían adoptar los operadores e ISP de América Latina estos servicios, cuando a nivel global todavía hay pocos casos, la mayoría en los países centrales? “Creo que el modelo que más podría adoptar en la región, es la de sensing a los mayores. Los operadores podrán aliarse con hospitales, clínicas y servicios de emergencia para que, si hubiese un accidente o lo que sea que pase, el hospital o la ambulancia pueda ser inmediatamente alertado y preparar el envío de una ambulancia y personal médico para asistir al paciente”, dijo a TeleSemana.com Tina Lu, principal analyst en Counterpoint Research.
Ingresos extra
Para Lu, estos servicios “generarían ingresos extra por el servicio de sensing para ayudar a monitorear a la gente de la tercera edad que viva sola. Pero para que el sensing realmente funcione, se necesita el sistema mesh. Si el usuario todavía no lo hubiese adoptado, el operador podría ofrecer el mesh en comodato y generar ingreso extra”, sostuvo.
A la hora de buscar antecedentes internacionales, la cuestión se advierte aún incipiente. Comcast ofrece un servicio de alarma hogareña que llama WiFi Motion, Deutsche Telekom (DT) brinda una prestación de WiFi Sensing orientada a la domótica y la eficiencia energética, mientras que Turkcell desarrolló una relacionada con la detección de presencia humana en smart spaces. Otras operadoras están diseñando y probando diversas soluciones más o menos con el mismo espíritu.
Por estos motivos, Tina Lu subrayó que no es necesario “esperar a futuros estándares WiFi como WiFi 8, ya que la detección de redes WiFi es principalmente una solución de software, pero los estándares WiFi más recientes a menudo serán necesarios para atender a clientes de banda ancha premium, quienes estarán más interesados en pagar por funciones adicionales”.

Imagen: Pablo Acuña/ Flickr
Evolucionar con estos nuevos servicios también supondrá asumir nuevos riesgos. Aquí es donde aparece nuevamente el tema de la privacidad. “El temor sobre la privacidad podría ser una de las mayores barreras de adopción de esta tecnología. Si bien, la tecnología no muestra a la persona como en una cámara, sí muestra el movimiento, su presencia, sus gestos, actividades. Detectaría todo eso hasta donde alcance la señal WiFi. Esto significa que podría cruzar los límites de una casa”, apuntó Lu.
Consideró, por este motivo, que se necesitaría una regulación para establecer esos límites. Como también que los operadores tomen mucha más conciencia sobre las cuestiones vinculadas con la seguridad y la privacidad porque habría que balancear qué cantidad de información se almacena en la nube.
Lo cierto es que WiFi podría colaborar con la generación de nuevas fuentes de ingreso para los operadores móviles. Para la región, evolucionar hacia WiFi6 será un avance importante. Pensar en servicios de valor más sofisticados, un impulso más decisivo.
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