Podría parecer que Cirion solo lanzó un producto más en el catálogo cansado de conectividad B2B latinoamericana. Sin embargo, el anuncio junto con Ciena y Carma pone sobre la mesa algo distinto: un servicio de Network-as-a-Service (NaaS) regional, con activación cercana a tiempo real, montado sobre los más de 105.000 kilómetros de fibra propia que Cirion declara en su comunicado. Esto importa porque, hasta hoy, la región consumía nubes globales con redes locales que tardaban semanas en provisionarse.
El movimiento se enmarca en un contexto financiero conocido. Según un informe de MarketsandMarkets citado por el propio comunicado, el mercado latinoamericano de cloud pasará de 63.000 millones de dólares en 2025 a 125.000 millones en 2030. El problema es que las redes que conectan a esa nube siguen operando bajo lógicas heredadas: circuitos fijos, cambios manuales, capacidades que no se mueven con la demanda. El NaaS regional de Cirion —construido sobre la plataforma óptica de Ciena, los routers Coherent 8110 y 8114, y la capa de orquestación API-based de Carma— promete cerrar esa brecha al permitir aprovisionar servicios de longitud de onda desde un portal web sin esperar a la cuadrilla.
Hasta aquí, la lectura corporativa. Pero hay capas adicionales. Cirion no inventa la categoría porque NaaS lleva años en el portfolio de Lumen, Megaport, PCCW Global o Console Connect a escala internacional, y en América Latina compite con propuestas previas de Tigo Business, Telxius y operadores regionales que ya ofrecen segmentos de orquestación bajo demanda. La diferencia que Cirion reclama es la escala regional propia —”uno de los pocos operadores regionales en el mercado global de NaaS”, según el comunicado— y la integración nativa con su huella de data centers neutrales en más de 20 países. Esa última pieza explica el resto ya que sin el ecosistema de data centers carrier-neutral propio, el NaaS quedaría reducido a un portal sin red detrás.
Conviene leer también la dimensión del momento. Paul Choiseul, CTO y CIO de Cirion citado en el comunicado, sostiene que la solución acelera la entrega de servicios y “simplifica las operaciones de red”. Fernando Capella, director regional para CALA Sur de Ciena, lo enmarca con un argumento de mayor alcance al asegurar que la IA agéntica exige circuitos que se establezcan y liberen al ritmo del software, no del proyecto de ingeniería. La frase es marketing, sí, pero también descripción razonable de lo que está cambiando. Si los flujos AI entre Bogotá y Sao Paulo se vuelven episódicos y se cobran por minuto de cómputo, la red no puede facturarse por contrato anual.
El despliegue inicial es parcial y “se está implementando progresivamente sobre porciones de la red”, reconoce el propio comunicado. Es decir, el NaaS regional existe como producto, pero su cobertura útil dependerá de qué tan rápido se extienda más allá de la primera fase de conectividad entre data centers. La automatización promete reducir tiempos de provisión “de días o semanas a casi tiempo real”, una mejora real, pero también una promesa familiar, cada generación de SDN/SD-WAN del último decenio prometió lo mismo y solo entregó parte. El compromiso con la integración API y la apertura de capacidades de monitoreo y consumo por uso son la única garantía de que esta vez no será otro proyecto piloto.
Para América Latina, la pregunta de fondo no es si NaaS llegará. Llegó. La pregunta es si los operadores regionales conseguirán capturar el margen o si actuarán como tubería barata mientras los hiperescalares cobran por la inteligencia que corre encima. Cirion intenta colocarse del lado correcto del corte.