Si la IA no duerme, las redes tampoco y eso tiene implicaciones serias para las telco

Un informe de Cisco advierte que los agentes autónomos cambiarán la naturaleza del tráfico de Internet. Pero la implicación más profunda podría ser otra: el fin progresivo de las “horas valle” y el nacimiento de redes sometidas a actividad cognitiva permanente

En las tres últimas décadas, prácticamente desde su nacimiento “comercial”, Internet ha tenido un comportamiento profundamente humano. Las redes respiraban al ritmo de las personas. El tráfico aumentaba por la mañana, se intensificaba durante el horario laboral, explotaba por la noche con Netflix y YouTube, y finalmente descendía de madrugada cuando millones de usuarios se iban a dormir. Había picos y valles relativamente previsibles. Los operadores de telecomunicaciones construyeron buena parte de su planificación de capacidad, consumo energético y mantenimiento alrededor de esa lógica.

Pero Cisco cree que la inteligencia artificial (IA) podría alterar parte de ese equilibrio. En su nuevo informe “AI Impact on Wide Area Networks”, la compañía sostiene que la IA no solo incrementará el volumen de tráfico en las redes, sino que comenzará a modificar la naturaleza misma del flujo de Internet. Y aunque gran parte de la atención pública sigue concentrada en modelos generativos como ChatGPT o Gemini, Cisco centra buena parte de su análisis en un fenómeno más amplio y potencialmente más disruptivo: la expansión de la llamada Agentic AI, sistemas autónomos capaces de ejecutar tareas de manera continua y con limitada intervención humana.

La tesis principal del informe es clara. El futuro de la conectividad ya no girará únicamente en torno a descargar contenido más rápido, sino alrededor de la conexión permanente entre agentes autónomos y modelos de IA. Cisco llega incluso a describir esa relación como una especie de “médula espinal” digital, una infraestructura crítica donde cualquier degradación de red afecta directamente la capacidad operativa del agente.

Los datos presentados por la compañía muestran que el tráfico de inferencia de IA presenta características distintas de la web tradicional. Las sesiones duran aproximadamente el doble, los flujos son más persistentes y menos explosivos, y aumenta significativamente el tráfico upstream debido al envío constante de contexto e instrucciones hacia los modelos. Cisco también detecta crecimientos extremadamente acelerados,  de hasta 10 veces interanual en consumo de tokens y alrededor de cuatro veces en apenas ocho meses en algunas redes de operadores.

El informe dedica especial atención a los agentes autónomos. En pruebas realizadas por Cisco, una misma tarea generó hasta un 450 por ciento más tráfico de red cuando era ejecutada por un agente de IA que cuando era realizada manualmente por una persona. Aproximadamente el 70 por ciento de ese tráfico adicional correspondía a inferencia de IA. El motivo es relativamente sencillo ya que los agentes operan a velocidad de software. Consultan múltiples fuentes simultáneamente, reformulan preguntas, ejecutan iteraciones y mantienen procesos activos sin las pausas naturales propias del comportamiento humano.

Hasta ahí llega el diagnóstico técnico de Cisco. Pero las implicaciones estratégicas podrían ser todavía más profundas. El informe no afirma explícitamente que las redes perderán sus ritmos históricos de tráfico. Esa es mi lectura derivada de la lógica operacional que describe Cisco. Pero si millones de agentes comienzan a operar de forma continua, parte de la actividad digital podría desacoplarse progresivamente de los horarios humanos.

Empresas podrían dejar agentes ejecutando análisis financieros durante la madrugada. Sistemas de IA podrían reorganizar inventarios, revisar contratos, comparar precios o monitorizar cadenas logísticas mientras sus usuarios duermen. Consumidores podrían delegar tareas permanentes a asistentes digitales capaces de operar de manera continua. La actividad cognitiva digital comenzaría entonces a extenderse mucho más allá del comportamiento humano tradicional que históricamente definió el tráfico de Internet.

Eso no significa necesariamente que desaparezcan los picos de tráfico. El video, el entretenimiento y los hábitos humanos seguirán dominando buena parte del consumo digital durante años. Además, esta transición dependerá de múltiples factores todavía inciertos, como la adopción real de agentes autónomos, la evolución de la inferencia local en dispositivos, la eficiencia energética de los modelos y el coste económico de operar sistemas de IA de manera permanente.

Pero incluso una adopción parcial podría alterar significativamente el “suelo” del tráfico nocturno. Y ahí aparecen implicaciones particularmente sensibles para los operadores. Muchas redes siguen aprovechando las horas valle para ejecutar mantenimiento, redistribuir capacidad, actualizar software o intervenir sobre infraestructura crítica con menor riesgo operativo. Un tráfico persistentemente elevado reduciría parte de esas ventanas naturales de respiro operativo. También podría modificar la planificación de capacidad upstream, históricamente menos exigida que el downstream, pero cada vez más relevante en entornos dominados por inferencia de IA y envío constante de contexto hacia modelos remotos.

Cisco ya advierte que los patrones tradicionales de tráfico podrían empezar a cambiar. Y eso obliga a replantear aspectos clásicos de ingeniería de red como son QoS, observabilidad de flujos persistentes, resiliencia extremo a extremo, dimensionamiento de tablas de estado y monitorización específica de inferencia.

Porque la IA no consume únicamente computación. Consume transporte. Cada interacción entre un agente y un modelo implica tráfico de red. Cada iteración, cada contexto persistente y cada consulta adicional incrementan la presión sobre enlaces WAN, centros de datos y redes de acceso. Cisco proyecta que para 2035 el 25 por ciento del tráfico total de red corresponderá a inferencia de IA. La compañía también estima que el tráfico empresarial podría multiplicarse por nueve durante la próxima década debido al impacto de los agentes autónomos.

La paradoja empieza entonces a hacerse visible. Durante años, la digitalización fue presentada como una herramienta de eficiencia. Pero la automatización cognitiva permanente podría terminar elevando significativamente el consumo físico de electricidad, capacidad de red y procesamiento distribuido.

En el fondo, el informe de Cisco sugiere algo mucho más profundo que un simple crecimiento de tráfico. Sugiere que Internet podría evolucionar gradualmente desde una infraestructura dominada por entretenimiento humano hacia otra donde una parte creciente del tráfico corresponda a actividad algorítmica autónoma funcionando de manera continua.

Eso también reabre una cuestión estratégica para el sector telco ya que durante años, muchos operadores quedaron relegados al papel de simples transportistas de tráfico generado por plataformas digitales. Pero si la IA convierte la conectividad en el sistema nervioso de agentes autónomos, conceptos como resiliencia, latencia, observabilidad y proximidad computacional vuelven a adquirir valor estratégico.

Porque cuando falla una videollamada, el usuario se molesta. Pero cuando falla la conexión entre millones de agentes y sus modelos de IA, podrían detenerse procesos empresariales completos. Durante años las telcos transportaron principalmente entretenimiento. En la era agentiva podrían terminar transportando actividad cognitiva permanente. Y eso cambia mucho más que el volumen de tráfico.

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Cuenta con más de 22 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.

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