El gobierno de Minas Gerais, el interior del sureste brasilero, lanzó hace unos años el programa Alô Minas, tendiente a promover el desarrollo de infraestructura digital allí y que recorre su tercera fase. En ese marco, la operadora de telecomunicaciones TIM y CNH Industrial, un fabricante de gran porte especializado en la fabricación de maquinaria agrícola pero también financista, anunciaron una inversión de 77 millones de reales (más de 15 millones de dólares), a lo largo de 18 meses, para robustecer la conectividad regional. La apuesta también tiene un enfoque social: favorecerá a 200.000 habitantes rurales, dará conectividad a 47 escuelas, a 11 centros de salud y unas 11.000 viviendas. ¿Beneficencia? No, una apuesta de negocio centrada en apuntalar el desarrollo tecnológico productivo, del agro, que redundará en beneficios a todas las partes.
Se trata de una novedad que tiene un correlato de un año atrás: un anuncio que TIM realizó en julio de 2025 en el que ponderaba un desembolso de 250 millones de reales, (alrededor de 49.5 millones de dólares) para expandir su red y mejorar su alcance comercial. El plan involucró el avance de 5G en Minas Gerais y pasar de 57 a 131 ciudades atendidas en un año; y de 4G, cuya capacidad de red se multiplicó en 60 municipios. Y que, ahora, se refuerza con más antenas y con ayuda del gobierno local.
Los comunicados oficiales señalan que esta inversión será posible gracias al programa de política pública – Alô Minas III-, que autoriza a las empresas a destinar parte de sus créditos del Impuesto sobre la Circulación de Bienes y Servicios (ICMS) -ergo, grava las ventas del mismo modo que, por ejemplo, el Impuesto al Valor Agregado (IVA)- y que, en este caso, se aplica a proyectos de expansión de la infraestructura de telecomunicaciones.
Conectar la ruralidad, una apuesta vertical
Minas Gerais se encuentra en la región sudeste de Brasil y concentra al 10,1 por ciento de la población brasilera; responsable del 8,7 por ciento del producto interno bruto. En su territorio conviven las cabeceras de algunos de los ríos más importantes del país (aunque sin salida directa al mar), con la actividad productiva. En lo que al agro respecta, destacan la actividad cafetera, de soja, leche, carne y caña de azúcar, entre otros. A ellos se suma la minería (de hierro, aluminio y otros) y la apuesta por el valor agregado industrial minero, siderúrgico, electrónico, automovilístico, entre otros. Además, resta decir que el 15 por ciento de su población es rural y que se, concentra, a groso modo, en las regiones norte y noroeste.

Imagen creada con chatGPT
Por estas horas, la novedad –aquí– involucra señalar que se instalarán 97 torres para ampliar el acceso a la tecnología en las zonas rurales y las comunidades circundantes, entre la fabricante de equipamiento agrícola y la telco en Minas Gerais, como parte del Programa Alô Minas III; iniciativa de política pública que apuesta por ampliar su cobertura móvil en zonas rurales y regiones poco pobladas.
Esta acción refuerza la alianza estratégica entre CNH y TIM para el desarrollo de soluciones de conectividad aplicadas al sector agrícola, basadas en experiencias previas, como el proyecto Case IH Connected Farm en Água Boa (MT). El resultado oficial, tras tres cosechas, celebra mejoras significativas en productividad, eficiencia operativa, reducción de costos y menor impacto ambiental mediante el uso de tecnologías conectadas; donde la conectividad ofició de catalizador de infraestructura para las comunidades rurales.
El Estado apoya al desarrollo del agro de precisión
Si, el agro de precisión. Sensores para optimizar los procesos, generar información adicional y monitoreo remoto, son algunas de las apuestas que la conectividad y el uso de herramientas como las de Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés), posibilita y que “generan información que va mucho más allá de simplemente indicar si la máquina funciona correctamente o no”.
La sostenibilidad de la iniciativa cuenta con la mano del Estado local: porque permite vincular los recursos fiscales con las inversiones estructurales y, con ello, acelerar el despliegue de la conectividad en regiones con menor cobertura y optimizar la asignación de recursos ya previstos en la estructura tributaria.
En este aporte impositivo, del ICMS -que grava las ventas, como el IVA en otras latitudes- tiene una tasa que varía según el Estado, y que oscila entre el 17 por ciento y el 19 por ciento. También varia según sea el producto valorado esencial, con gravámenes de hasta el siete por ciento, o de lujo, con tasas de hasta un 25 por ciento. En Minas Gerais, por caso, la tasa promedio se ubica en el 18 por ciento.
Sin embargo, el programa no habría publicado una métrica de eficiencia de gasto comparada con un subsidio directo equivalente, y eso supone preguntarse sobre el caso. Inclusive, cuánto cuesta cada hectárea conectada en Alô Minas versus la que se realizaría mediante otras vias, como podría ser una subasta para facilitar la cobertura. Pero más allá de esto, es claro que Brasil ofrece una flexibilidad especial para facilitar los despliegues.
En cuanto a los plazos, se lo prevé en una apuesta de hasta 18 meses, involucra que 97 torres logren conectar a un territorio que se extiende a lo largo de 1,5 millones de hectáreas en Minas Gerais, que tendrán un beneficio social, pero cuyo objetivo de fondo se centra en el factor productivo.
Sobre este punto, Alberto Griselli, CEO de TIM Brasil, disparó que el trabajo de la telco en la digitalización del agronegocio a partir de la conectividad “impulsa la productividad y la eficiencia. Este movimiento no sólo fortalece el sector, sino que también genera mayor riqueza para el Estado y beneficia a las comunidades, contribuyendo a la sostenibilidad de la agricultura e impactando positivamente en la vida de las comunidades. Permite que las escuelas accedan a contenido digital, amplía el acceso a los servicios de salud, facilita la comunicación y abre nuevas oportunidades para el desarrollo local”.
Minas Gerais es un territorio diverso en muchos sentidos y que, en lo que a esta novedad respecta, destaca por mostrar la combinación de apuestas del sector público y el privado para impulsar el desarrollo productivo, en un país que ya dejó claro que el camino es el de la neoindustrialización. Aquí, la cadena de valor alcanza a tractores que se conectan a la red móvil gracias al crédito tributario.

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