Podría parecer un anuncio más en la larga lista de inversiones en datacenters que se acumulan desde 2024. Sin embargo, las cifras obligan a frenar un poco ante el anuncio de SoftBank Group de comprometer hasta 75.000 millones de euros para desplegar 5 GW de capacidad de cómputo de IA en Francia, según el comunicado difundido por la propia empresa. Es su mayor apuesta de infraestructura de IA en Europa. Y se presentó en la cumbre Choose France del presidente Emmanuel Macron.
La primera fase pondrá 45.000 millones para levantar 3,1 GW en la región de Hauts-de-France, con centros en Dunkerque, Bosquel y Bouchain previstos para 2031. SoftBank se aliará con EDF para el sitio de Bouchain, alimentado con electricidad nuclear, y con Schneider Electric para una planta robotizada de módulos de energía en el puerto de Dunkerque. Masayoshi Son, presidente del grupo, lo enmarcó como una jugada de país al asegurar que “los países que construyan la infraestructura de esta transformación moldearán el futuro de la tecnología”.
¿Es realmente nuevo? El tamaño, sí; la dirección, no. Macron lleva año y medio convirtiendo la “soberanía de IA” en política industrial, con apuestas por campeones locales como Mistral. El propio gobierno francés esperaba unos 93.000 millones de euros en compromisos de inversión extranjera en esta edición de Choose France, según declaró Macron y recogieron medios como Fortune y CNBC. SoftBank no inaugura para nada esta tendencia, pero sí la lleva a una escala que ningún operador europeo puede igualar con su CAPEX.
Construir gigavatios es fácil de anunciar y difícil de enchufar. La Agencia Internacional de la Energía advirtió que superar las restricciones energéticas es la clave para que Europa cumpla sus metas de datacenters; en los mercados principales —Fráncfort, Londres, Ámsterdam, París y Dublín— una nueva instalación espera de siete a 10 años por una conexión a la red eléctrica. Dinamarca llegó a pausar nuevos contratos de conexión ante la “explosión” de solicitudes, según reportó CNBC. La elección de Francia no es casual porque cuenta con una red nuclear estable y barata. Pero 5 GW equivalen, en grueso, a la demanda eléctrica de varias ciudades medianas.
Las telcos europeas venden “nube soberana” como diferenciador —esta misma semana lo hicieron Tele2 con Scaleway y KPN con Stackit—, pero el músculo que da sentido a esa soberanía, el cómputo, lo financia un inversor financiero, no un operador. El tablero se reordena. Y la ficha que más pesa ya no es la red de acceso.
No se trata de si Europa quiere su propia IA. Se trata de quién será dueño de los gigavatios cuando los tenga. SoftBank ya respondió por su cuenta.