La tecnología WiFi promete oportunidades y mejores formas de conectividad. Pero a pesar de su evolución y del trabajo colaborativo de sus impulsores las versiones más modernas vienen creciendo a ritmo muy lento. WiFi 6 experimentó un avance exponencial entre 2022 y 2026, WiFi 7 no le mueve el amperímetro a nadie y en regiones como América Latina, el dominio todavía está en poder de WiFi 5. Lo viejo funciona pero la brecha se agranda.
Es parte de las conclusiones que pueden observarse en el reporte realizado por Ookla, la compañía adquirida a principios de este año por Accenture, en donde parece quedar en evidencia que el lobby de las operadoras de telecomunicaciones móviles en torno a la banda de 6 GHz están impactando negativamente en la evolución de WiFi.

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Si bien WiFi 6 viene evolucionando de manera sostenida al pasar de una participación de seis por ciento en el primer trimestre de 2022 a un 27 por ciento en el mismo período de 2026, WiFi 7 apenas alcanzó el 2 por ciento de esa cuota de mercado a nivel global.
Por el contrario, WiFi 5 y WiFi 4 viene contrayéndose de manera gradual, al caer de un 39 por ciento a un 34 por ciento en el período analizado. La contracción no es, sin embargo, precipitada, sino paulatina. La excepción es América Latina donde esta versión de la tecnología inalámbrica continúa siendo la dominante.
Esto es así por un conjunto de factores, aunque uno de los que destacan es el vinculado al destino de la banda de 6 GHz, que los operadores móviles reclaman para sí en la parte superior. Hace cinco años, un grupo de países -entre ellos Brasil- optó por otorgar esa banda en un 100 por ciento al uso no licenciado, básicamente a WiFi. Ese camino fue seguido por varios de los países latinoamericanos. Pero la marcha atrás dada primero por Chile, en 2022 y la decisión de Brasil, más tarde, de subastar la parte superior de ese espectro, generó un horizonte de incertidumbre en América Latina. Especialmente porque los anuncios terminan quedándose en eso y no se produce ningún avance, tal vez a la espera de las definiciones que traiga la CMR-27 que pondrá el ojo específicamente en la Region 2.
Cambios que frenaron evolución
Lo que se advierte a simple vista en el informe de Ookla, fue confirmado por su director Industry Research & Analysis, Mark Giles, quien explicó a TeleSemana.com que “la incertidumbre y los cambios en la asignación del espectro en la parte superior de la banda de 6 GHz son, sin duda, factores que explican la lenta comercialización de la tecnología de 6 GHz y Wi-Fi 7 en Latinoamérica”.
Giles mencionó, básicamente, los cambios que se introdujeron en las políticas de comunicaciones luego de la CMR-23, donde tanto Brasil como México “designaron la parte superior de la banda de 6 GHz para servicios móviles con licencia”, por lo que, agregó, “la región se enfrenta a un marco espectral fragmentado. La ambigüedad en torno a la asignación del espectro, junto con el aumento de los costos de los componentes, crea un desincentivo comercial para que los proveedores de servicios de Internet (ISP) inviertan en equipos de cliente (CPE) premium de triple banda que puedan soportar de forma nativa canales anchos de 320 MHz, lo que resulta en una dependencia excesiva y continua de la banda de 5 GHz.”

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Los datos del informe lo confirman. El WiFi 5 pasó de un 43 por ciento de participación en el primer trimestre de 2022 a un 52 por ciento en el mismo período de 2026, cifra que la convierte en la tecnología dominante.
¿Qué pasó con WiFi 6 y su promesa de menor latencia y mayor calidad? Avanzó desde un uno por ciento al 13 por ciento en el mismo lapso analizado. El crecimiento ha sido exponencial pero todavía no es representativo en el parque de tecnologías que habilitan mejores experiencias de servicio. Como contrapartida, la que retrocede es WiFi 4 que se contrajo de un 57 por ciento de participación en el primer trimestre de 2022 a un 36 por ciento en el mismo término de 2026. La participación de WiFi 7 es casi inexistente.
Así como la incertidumbre en torno a la banda de 6 GHz está impactando de manera negativa en una mayor adopción de WiFi 6, WiFi 6E e, inclusive, WiFi 7, la banda de 5 GHz es la que se lleva la mayor participación en el uso de estas tecnologías con un 63,3 por ciento, con un crecimiento de casi 40 por ciento entre el período analizado para este informe, ya que en en los primeros meses de 2022 esa cuota era de 46,1 por ciento.
Este avance supuso una retracción en la banda heredada de 2.4 GHz que pasó de un 53,9 por ciento a un 36,5 por ciento, hecho que también muestra por dónde están pasando los esfuerzos de los operadores cuando tienen que considerar el equipamiento inalámbrico para instalar en el domicilio del cliente.
Uso de espectro irrelevante
La incertidumbre en torno a la banda de 6 GHz se ve claramente en su nivel de adopción en la región: equivale a un 0,1 por ciento del total de muestras de WiFi. Exiguo, irrelevante. Especialmente porque subir de cero a 0,1 por ciento en cuatro años se advierte más como un retroceso que como una evolución.
¿Alguna esperanza en torno a esta banda? Felizmente sí, aún cuando las participaciones son mínimas. Puerto Rico cuenta con un 1,1 por ciento del uso de la banda de 6 GHz, mientras Costa Rica lo hace con un 0,5 por ciento. La mayor parte de los países ostentan un tristísimo 0, situación que se repite cuando se observa, justamente, que Brasil y México contrajeron su adopción y se ubicaron en el 0,1 por ciento y 0,2 por ciento respectivamente.

Base de dispositivos WiFi instalados por las telcos – Omdia y Ookla
Como contrapartida, países centrales como Estados Unidos y Canadá, y varios del este asiático, como Singapur, que destinaron el 100 por ciento de la banda al uso no licenciado, muestran niveles de adopción de WiFi 6 y WiFi superiores. En Estados Unidos, el uso del espectro de 6 GHz alcanza al 13,8 por ciento de las conexiones WiFi, mientras que en Singapur, líder absoluto de WiFi 7, el 25 por ciento de los usuarios ya la emplea. En este último caso destaca la política pública destinada a que las conexiones residenciales no sean inferiores a los 10 Gbps.
¿Y Europa? Las dudas del bloque equiparan sus niveles de adopción casi a los que tienen los países más evolucionados de América Latina: el 1,6 por ciento de los accesos utilizan la banda de 6 GHz, además de presentar una adopción desigual de WiFi.
El informe de Ookla, que puede leerse completamente desde aquí, muestra el impacto que las políticas públicas en torno a la banda de 6 GHz están provocando en la mayor o menor adopción de tecnologías inalámbricas como WiFi. Tecnologías que, en el estado de evolución en que se encuentran, apuntan a mejorar la calidad del servicio, más allá que también pueden colaborar en la ampliación de la cobertura. También dejan entrever la cuestión geopolítica que viene haciendo su juego en materia de telecomunicaciones desde la salida de la pandemia hasta estos días.
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