Ya han pasado dos meses de la publicación del Índice Global de eSIM de Holafly, y una de las preguntas recurrentes que me siguen haciendo profesionales del sector es sorprendentemente sencilla: “Mi país no está entre los 50 analizados ¿En qué posición quedaría?”. Y es una pregunta totalmente lógica y legítima, y quiero intentar responderla aquí. No con un número exacto, porque eso iría en contra del propósito del índice, sino con un método práctico que cualquiera pueda aplicar.
Antes de entrar en ese método conviene aclarar un aspecto importante. Este índice nunca fue concebido para clasificar a todos los países del mundo. El equipo de TeleSemana.com seleccionó 50 mercados repartidos por todas las regiones del planeta, algunos altamente digitalizados, otros con importantes barreras estructurales, algunos abiertos a los proveedores internacionales de eSIM para viajeros y otros completamente cerrados. El objetivo nunca fue elaborar un “Top 50”, sino construir un mapa de diagnóstico que permitiera entender por qué la adopción de la eSIM avanza con rapidez en algunos mercados mientras se estanca en otros.
Sin embargo, si trabajas en el sector de las telecomunicaciones, eres regulador, inversor o simplemente sientes curiosidad por saber cómo se compara tu país, es normal querer hacerse una idea aproximada de dónde se situaría. Para ello, el primer paso consiste en identificar el perfil de adopción al que pertenece tu mercado.
En términos generales, prácticamente todos los países encajan en uno de varios patrones. Muy pocos mercados son realmente únicos. La mayoría comparte una combinación de factores que determina cómo se comporta la eSIM en la práctica. Existen mercados digitales de alta madurez, caracterizados por sistemas avanzados de identidad digital, activación remota como procedimiento habitual, una elevada penetración de dispositivos compatibles (superior al 55 por ciento) y un entorno competitivo en el que varios operadores impulsan activamente esta tecnología. Países como Estados Unidos, Estonia, Reino Unido, Suiza, Alemania o los nórdicos representan bien este perfil.
Un escalón por debajo se encuentran los mercados maduros con fricciones regulatorias. En ellos la tecnología está disponible y los operadores ofrecen eSIM, pero existen obstáculos administrativos que ralentizan su adopción, normalmente relacionados con verificaciones biométricas, validaciones presenciales o requisitos de conocimiento del cliente (KYC, por sus siglas en inglés). España, Italia, Francia, Polonia, Brasil y Chile son ejemplos claros de esta situación.
También existen mercados en transición, donde la eSIM ya está disponible, aunque su adopción continúa limitada por una baja penetración de dispositivos compatibles, generalmente inferior al 25 por ciento, una regulación compleja o una elevada concentración del mercado que reduce los incentivos para innovar. México, Colombia, Egipto, Irán y buena parte del norte de África se encuentran dentro de este grupo.
Más abajo aparecen los mercados con limitaciones estructurales, donde la disponibilidad de dispositivos compatibles sigue siendo reducida, la regulación es especialmente restrictiva o, directamente, el país bloquea el funcionamiento de proveedores internacionales de eSIM para viajeros. Son los casos conocidos como Kill Switch, entre los que figuran Turquía, India, Emiratos Árabes Unidos y Omán.
Finalmente están los mercados emergentes, donde las limitaciones estructurales son mucho más profundas debido a una baja penetración de teléfonos inteligentes, escasa infraestructura de telecomunicaciones o incluso situaciones de conflicto. Sudán representa el ejemplo más claro dentro del índice.
Una vez identificado el grupo al que pertenece un país, todavía es posible afinar la estimación mediante tres preguntas muy sencillas. La primera consiste en determinar si la mayoría de los usuarios puede activar una eSIM sin necesidad de acudir a una tienda física. Si la respuesta es afirmativa, probablemente el país se sitúe en la parte alta de su categoría; si depende del operador, ocuparía una posición intermedia; y si la visita presencial sigue siendo prácticamente obligatoria, estaría en la parte baja.
La segunda cuestión hace referencia a la penetración de dispositivos compatibles. Cuando más de la mitad de los teléfonos inteligentes en uso admiten eSIM, el país suele posicionarse entre los mejores de su grupo. Si esa cifra oscila entre el 25 y el 50 por ciento, lo normal es que se sitúe en la zona media. Por debajo del 25 por ciento, la estimación debería desplazarse hacia la parte inferior.
La tercera pregunta resulta especialmente relevante porque puede modificar significativamente el resultado. Consiste en comprobar si el país permite operar libremente a proveedores internacionales de eSIM para viajeros como Holafly, Airalo o Nomad. Cuando existen restricciones documentadas o bloqueos, la estimación inicial debería reducirse entre 15 y 20 puntos. Es lo que el índice denomina efecto Kill Switch, y su impacto sobre la experiencia del usuario y el desarrollo del mercado es considerable.
Para entender mejor cómo funciona este procedimiento, basta con observar el caso de Portugal. Aunque el país no forma parte del índice, resulta relativamente sencillo estimar su posición. Portugal cuenta con un sistema de identidad digital eficaz mediante Chave Móvel Digital, sus principales operadores Meo, NOS y Vodafone ofrecen eSIM, la penetración de dispositivos compatibles probablemente se sitúe entre el 40 y el 50 por ciento y no existen restricciones para los proveedores internacionales de eSIM para viajeros.
Todo ello permite clasificar inicialmente al país dentro del grupo de mercados maduros con fricciones regulatorias, cuyo rango oscila entre los 65 y los 78 puntos. A partir de ahí, el análisis puede afinarse. La activación puede realizarse mediante las aplicaciones de los operadores para la mayoría de los clientes, lo que constituye un indicador positivo. La penetración de dispositivos es elevada, aunque todavía inferior a la de los países nórdicos, y no existe ninguna penalización derivada del efecto Kill Switch. Como resultado, una estimación razonable situaría a Portugal entre los 75 y los 78 puntos, muy cerca de España, que obtuvo 78,5 puntos, y de Francia, con 75,6.
Naturalmente, todo este ejercicio ofrece únicamente una aproximación. Si se quisiera conocer la puntuación real de un país, sería necesario aplicar la metodología completa del índice, recopilando decenas de indicadores a nivel de operador, revisando el marco regulatorio y evaluando los cinco grandes bloques que componen el estudio.
Sin embargo, la enseñanza más importante no reside en la cifra final, sino en el propio proceso de análisis. Si al leer este artículo te has preguntado cuál es realmente la penetración de dispositivos compatibles en tu país o hasta qué punto una exigencia biométrica puede frenar la adopción de la eSIM, entonces el índice ya ha cumplido uno de sus principales objetivos.
Porque el Índice Global de eSIM de Holafly no pretende ser únicamente una clasificación internacional. Su verdadero valor consiste en ofrecer una herramienta para analizar cada mercado desde una perspectiva estructural, identificar qué factores impulsan o frenan la adopción y comprender qué cambios serían necesarios para acelerar su desarrollo. Al final, importa mucho menos que un país ocupe hipotéticamente el puesto 14 o el 47 que entender cuál de esos cinco grandes bloques está condicionando su evolución y qué tendría que cambiar para modificar esa realidad. Ese es, precisamente, el debate que este índice busca abrir.