AT&T y Verizon revelan el tráfico móvil del Mundial y ponen a prueba nuestro laboratorio

Los primeros datos publicados por ambos operadores permiten contrastar las estimaciones que realizamos durante todo el torneo sobre el tráfico agregado generado en cada estadio.

Durante 39 días convertimos el Mundial en un laboratorio abierto sobre redes móviles. Partido a partido estimamos cuánto tráfico generaría cada estadio, cuándo se producirían los mayores picos de demanda y cómo se comportarían las redes en el mayor evento deportivo del año. Pero el experimento siempre estuvo incompleto. Había una pieza que nosotros nunca podríamos medir: los datos reales de los operadores. Ese momento ya ha llegado.

AT&T y Verizon han comenzado a publicar las cifras oficiales del tráfico registrado durante el torneo. Ya no hablamos de modelos ni de estimaciones, sino de los terabytes que realmente circularon por sus redes. Y eso nos permite hacer el ejercicio que llevábamos esperando desde el primer día: comprobar hasta qué punto nuestro modelo se acerca a la realidad.

Antes de comparar cifras conviene aclarar una diferencia fundamental. Los operadores únicamente conocen el tráfico que pasó por su propia red. Nosotros estimamos el tráfico agregado generado dentro de cada estadio, sumando el de todos los operadores presentes en la sede. Es decir, ellos publican una parte; nosotros estimamos el conjunto. La pregunta, por tanto, no es si ambos números deben coincidir, sino si las cifras publicadas representan una proporción creíble del total que habíamos calculado.

La respuesta, al menos en los primeros casos que hemos podido contrastar, es que sí.

En la final disputada entre España y Argentina en el MetLife Stadium estimamos un tráfico agregado de 100,49 TB. Verizon comunicó posteriormente que por su red circularon 29,2 TB durante ese mismo partido. Eso supone aproximadamente un 29 por ciento del total estimado, una cuota perfectamente razonable para un operador que comparte el estadio con el resto del mercado.

El mismo patrón aparece en el AT&T Stadium. Nuestra estimación para los nueve partidos disputados en esa sede fue de 565,74 TB. AT&T informó de haber transportado 227,6 TB, lo que representa aproximadamente un 40 por ciento del tráfico total estimado. Incluso cuando descendemos al nivel de un único partido, Australia contra Egipto, la relación vuelve a mantenerse ya que estimamos 85,36 TB para toda la sede y AT&T registró 28,7 TB en su red, una cuota cercana al 34 por ciento.

Tres comparaciones independientes ofrecen un resultado muy parecido: la red de un operador representa entre un tercio y algo menos de la mitad del tráfico total generado en el estadio. Era exactamente el comportamiento que cabía esperar y constituye una primera validación de que nuestro modelo estaba capturando correctamente el orden de magnitud del fenómeno.

Pero quizá la coincidencia más interesante no está en los terabytes, sino en el comportamiento de los usuarios. Uno de los hallazgos más llamativos de nuestro laboratorio fue comprobar que la máxima presión sobre las redes no siempre coincidía con el momento de mayor intensidad deportiva. En aproximadamente la mitad de los partidos el mayor pico de tráfico se produjo durante el descanso. En la final, además, el máximo absoluto llegó inmediatamente después del pitido final, cuando decenas de miles de aficionados comenzaron a compartir fotografías y vídeos de la celebración al mismo tiempo.

Verizon llegó exactamente a la misma conclusión desde una fuente completamente independiente. Según los datos publicados por el operador, el tráfico de subida aumentó cerca de un 70 por ciento durante el descanso de la final, impulsado por la publicación masiva de contenido en redes sociales. Dos metodologías distintas describiendo exactamente el mismo comportamiento.

Sin embargo, no todas las comparaciones encajan con la misma precisión. Verizon también informó de que transportó cerca de 500 TB durante todo el Mundial en las sedes estadounidenses. Nuestra estimación agregada para esos mismos estadios ronda los 3.640 TB considerando el tráfico conjunto de todos los operadores. Si ambas cifras se comparan directamente, Verizon representaría alrededor del 14 por ciento del total, un porcentaje sensiblemente inferior al rango observado en las comparaciones partido a partido.

La diferencia merece una reflexión, aunque todavía es pronto para extraer conclusiones definitivas. A diferencia de los encuentros individuales, donde conocemos exactamente qué estadio y qué partido estamos comparando, el dato agregado del torneo incorpora decenas de sedes y contextos muy distintos. La cuota de mercado de Verizon no es necesariamente homogénea en todos los estadios y, además, pequeños desajustes en las estimaciones de los numerosos partidos de la fase de grupos pueden amplificarse cuando se acumulan a lo largo de todo el campeonato.

En otras palabras, el contraste sugiere que todavía existe margen para afinar el modelo en el cálculo del volumen agregado del torneo, especialmente en aquellos encuentros con menor ocupación y menos referencias públicas para calibrar las estimaciones. Al mismo tiempo, los datos refuerzan la consistencia del modelo en los partidos de mayor demanda, donde las comparaciones individuales muestran una convergencia notable con las cifras publicadas por los operadores.

Y esa es, precisamente, la utilidad del laboratorio. No se trata únicamente de acertar una cifra, sino de construir un modelo, enfrentarlo a datos reales, identificar dónde reproduce con precisión el comportamiento de la red y descubrir dónde todavía puede mejorar. Sin la publicación de las cifras de AT&T y Verizon, el experimento habría quedado incompleto. Ahora empieza la parte más interesante: utilizar esos datos para hacerlo todavía más preciso.

Hay además otra conclusión que resulta difícil discutir. El Mundial volvió a demostrar que los grandes eventos deportivos se han convertido en auténticas pruebas de resistencia para las redes móviles. AT&T transportó 227,6 TB únicamente en el AT&T Stadium tras invertir más de 430 millones de dólares desde 2023 para reforzar su infraestructura. Verizon, por su parte, multiplicó entre tres y cinco veces la capacidad de sus estadios y desplegó miles de kilómetros adicionales de fibra para preparar el torneo. Detrás de cada fotografía, cada vídeo y cada publicación compartida durante un partido existe una inversión gigantesca que normalmente pasa desapercibida para el usuario.

Nuestro objetivo nunca fue competir con los operadores. Ellos conocen su red. Nosotros queríamos entender el comportamiento del estadio como un sistema completo. Y ahora que los datos reales empiezan a salir a la luz, podemos empezar a medir con precisión dónde el modelo reproduce fielmente el comportamiento de las redes y en qué escenarios todavía necesita nuevos ajustes. Ese era, desde el primer día, el verdadero objetivo de este laboratorio.

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Cuenta con más de 22 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.

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