SK Telecom crea SK Hyper y acelera su apuesta por la infraestructura de IA

El operador surcoreano amplía su perímetro estratégico con una filial centrada en energía, suelo, subestaciones y capacidad de cómputo.

Ojo con SK Telecom porque no parece estar creando únicamente una filial para construir centros de datos. Con el lanzamiento de SK Hyper, el operador surcoreano parece estar ensayando una definición más amplia de lo que puede llegar a ser una compañía de telecomunicaciones en la economía de la inteligencia artificial (IA). El consejo de administración del grupo aprobó la constitución de una empresa dedicada al desarrollo comercial de infraestructura para centros de datos de IA, con el objetivo de habilitar 5 GW de capacidad en una primera fase hacia 2029 y avanzar posteriormente hasta un total de 15 GW en 2035.

Para preparar ese despliegue, SK Telecom aportará hasta 750.000 millones de wones (aproximadamente 540 millones de dólares) de forma escalonada hasta 2030, con una primera contribución prevista de 330.000 millones de wones (240 millones de dólares). Pero lo verdaderamente revelador es el destino del capital: adquisición de terrenos, construcción y operación de subestaciones eléctricas, captación de clientes y comercialización de complejos de infraestructura para IA.

El comunicado apenas se detiene en las redes móviles, 5G o la evolución de los servicios de conectividad. En cambio, concede una importancia central al suelo, la electricidad, los permisos, la infraestructura industrial y la capacidad para desarrollar centros de datos de escala gigavatio. Esa elección de prioridades ofrece una pista más valiosa que cualquiera de los eslóganes utilizados por la compañía.

SK Telecom parece asumir que la próxima fase de la economía digital no dependerá únicamente de quién pueda transportar más datos, sino también de quién consiga proporcionar la energía, el espacio físico y la capacidad de cómputo necesarios para producirlos, procesarlos y convertirlos en inteligencia. Los chips continuarán siendo un componente crítico, pero su disponibilidad no resolverá por sí sola el problema si las compañías no encuentran ubicaciones con suficiente potencia eléctrica, sistemas de refrigeración, conexiones de red, permisos administrativos y capacidad para ejecutar proyectos industriales de enorme complejidad.

La creación de SK Hyper debe interpretarse, por tanto, como algo más ambicioso que una diversificación hacia el negocio de los centros de datos. Representa un intento de ampliar el perímetro estratégico de la telco. La economía de Internet colocó a los operadores en una posición incómoda ya que eran propietarios de las redes por las que circulaba el tráfico, pero una parte creciente del valor y de los márgenes terminaba en manos de plataformas, compañías de software y proveedores de nube.

SK Telecom no parece dispuesta a repetir exactamente ese reparto en la era de la IA. En lugar de competir directamente con OpenAI, Google o Anthropic en el desarrollo de modelos fundacionales, busca ocupar la capa física inmediatamente inferior, aquella sin la cual esos modelos no pueden entrenarse, desplegarse ni prestar servicios a gran escala. La apuesta no consiste en abandonar las telecomunicaciones, sino en utilizar la conectividad, la fibra, la experiencia operativa y la relación con el Estado como puntos de partida para construir un negocio industrial de mayor alcance.

A partir de este movimiento puede plantearse la hipótesis de que el sector avance hacia dos modelos de creación de valor. En uno de ellos, la red continuará siendo el activo dominante y la estrategia seguirá girando alrededor del espectro, la fibra, la cobertura, la calidad de servicio y la relación comercial con millones de usuarios. En el otro, la conectividad se integrará dentro de una plataforma de infraestructura más amplia, formada por centros de datos, energía, suelo, subestaciones y capacidad de procesamiento. No se trata necesariamente de dos categorías rígidas ni incompatibles, puesto que muchos operadores combinarán elementos de ambas, pero sí de dos ambiciones empresariales distintas. Algunas telcos se concentrarán en transportar el tráfico generado por la IA, mientras que otras intentarán poseer una parte de la infraestructura donde esa IA se ejecuta. La competencia del sector, hasta ahora expresada en megahercios, kilómetros de fibra o número de abonados, podría empezar a medirse también en megavatios disponibles.

SK Telecom pertenece claramente al segundo grupo. Su objetivo no es añadir un pequeño negocio de centros de datos alrededor de una operación móvil consolidada, sino convertir la infraestructura para IA en uno de los pilares centrales del grupo. La creación de una filial separada también responde a esa ambición. SK Hyper no ha sido concebida simplemente para operar instalaciones terminadas, sino para actuar como desarrollador: asegurar terrenos, construir subestaciones, estructurar proyectos, atraer clientes y convertir una disponibilidad potencial de energía en capacidad comercializable. Ese modelo se acerca más al de una empresa de infraestructura crítica que al de una telco convencional y requiere competencias financieras, inmobiliarias, energéticas y regulatorias que no forman parte del repertorio tradicional de muchos operadores.

Por esa misma razón, el modelo será difícil de replicar. Disponer de una red móvil y de clientes empresariales no basta para levantar infraestructura de varios gigavatios. Los operadores que aspiren a seguir este camino necesitarán balances capaces de sostener inversiones de largo plazo, relaciones estrechas con gobiernos y empresas eléctricas, acceso a terrenos estratégicos y mercados con suficiente demanda para absorber la capacidad construida. También deberán competir por esos activos con hyperscalers, fondos de infraestructura, compañías energéticas y desarrolladores especializados. La oportunidad puede ser considerable, pero también lo es el riesgo de inmovilizar enormes cantidades de capital en proyectos cuya rentabilidad dependerá de la evolución de la demanda, del coste de la electricidad y de la disponibilidad de clientes ancla.

En América Latina, América Móvil aparece como uno de los pocos grupos con la escala financiera, la infraestructura de fibra, la presencia regional y la experiencia operativa necesarias para explorar una estrategia parecida, aunque sería difícil imaginar una réplica exacta del proyecto surcoreano. El grupo podría participar en infraestructura de IA de gran escala en mercados capaces de ofrecer energía competitiva, estabilidad regulatoria y demanda suficiente, pero tendría que decidir si quiere convertirse en desarrollador industrial o limitarse a proporcionar conectividad, servicios empresariales y capacidad de centros de datos. La barrera principal no sería exclusivamente financiera ni tecnológica. También dependería de la coordinación con sistemas eléctricos que en muchos países ya presentan restricciones, de la rapidez en la concesión de permisos y de la existencia de clientes dispuestos a comprometerse con proyectos de largo plazo.

La situación de Millicom, propietaria de Tigo, es diferente. Su tamaño, su estructura financiera y la escala de los mercados en los que opera hacen menos probable una apuesta propia de varios gigavatios. Eso no significa que quede excluida de la economía de la IA, sino que su posición más razonable estaría en otras capas: centros de datos regionales, infraestructura para inferencia, edge AI, servicios administrados para empresas o alianzas con hyperscalers y desarrolladores especializados. En realidad, ese será probablemente el camino de la mayoría de los operadores latinoamericanos. Pocos estarán en condiciones de convertirse en propietarios integrados de infraestructura de IA, pero muchos podrán participar como socios locales, proveedores de conectividad, operadores de instalaciones o distribuidores de servicios.

La analogía con SpaceX resulta útil siempre que se limite a la lógica de integración vertical. La empresa de Elon Musk no se conformó con mejorar una sola pieza de la industria espacial, sino que fue incorporando motores, cohetes, sistemas de lanzamiento, reutilización, satélites y conectividad dentro de una misma arquitectura estratégica. SK Telecom parece seguir un razonamiento comparable al intentar unir fibra, energía, suelo, centros de datos, capacidad de cómputo y clientes empresariales. La diferencia es que no controla la tecnología central de la IA de la misma manera que SpaceX controla buena parte de su tecnología espacial. No fabrica procesadores ni desarrolla los modelos más avanzados, por lo que su ventaja dependerá de la capacidad para dominar los activos físicos, regulatorios y operativos que otras compañías necesitan, pero que no pueden desplegar con rapidez.

El anuncio de SK Hyper no demuestra todavía que este modelo vaya a imponerse, pero sí revela que una de las mayores telcos asiáticas considera insuficiente seguir definiéndose únicamente por sus redes de comunicaciones. SK Telecom está apostando a que la energía, el suelo, las subestaciones y la capacidad de cómputo compartirán importancia estratégica con el espectro y la fibra. Si acierta, no todos los operadores se convertirán en empresas de infraestructura para IA, ni tendría sentido que lo intentaran. La separación más relevante será entre quienes utilicen la IA para mejorar su negocio de conectividad y quienes empleen sus activos de telecomunicaciones como base para entrar en un negocio industrial mucho más amplio. SK Telecom ya ha elegido a qué grupo quiere pertenecer.

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Cuenta con más de 22 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.

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