La eSIM no es un estándar, es un marcador de clase social

Llevo más de veinte años en telecomunicaciones, y una de las promesas que más veces escuché repetir en foros de industria es que la eSIM iba a ser el gran nivelador: la tecnología que finalmente eliminaría la fricción de cambiar de operador, activar una línea o viajar con conectividad, para cualquier usuario, sin importar su presupuesto. Después de analizar en detalle el mercado mexicano de smartphones, tengo que decir algo incómodo: esa promesa, hasta ahora, solo se cumplió para una parte del mercado.

Cruzando las cuotas de participación de los principales fabricantes en México con un panel amplio de modelos y las listas oficiales de compatibilidad de Apple, Samsung y Xiaomi, llegamos a una estimación que me costó aceptar la primera vez que la vi: apenas entre el 50 y el 60 por ciento de los smartphones vendidos en México en 2026 pueden activar una eSIM. Uno de cada dos, en el mejor de los casos. En un país donde Apple es la marca número uno por participación de tráfico móvil, con casi el 29 por ciento, ese resultado no es intuitivo. Y ahí está, exactamente, la parte interesante del hallazgo.

Un país de iPhone que es, sobre todo, un país de gama de entrada

La aparente contradicción se resuelve rápido en cuanto se mira qué hay detrás del liderazgo de Apple. En la gama alta, la compatibilidad con eSIM es total: cien por ciento de los iPhone desde el modelo XS de 2018, 100 por ciento de los Pixel desde el Pixel 3, toda la línea Galaxy S y Z de Samsung. Ahí no hay debate: si el usuario compró un dispositivo premium, tiene eSIM.

El problema es que, detrás de ese liderazgo de marca, el mercado mexicano está sostenido por volumen de gama de entrada. Xiaomi, Vivo, Oppo y Realme juntos superan el 26 por ciento de participación, y sus modelos de mayor rotación, no los buques insignia, sino los que realmente se venden en cantidad, casi nunca incluyen eSIM. El caso más elocuente es el Galaxy A06 de Samsung, que según datos de Omdia fue el smartphone más vendido de toda América Latina en 2025. Ese teléfono no tiene eSIM. Ni el A16, ni el A26 tampoco: Samsung reserva la tecnología a partir de la gama A35 hacia arriba.

Lo que emerge de estos datos no es una brecha tecnológica aleatoria. Es una frontera de precio casi quirúrgica: por encima de los 8.000 pesos mexicanos (459 dólares), la compatibilidad está prácticamente garantizada. Por debajo de los 5.000 pesos mexicanos (290 dólares), es casi inexistente. La eSIM, en la práctica, dejó de ser una característica técnica para convertirse en un indicador de segmento de precio.

Por qué esto debería importarle a la industria, no solo al usuario

Se podría leer este dato como una simple curiosidad de mercado, cada fabricante decide dónde poner qué tecnología, y el mercado response en consecuencia. Pero creo que hay una lectura más incómoda y más relevante para quienes trabajamos en el sector: la eSIM no llegó como una mejora universal, llegó como un beneficio estratificado, y esa estratificación tiene consecuencias prácticas para el usuario que menos margen tiene para absorber sobrecostos.

Aquí conecta con otro problema que ya es bien conocido en la industria latinoamericana: el roaming internacional sigue siendo, en la mayoría de los mercados de la región, sensiblemente más caro que las alternativas de datos para viajero. La eSIM de terceros, de un operador virtual especializado o de un proveedor internacional, es hoy la salida más directa para evitar esa factura. Pero esa salida está, literalmente, cerrada para la mitad de los usuarios mexicanos, y no de forma aleatoria: está cerrada, en particular, para quienes compran en la gama de entrada, que son estadísticamente los mismos usuarios más sensibles al golpe de una factura de roaming inesperada. La tecnología pensada para abaratar la conectividad en el extranjero termina siendo, otra vez, un privilegio de quien ya podía pagar un teléfono de gama media-alta.

La fragmentación regional, un problema que casi nadie mide

Hay una segunda capa de complejidad que rara vez se discute fuera de los círculos muy técnicos, y que como consultor me parece particularmente relevante para una región como América Latina, con alta movilidad de dispositivos importados y de segunda mano: el mismo modelo de teléfono no siempre ofrece la misma conectividad según el país donde fue comprado.

Un iPhone 16 vendido en China continental viene, por diseño, con doble bandeja de SIM física y sin eSIM que una decisión de Apple específica para ese mercado. El mismo modelo comprado en Estados Unidos, desde 2022, funciona exclusivamente con eSIM, sin bandeja física en absoluto. En Hong Kong y Macao, la mayoría de las variantes también son de doble SIM física. En nuestro panel de modelos con variantes regionales identificadas, más de una de cada cuatro divergía de su versión internacional en este punto específico.

Para un mercado como el mexicano, donde la importación informal y el mercado de segunda mano tienen peso real, esto no es un detalle académico. El número de modelo de un dispositivo, ese código alfanumérico que casi nadie revisa antes de comprar, puede determinar si ese teléfono podrá o no aprovechar una eSIM, independientemente de cuán reciente o cuán caro haya sido.

Una promesa que la industria todavía debe cumplir

No creo que la solución pase por exigirle a cada fabricante que incluya eSIM en toda su gama de forma inmediata; hay razones de costo de componentes y de estrategia comercial detrás de cada decisión, y no todas son ilegítimas. Pero sí creo que la industria de telecomunicaciones (operadores, fabricantes, reguladores) tiene una responsabilidad pendiente en comunicar con claridad qué tecnología trae cada dispositivo, especialmente en los segmentos de precio donde el usuario tiene menos herramientas para investigarlo por su cuenta.

Mientras tanto, la recomendación más honesta que puedo ofrecer, desde mi experiencia en el sector, es simple: antes de asumir que la “revolución eSIM” ya llegó a todos los bolsillos, vale la pena marcar el código *#06# en el propio teléfono. Si aparece un número EID, hay eSIM. Si solo aparece el IMEI, no la hay. Es una prueba de treinta segundos que revela, con más precisión que cualquier campaña de marketing, en qué mitad del mercado está parado cada usuario. El detalle metodológico completo del cruce de datos está disponible en el estudio de compatibilidad eSIM que publicamos en eSIM Viajes.

 

Tu opinión es importante ¿Qué te ha parecido este contenido?

0 0
Emmanuel Cerisola es fundador de eSIM Viajes y consultor en telecomunicaciones. Cuenta con más de 20 años de experiencia trabajando con operadores internacionales en infraestructura de redes, tránsito IP, peering, redes de capa 2 y capa 3, cables submarinos, VoIP, SMS, eSIM y otros servicios de conectividad global. Su trayectoria profesional ha estado ligada al desarrollo y la operación de servicios internacionales de telecomunicaciones.

Deje su comentario