A dos años de su conformación y con un contrato que aún prevé una década de desarrollo por delante, el consorcio SpaceRICE y la Comisión Europea (CE) culminaron las negociaciones que darán vida a una estrategia satelital conocida como IRIS2, con horizonte a 2030, y con el afán de erigir una infraestructura soberana, resiliente y segura para las personas, las empresas y los gobiernos, pero también disponible para garantizar servicios de emergencia a nivel continental.
Según las perspectivas oficiales, se trata de una apuesta que permitirá aumentar la capacidad gubernamental segura en un 60 por ciento en la Unión Europea y un 54 por ciento a escala mundial, al tiempo que ampliará significativamente la capacidad de Europa para apoyar misiones críticas durante las crisis.
Entre las novedades del consorcio integrado por SES, Hispasat y Eutelsat, que busca llevar adelante la estrategia diseñada por la CE, la Agencia Espacial Europea y la Agencia de la UE para el Programa Espacial, se destaca la incorporación de 66 satélites en órbita baja (LEO, por sus siglas en inglés) y que se suman a los ya anunciados. Esto, eleva el número final de la constelación hasta los 348 satélites: 330 LEO y 18 de órbija media (MEO, por sus siglas en ingés), y cuyos primeros lanzamientos se harán a partir de 2029.
Los recursos presupuestarios, que prevén el financiamiento de la iniciativa entre 2028 y 2034 tiene múltiples fuentes. Por ejemplo, Polonia y Hungría comprometieron 656 y 500 millones de euros, respectivamente, mientras que España anunció inversiones de entre 1.600 y 2.000 millones de euros; entre otras contribuciones.
Pero la estrategia de conectividad y de soberanía digital continental es mayor: supone una inversión de más de 127 millones de euros para el desarrollo de 16 proyectos de investigación para el desarrollo de redes 6G, además de la construcción de IRIS2. Ambas iniciativas combinan esfuerzos en infraestructuras terrestres y espaciales para garantizar servicios de telecomunicaciones robustos, seguros y de baja latencia en todo el continente, al tiempo que impulsan metas clave como el uso de inteligencia artificial, la ciberseguridad, la colaboración internacional y la sostenibilidad alineada con el Pacto Verde Europeo.