La gestión del tráfico de datos se complica cuando los OTTs lo encriptan

Hace ya unas tres semanas se celebraba en Barcelona, España, la sexta edición del evento Broadband Traffic Management, organizado por Informa Telecoms & Media. Evento que intentó profundizar en la necesidad de gestionar el tráfico para poder asegurar una mejor calidad del servicios (QoS) y de la experiencia (QoE) para los usuarios. La cuestión no es menor cuando confluyen en el mismo debate la regulación sobre el QoS, la neutralidad de la red y las inversiones de los operadores en mayor capacidad de red.

Timo Sippola, gerente de desarrollo senior del operador Elisa en Finlandia, fue de los más vocales a la hora de exponer su visión sobre este asunto. Su primera observación fue que la regulación no funciona para asegurar la QoS —esta aseveración podría generar un intenso debate—. Su regulación es inútil, dijo, porque sin capacidad y cobertura no hay posibilidad de realizar un QoS. Para el ejecutivo, por lo tanto, el futuro de QoS en las redes móviles sigue pasando por seguir incrementando la capacidad y cobertura de las redes de acceso de radio (RAN, por sus siglas en inglés).

Debido a esta realidad que dibuja Sippola, los operadores intentan que mediante la gestión del tráfico el uso de la infraestructura se expanda como si se tratara de mayor capacidad y cobertura. Y para este cometido gestionar el tráfico utilizando todo tipo de herramientas es mandatorio. Algo tan sencillo, o complejo, como gestionar el tráfico de las redes se ve entorpecido por todo tipo de contratiempos, como los debates sobre la neutralidad de la red, la privacidad de los usuarios, la regulación sobre las redes de telecomunicaciones y las propias tecnologías para realizar esta función, entre otras.

El asunto, evidentemente, se encuentra en algún punto con los debates sobre la neutralidad de la red, un concepto que queda reducido a una simplificación conveniente, y hasta cierto punto sana, cuando el que lo expone es un ingeniero de red. Sippola, como tal, asegura que con los recursos limitados del RAN, los operadores no pueden darle mucho a un usuario sin sacarle a otro. Este concepto fue compartido por otros ejecutivos de otros operadores, también ingenieros, que reconocen realizar malabarismos para fastidiar a una pequeña porción de usuarios “abusivos” con el uso de los recursos de la red para beneficiar a una mayoría más conservadora en su consumo de datos. Shan Eisenberg, gerente del segmento hogar de EE en el Reino Unido, mencionaba como su operación decidió limitar el tráfico P2P —de hecho cobran 15 libras adicionales a los usuarios por utilizar este tipo de servicio— causando una molestia a 35.000 usuarios de banda ancha, pero mejorando la QoE de otros 770.000 usuarios.

La neutralidad debe incorporar el concepto de “justicia” porque sin él, los operadores “no pueden garantizar nada”, dijo Sippola. El concepto de “justicia” al que se refiere el ejecutivo de Elisa, trata sobre el uso justo del tráfico por parte de los usuarios. “Si no podemos hablar de cosas como DPI, ¿cómo podemos asegurar el QoS?”, se preguntaba. En conclusión, el debate es eterno porque nunca se consigue llegar a un objetivo concreto. Aún así, el ejecutivo dijo sentirse optimista con respecto al futuro del QoS —aunque nadie lo hubiese dicho a tenor de su presentación—.

No es de extrañar que haya debate fuera de los operadores sobre la gestión del tráfico y su conflicto con la neutralidad, y quizá sorprenda más entender que el problema también se guisa dentro de los propios operadores, donde el departamento de marketing e ingeniería tienen un matrimonio conflictivo. Por ejemplo, en su afán de ser más competitivos, los operadores ofrecieron paquetes de datos ilimitados cuando lanzaban sus primeros servicios de datos aún a sabiendas de que sus recursos de red eran limitados.

Por un asunto meramente estratégico de marketing, se jugó la carta del plan ilimitado sabiendo que en el futuro—es decir en la actualidad— se tendría que rectificar, como está sucediendo. Y a día de hoy, las empresas que ofrecen soluciones de facturación intentan convencer a los operadores que sus esquemas tarifarios serán la mejor arma para seducir a los usuarios y garantizar una mejor utilización de los recursos de la red.

Tráfico encriptado

En el mercado no son todo malas noticias para la gestión del tráfico —aunque ahora se vienen malas y buenas—. Por un lado, si bien el tráfico está creciendo de forma exponencial, los operadores saben que tipo de tráfico está siendo consumido y empiezan a saber cada vez mejor los patrones de uso por parte de sus usuarios, identificando los picos de tráfico y gestionándolos para evitar congestiones y degradaciones de QoS y QoE.

Entre los patrones detectados, los operadores empiezan a ver una concentración importante del número de proveedores de contenido que acumulan la mayor parte del tráfico de sus redes. Este hecho puede considerarse parte de las buenas noticias, pues permite a los operadores entablar relaciones más estrechas con aquellos proveedores que más uso de su red hacen, involucrándoles incluso en sus esfuerzos por mejorar la QoS y QoE a través de inversiones conjuntas en CDNs o soluciones de caching.

Pero por otro lado, los grandes proveedores de contenido de Internet están encriptando su tráfico, complicando su gestión desde el punto de vista de los operadores. Por ejemplo, Alexandre Harmand, gerente de plataformas de servicio de Telefonica, asegura que la encriptación del tráfico está reduciendo la efectividad de los sistemas de caching. Por ello, el ejecutivo reclamó herramientas estandarizadas de gestión de tráfico y que puedan adaptarse para poder operar con tráfico encriptado.

Por el momento, los operadores intentan negociar con los mayores proveedores over the top (OTT) para tratar la encriptación de su tráfico, sin embargo Harmand comenta que la negociación está siendo complicada debido a que los propios OTTs se debaten entre tener un mayor control sobre su tráfico o ayudar a los operadores a que sus servicios tengan un mejor QoE, que en realidad también redunda positivamente en la calidad de los servicios OTTs.

Al final todo se resume, según Eisenberg de EE, a un tema de comunicación entre el operador y el usuario, ya que Virgin Mobile, en el Reino Unido, recibe la mejor calificación en cuanto al desempeño del servicio siendo un MVNO. “Aunque gestionar el tráfico de la red es beneficioso para los usuarios, estos no siempre lo entienden, la comunicación es clave”, dice Eisenberg.

Y aunque hay tecnologías como las que incorpora el iPhone 6, que permite ofrecer servicios como voz sobre Wi-Fi (VoWi-Fi), que por ejemplo, mejora la cobertura en interiores sin que el operador deba invertir en más accesos de radio, dice Eisenberg, su colega en EE, Mansoor Hanif, director de desarrollo RAN, recomienda a los operadores “no perderse en la tecnología” cuando se trata de atención al cliente.

Fomentar la comunicación con respecto a la gestión del tráfico con los usuarios y no perderse en la tecnología es un buen consejo teniendo en cuenta que si bien las redes LTE traen consigo una simplificación de la red y los servicios, como por ejemplo voz sobre LTE (VoLTE) o VoWi-Fi —que además pueden ofrecerse a través de HD— la realidad en el corto plazo indica que las redes serán más complejas de gestionar por la convivencia entre los nuevos servicios y los de legado. Muchas de las nuevas soluciones que deberían ayudar a simplificar la gestión de la red, y por ende, ayudar con la QoS y QoE de los usuarios, aparecen aún, por lo menos a los ojos de los operadores, como soluciones inmaduras.

Un claro ejemplo es Self Organizing Networks (SON) que además de inmaduro, dice Hanif de EE, se ofrece solamente en versiones propietarias de cada proveedor. Para Luis Miguel Cervera, gerente de división de Telefónica, la auto gestión del RAN debe tener en cuenta todas las tecnologías, es decir se requiere un SON integrado que pueda gestionar las redes 2G y 3G, ya que el ejecutivo cree que las redes 2G acabarán teniendo una mayor vida útil gracias a algunas aplicaciones máquina a máquina (M2M), donde incluso el 3GPP está creando una especificación del estándar GSM para este cometido —también les recomiendo ver el proyecto SEMAFOUR—.

En definitiva, estamos al principio del proceso de consolidación de lo que vendría a ser un esquema de QoS y QoE estandarizado y desarrollado para cumplir con las necesidades de los operadores —que básicamente van encaminadas a reducir el costo total de pertenencia o TCO, por sus siglas en inglés— y de los usuarios —no entro en el tema KPIs porque requeriría toda una nota en sí misma—. Mucho me temo, que tendremos que asistir a las futuras ediciones del Broadband Traffic Management para poder entender mejor cómo se acabará creando el ecosistema de QoS y QoE que, sin duda, deberá tener el apoyo de los propios OTT.

Rafael A. Junquera
Cuenta con más de 16 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.

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