Copaco también sufre los problemas de eficiencia de las estatales

La Compañía Paraguaya de Comunicaciones (Copaco) tiene serios problemas. Los problemas aparecen cuando se habla de sus usuarios y también de sus resultados financieros, pues en 2018 registró pérdidas por 50.000 millones de guaraníes (7,96 millones de dólares). La eficiencia de la estatal está entre signos de preguntas, tal como ocurre con buena parte de las firmas estatales en la región.

La situación de Copaco y su subsidiria Vox obliga a volver a la pregunta de cuál es el valor de las estatales en el mundo de las telecomunicaciones, donde las empresas privadas se muestran aptas para satisfacer las necesidades de usuarios nuevos y cada vez más demandantes en un contexto económico que no es lo suficientemente bueno para permitir derroches de dinero público en sectores no estratégicos.

Ya se analizó en otro momento que las empresas estatales son útiles para ocuparse de proyectos de gobierno que no son prioritarios para los privados o para llegar a sitios desatendidos, pero países como Chile sirven de ejemplo para indicar que esto puede ser suplantado por objetivos obligatorios de cobertura en subastas de espectro u otras legislaciones a favor de los desconectados.

El problema de las estatales es una historia habitual en el sector. La llegada de las empresas privadas puso a Hondutel, por ejemplo, al borde de la desaparición y a la Corporación Nacional de Telecomunicaciones de Ecuador (CNT) en busca de un plan que podría incluir a privados.

En Paraguay, en tanto, Copaco tiene apenas 160.000 clientes, apenas una porción de los 450.000 que supo tener en algún momento. En telefonía móvil, en tanto, Vox tiene 245.000 usuarios contra los 522.000 con los que contaba hace cinco años. Hubo inversiones en despliegue de nuevas tecnologías y en mejoras en los servicios pero no han traído los resultados esperados, destacó el portal local ABC Color.

Los problemas no son solo financieros: no hay una política definida de atención al cliente ni un seguimiento claro de las inversiones y sus resultados. Tampoco se verifican los contratos que unen a Conatel con sus proveedores para, por ejemplo, la instalación de equipos para prestar servicios. Se tardan meses en reparar ante quejas, lo que genera reclamos acumulados y migración a la competencia, dijeron desde el sindicato.

Según cifras de la empresa tomadas por el mismo medio, sus empleados suman 4.500. 3.700 de Copaco y 800 de Vox. Esto da un trabajador cada 90 clientes, algo que parece ser otra explicación más de las complicaciones de la empresa que recientemente nombró al ingeniero Sante Vallese como presidente del directorio. Como si todo fuera poco, los competidores de la firma son empresas con pisada internacional como Claro, Tigo y Personal.

Como si faltaran cuestiones para atender, un nuevo tema aquella a Copaco: la compra de Vox, sucedida hace ocho años, no se hizo en las condiciones que se conocieron públicamente. Costó 13.917 millones de guaraníes (hoy 2,2 millones de dólares) pero la pata móvil arrastraba problemas financieros de los que se hizo cargo la estatal. Contemplándolas, el dinero necesario se ubicó en  40.000 millones de guaraníes (6,3 millones de dólares).

Con salarios más altos que los que la ley marca en la lista de cuestiones por resolver, la compañía necesita dar explicaciones y corregir con estrategias certeras los dolores que la aquejan. Los casos regionales demuestran que no le será sencillo y que las cartas que tienen para lograrlo no son lo suficientemente altas para apostar al triunfo. El tiempo corre y no queda margen para el error.

Nicolás Larocca
Nicolás Larocca es Técnico Superior en Periodismo (TEA) y Locutor Integral (ISER). Durante su carrera profesional se desempeñó en diferentes medios radiales, digitales y en gráfica como productor de contenidos, redactor y analista. Tiene conocimientos en comunicación interna, deportes, bancos y seguros, y desde 2013 se especializa en el mercado de las telecomunicaciones a escala regional.

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