Los países que no tienen litoral y, por tanto, carecen de salida al mar (conocidos por las siglas en inglés PDSL) enfrentan desafíos de desarrollo diferentes de los que si poseen esa virtud; escenario en el que la conectividad se erige como un aspecto estructural. Un reciente informe de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT) sobre estos países reflejó que la brecha digital se achicó producto del desarrollo de las comunicaciones móviles y la penetración de Internet, pero que persisten los desafíos.
El 86 por ciento de la población de PDSL tenía cobertura de señal de banda ancha móvil en 2024 y apenas un 39 por ciento Internet; cifras que, aunque están por debajo del promedio mundial, exhiben el alentador crecimiento de una tasa anual del 11 por ciento en una década, tal como lo reflejó el informe Facts and Figures: Focus on Landless Developing Countries (Hechos y cifras: Enfoque en los países en desarrollo sin litoral) , publicado el 22 de julio, donde destaca las tendencias digitales de estos territorios y sus oportunidades.
Sucede que la falta de acceso al mar provoca dificultades específicas vinculadas, por ejemplo, el transporte de mercancías y, en términos de conectividad, a la posibilidad de contar con amarres de cableados submarinos y sus redundancias. Esta caracteristica suele encarecer los costos de importación y exportación, y limitar las oportunidades de crecimiento económico. Sin embargo, no es una condición excluyente y los países mediterráneos tienden estrategias y acuerdos para garantizar el acceso a puertos y vías de transporte marítimo, pero también a otros sistemas de redundancias.
Peces de ciudad
Como peces de ciudad, tal como los describe la canción que imagina una playa sin mar, los retos de los PDSL son muchos. Sobre todo porque “los países en desarrollo sin litoral se enfrentan a limitaciones únicas que diferencian sus vías de desarrollo de las de las naciones costeras, como los mayores costos de transporte, las barreras comerciales y la lejanía y el aislamiento de los mercados mundiales. La conectividad digital ofrece un potencial considerable para mitigar algunos de estos desafíos”, tal como dice el reporte que -disponible aquí- refleja la diferencia de sus países; algunos con gran desarrollo, otros no tanto.
En líneas generales, el abordaje de la UIT exhibe que las brechas persisten. Por ejemplo, la de género, donde el 43 por ciento de los hombres utilizan Internet, frente al 36 por ciento de las mujeres. Que la adopción joven de Internet está en consonancia -aunque por debajo- de las tendencias globales: el 51 por ciento de los jóvenes de 15 a 24 años de edad en esos países utilizan Internet, pero esta cifra es inferior al promedio mundial del 79 por ciento.
También que el gap de conectividad entre las zonas urbanas y rurales es amplia, donde el 28 por ciento de la población de las zonas rurales de los países en desarrollo sin litoral tiene conexión a Internet, frente al 63 por ciento en las zonas urbanas de las naciones en desarrollo sin litoral.
E, inclusive, que 13 de cada 20 personas de estos países posee un teléfono móvil, frente al indicador global donde la comparación es de casi cuatro de cada cinco.
En términos de penetración de servicios también hay brechas: la penetración de la banda ancha móvil y fija está por debajo de los promedios mundiales. Sucede que los indicadores que reflejan los PDSL son de 59 suscripciones de banda ancha móvil por cada 100 personas, frente a las 95 suscripciones por cada 100 del resto del mundo. En lo que a banda ancha fija refiere, en PDSL es de cinco cada 100 y en el promedio global, 20.
La asequibilidad, también. “A pesar de la caída de los precios de la banda ancha móvil, la brecha de precios entre los servicios de banda ancha móvil y fija sigue siendo mayor en los países en desarrollo sin litoral que en otras partes del mundo”, dice el trabajo de la UIT.
En América latina, por ejemplo, Bolivia y Paraguay ostentan estas características y, en el reporte se los integra junto a otros como Armenia, Bután, Botsuana, Esuatini, Kirguistán, la República Democrática Popular Lao, Lesoto, Nepal y Turkmenistán por presentar niveles de conectividad acordes con los promedios mundiales, mientras que la brecha de género “se ha prácticamente cerrado”.

UIT
“La banda ancha fija sigue siendo un desafío para este grupo, ya que las suscripciones son bajas (cinco por cada 100 habitantes) y sus precios superan con creces el objetivo del dos por ciento” y advierte que, si bien el nivel relativo de conectividad de estos países es superior al de la mayoría de los demás territorios en desarrollo sin litoral, el nivel general de algunos sigue siendo bajo.
Con todo, la asequibilidad de los servicios de banda ancha mejora a nivel global, aunque los precios en la mayoría de los PDSL siguen siendo más altos que la mediana mundial (por ejemplo, la canasta de banda ancha fija cuesta más del doble en los PDSL que la mediana mundial).
Dos apuntes al pie
A modo de repaso, cabe recordar que Paraguay está en pleno proceso de subasta de espectro 5G que, aunque con demoras, fijó fecha para agosto; en una estrategia que apunta a dotar de robustecimiento comunicacional del país; a la par que avanza en la definición de temas estatégicos que hacen a la agenda digital del país, como es la ciberseguridad.
En el caso de Bolivia, a su vez, se registran los niveles de penetración a banda ancha más bajos de la región pero el país avanza en diversas estrategias para resolverlo. Entre ellas, se encuentra la asignación directa de espectro para 5G otorgada al operador público, que por estas semanas realiza pruebas ad hoc.

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