José Moulino, quien hace justo un año se consagraba presidente de Panamá y adelantaba los lineamientos de una estrategia centrada den el desarrollo de la ciencia y la tecnología del país, acaba de anunciar inversiones por 105 millones de dólares para impulsar el desarrollo de una estrategia nacional de semiconductores, que será presentada antes de fin de año.
En una conferencia de prensa ofrecida por el primer mandatario, precisó que la estrategia estará liderada por el Ministerio de Comercio e Industria (Mici) y que contará con la participación de la academia, el sector privado y aliados internacionales. También, que no está basada en las líneas de fomento estadounidense.
Una apuesta de largo plazo
“El país intenta integrarse a la cadena global del sector, especialmente en asamblea, prueba, paquete y diseño, con un inicio de inversión de 105 millones de dólares en más de cinco años para entrenar talento, atraer empresas y fortalecer la infraestructura” dijo y precisó que “una sola planta de semiconductores puede generar más de 2.000 trabajos y hasta dos billones de dólares en inversión extranjera con un impacto de hasta el dos por ciento del producto doméstico. Quiero apoyarlo con todo para que Panamá se convierta en un centro importante en el mundo”.
Pero el funcionario también puso al anuncio y al país en contexto regional y global, donde también apuestan por fomentar el desarrollo de las comunicaciones satelitales, de la mano de Starlink, y las iniciativas vinculadas a las energías renovables.
El anuncio se inscribe, además, en el Plan Estratégico Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (PENCYT) 2025–2029, que Eduardo Ortega Barría, secretario nacional de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), presentó durante la primera reunión del Consejo Interinstitucional de Ciencia, Tecnología e Innovación (CICYT).
Ciencia y tecnología, como meta estrategia
Se lo presentó como un instrumento que “guiará las acciones del país en materia de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) durante el próximo quinquenio” con el objetivo de “convertir a Panamá en una nación que basa su desarrollo en el conocimiento, y con la capacidad de enfrentar los desafíos del siglo XXI con políticas públicas y soluciones eficaces derivadas de la investigación y la evidencia científica”.
“La única forma de garantizar nuestra soberanía y bienestar es generando conocimiento propio, nuestra capacidades científicas y tecnológicas y transformando nuestra economía a través de la innovación. Este gobierno que lidera el presidente Mulino cree en ese camino. Creemos en la ciencia y en nuestros científicos”, dijo Juan Carlos Orillac, ministro de la Presidencia y presidente del CICYT.
Se trata de una estrategia que se articula en torno a 12 programas clave y 22 Proyectos Estratégicos de Ciencia, Tecnología e Innovación (PECTI) a través de seis vectores de desarrollo transversales en sectores críticos para el futuro de Panamá: Salud, Alimentación, Digitalización, Medioambiente, Transformación productiva y Desarrollo social e Institucionalidad.
En adelante, la propuesta debe ser revisada por los miembros del CICYT y presentarse ante el Consejo de Gabinete para su aprobación y posterior publicación en Gaceta Oficial.
Este nuevo PENCYT plantea acciones tendientes a “modernizar la infraestructura científica, incrementar la inversión en investigación y desarrollo (I+D), fomentar la transferencia tecnológica, impulsar la colaboración intersectorial y fortalecer la cultura científica”, con foco en medicina, biotecnología, innovaciones en cadenas agroalimentarias, resiliencia ante el cambio climático, energías renovables, economía circular, gestión sostenible de recursos hídricos y oceánicos, Industria 5.0, ciberseguridad y tecnologías emergentes (Inteligencia Artificial), Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés), blockchain, y otras.
“Pensar que el fomento de la ciencia y la tecnología, la tecnología y la innovación es un lujo reservado a los países ricos es un error”, valoró Orillac y aseguró que “Panamá necesita apostar firmemente por la investigación científica, el desarrollo tecnológico y el fomento de la innovación como el camino para fortalecer su soberanía, reducir las desigualdades y construir un futuro con autonomía, competitividad y dignidad para todos sus ciudadanos”.
A los ojos del secretario de Senacyt, Eduardo Ortega Barría, a su vez, el PENCYT respalda el talento humano al generar fuentes de empleo capacitados en torno a la investigación y el desarrollo científico.
Cambiar el chip
En lo que a los semiconductores respecta, los funcionarios destacaron a la prensa local que la iniciativa “no está atada a los recursos estadounidenses” por no basarse en el Fondo Internacional de Seguridad Tecnológica e Innovación (Fondo ITSI), que creó Estados Unidos años atrás a través de la Ley CHIPS y Ciencia de 2022 y con ello crear lazos de cooperación internacional que fortalezcan la cadena global de semiconductores.
Y la aclaración es oportuna porque en 2023, tanto Panamá como Costa Rica y México estaban adscriptos a esa iniciativa. Sin embargo, desde comienzo de año ese andamiaje legislativo y de vías de fomento fue replanteado por “horrible”. Todo, en una coyuntura de fuerte puja geoestratégica. Ahora, es el turno de Panamá.


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