El nuevo informe de Juniper Research sobre APIs de red no solo aporta cifras, sino que sugiere un cambio de enfoque para la industria donde debe haber menos discursos sobre oportunidad y más claridad sobre dónde está el valor.
Según el estudio, los operadores móviles generarán ingresos por más de 8.000 millones de dólares a nivel global en 2030 mediante network APIs, una cifra modesta en comparación con las estimaciones de hace un año, pero significativa en términos de lo que revela sobre la evolución del mercado.
El verdadero mensaje del informe está en qué tipo de APIs se perfilan como motor de ese crecimiento. Juniper identifica las funciones orientadas a identidad, verificación y seguridad como las más prometedoras en esta etapa. Entre ellas, destaca el papel de las APIs Know Your Customer (KYC), que permiten a los operadores ofrecer una capa de validación reforzada combinando datos de SIM, dispositivo y perfil de usuario.
“Estas APIs tienen un valor claro y una urgencia regulatoria detrás. Pueden —y deben— cobrarse más por uso”, sostiene Alex Webb, analista principal del informe.
El foco en la identidad no es casual. Las primeras APIs lanzadas bajo Open Gateway, como SIM Swap y Number Verification, ya mostraron tracción entre empresas que enfrentan riesgo de fraude. Pero la posibilidad de ir más allá —validar la edad real de un usuario en una app de apuestas, o verificar la titularidad de una línea en una operación bancaria— convierte a las telcos en actores relevantes dentro de la economía digital. No por su marca, sino por el tipo de datos que custodian.
Este matiz es clave ya que durante años, los operadores se obsesionaron con competir en el territorio de la experiencia de usuario, sin aceptar que su mayor ventaja comparativa reside en la red misma. Las APIs pueden ser el vehículo para trasladar esa ventaja —hasta ahora oculta o infrautilizada— a sectores que necesitan certidumbre técnica, cumplimiento normativo y trazabilidad.
No es casual que el informe de Juniper relacione directamente el crecimiento de las APIs KYC con verticales como e-commerce o juego online, donde el riesgo legal convierte la confianza en una moneda comercializable.
La cifra de Juniper, aún por debajo de los 10.000 millones, contrasta con estimaciones previas que apuntaban mucho más alto. McKinsey, a comienzos de 2024, hablaba de hasta 30.000 millones de ingresos directos y más de 300.000 millones en valor derivado. STL Partners proyectaba 34.000 millones para 2030; Arthur D. Little, 13.500 millones. Incluso la visión más contenida de IDC situaba los ingresos por encima de los 6.700 millones en 2028.
La divergencia entre estimaciones no se debe únicamente a diferencias metodológicas —aunque son relevantes, especialmente en lo que respecta a la inclusión o no de ingresos indirectos como los derivados de mejoras en retención o reducción de fraude—, sino también a la forma en que cada consultora conceptualiza la curva de adopción.
Mientras algunas proyecciones, como las de McKinsey o STL Partners, asumían una disrupción rápida impulsada por APIs avanzadas como Quality on Demand (QoD) o network slicing, Juniper opta por una visión más contenida, centrada en ingresos directos y en casos de uso inmediatos como autenticación y verificación de identidad.
Eso no significa que el mercado se haya totalmente desinflado —aunque puede que sí—, sino que empieza a entender sus propias reglas. A diferencia de otras olas de innovación en telecomunicaciones, el avance de las APIs no depende tanto de tecnología nueva, sino de algo más escurridizo como es el lenguaje y el encaje en la cadena de valor digital. ¿Pueden los operadores hablar el idioma de los desarrolladores? ¿Pueden pensar en servicios como bloques modulares, con documentación abierta, pagos por uso y ciclos de iteración cortos? ¿Pueden ajustar sus tiempos y procesos al ritmo del software?
En ese sentido, el surgimiento de plataformas como Aduna, que agrupa a Ericsson y doce grandes operadores para comercializar APIs de red de forma agregada, no solo resuelve un problema técnico: resuelve un problema de narrativa. Simplifica el punto de acceso, reduce la fragmentación comercial y empieza a ofrecer una interfaz —literal y conceptual— entre la infraestructura telco y el ecosistema digital.
Pero incluso Aduna, que en pocos meses ha sumado aliados como SoftBank, Microsoft, Vonage y Bridge Alliance, tendrá que demostrar que sabe moverse fuera del circuito telco. Es ahí donde se juega el partido.
El informe de Juniper no augura un boom inmediato ni una revolución silenciosa. Pero su énfasis en casos de uso tangibles, su lectura más sobria del tamaño del mercado y su apuesta por funciones de alto valor regulatorio marcan una diferencia con respecto al discurso dominante de hace apenas un año. Si la industria logra traducir eso en APIs útiles, bien documentadas, con gobernanza clara y precios razonables, no habrá necesidad de inflar cifras ya que los desarrolladores y los clientes vendrán solos.
En última instancia, no se trata solo de cuántos miles de millones pueden generar las APIs, sino de si la industria está dispuesta a dejar de pensarlas como una tendencia y empezar a tratarlas como una capa estructural del negocio. Y para eso, como bien saben los desarrolladores, hay que desarrollar menos presentaciones y más código.