Los CEOs europeos relanzan a Connect Europe con las viejas demandas en un nuevo envoltorio

Con un comunicado firmado por los CEOs de grandes telcos, la asociación retoma su guion clásico de consolidación y estímulo a la inversión, esta vez bajo el argumento de la soberanía digital europea.

Connect Europe, la asociación que hasta hace poco se conocía como ETNO, acaba de difundir en Bruselas un comunicado firmado por los principales ejecutivos de operadores como Telefónica, Orange, Deutsche Telekom, TIM o Telenor. El nuevo nombre de la organización apenas merece más que una nota al pie, porque lo sustancial es que el guion sigue siendo el de siempre. Las telcos europeas vuelven a reclamar más libertad para consolidarse, más estímulos regulatorios para invertir y más reconocimiento político.

El comunicado abre con solemnidad, presentando la conectividad como un activo estratégico al nivel de la energía o la defensa. Europa, afirman, no podrá ser competitiva ni resiliente si no dispone de redes más robustas y modernas. Nada nuevo en ese frente, pero la narrativa se adereza con un ingrediente contemporáneo. La inteligencia artificial (IA) es el hilo conductor que permite vestir las demandas de mayor urgencia y trascendencia. Los operadores advierten que el tráfico de datos vinculado a la IA crecerá a un ritmo del 50 por ciento anual y que sin una inversión masiva en infraestructuras será imposible democratizar su acceso.

El texto insiste en que los miembros de Connect Europe ya actúan como catalizadores de esa democratización. Muchos de ellos ofrecen suscripciones que incluyen herramientas de IA generativa (GenAI) o dispositivos potenciados con algoritmos avanzados. También destacan el uso de la IA en la automatización de redes, en la atención al cliente y en la ciberseguridad. Con ello buscan presentarse no solo como proveedores de conectividad, sino como actores directos en el ecosistema digital emergente.

En paralelo, el comunicado articula el mensaje político de siempre. Reclama que el Digital Networks Act sea ambicioso y que marque un punto de inflexión en el trato regulatorio a las telecomunicaciones. Y, sobre todo, insiste en que la revisión de las guías de fusiones de la Unión Europea (UE) debe permitir consolidación en los mercados nacionales. La lógica que exponen es conocida: solo operadores con escala podrán afrontar las exigencias de la nueva economía digital y competir con rivales globales.

Pero no es difícil de ver que este argumento ha sido esgrimido en cada ciclo tecnológico. Cuando llegaron el video en streaming y las redes sociales, las telcos ya advertían de un colapso de las infraestructuras que nunca se materializó. Las inversiones se hicieron, las redes se adaptaron y los consumidores siguieron disfrutando de más servicios a menor costo por gigabyte. La IA, se puede argumentar, no es diferente. Además, la consolidación dentro de un mismo mercado suele traducirse en precios más altos y menos competencia, como se ha visto en países donde el número de operadores se redujo.

El contexto geopolítico refuerza la narrativa de Connect Europe. Los operadores se presentan como guardianes de la autonomía europea frente a Estados Unidos y China, aludiendo a la defensa y a la seguridad como esferas que dependen de sus redes. Sin embargo, la dependencia de Europa de fabricantes chinos para equipos de red y de proveedores estadounidenses para servicios en la nube dificulta esa pretensión de soberanía tecnológica. El riesgo es que el discurso de autonomía se convierta en una justificación más para relajar las reglas de competencia.

Las demandas de Connect Europe recuerdan también al viejo debate del fair share. Aunque no se menciona en el comunicado, la idea de que los grandes generadores de tráfico deberían contribuir directamente a financiar redes está en la misma familia de argumentos. La diferencia es que ahora el lobby envuelve su presión en un discurso más amplio, que mezcla innovación, seguridad, competitividad y, por supuesto, IA.

La jugada tiene mérito. Al colocar la IA en el centro de la narrativa, las telcos consiguen sonar modernas, urgentes y necesarias. El riesgo es que el maquillaje sea demasiado evidente. Bruselas lleva escuchando variaciones de este mismo discurso desde hace más de una década, siempre con la misma conclusión: más flexibilidad para fusionarse, más incentivos regulatorios y más reconocimiento político. El envoltorio cambia, el producto sigue siendo el mismo.

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Cuenta con más de 22 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.