Que del laberinto se sale por arriba o que hay pensar fuera de la caja son dos alegorías que bien sirven para describir las iniciativas que se desarrollan en Japón y China para dar respuesta a la necesidad de sumunistro energético y de refrigeración que se multiplica en el negocio de los data centers, junto con la urgencia ambiental de disminución de la huella de carbono. Sucede que mientras una empresa de tecnología marítima china Highlander Digital Technology trabaja desde 2023 tras el objetivo de sumergir en el mar un data center; otra piensa en hacerlo flotar en Japón y volverlo off shore. Dos visiones, un mismo objetivo.
Bajo el mar
“Las instalaciones submarinas pueden ahorrar alrededor del 90 por ciento del consumo de energía para refrigeración”, dijo Yang Ye, vicepresidente de Highlander, al medio local South China Morning Post (aquí) y explicó que el 95 por ciento de la energía utilizada en cada instalación de esta iniciativa, proviene de fuentes de energía renovables; y que se construye en un astillero en Nantong, ubicado en la provincia oriental china de Jiangsu. Entre sus clientes se encuentra China Telecom.
Lanzar los servidores al mar que se despliega al frente de Shanghai es la solución que la empresa de tecnología marítima oriental encontró para resolver las urgencias energéticas que impone la innovación, aunque también enfrenta debates por su impacto ambiental y de viabilidad comercial.
En el caso de Highlander Digital Technology, que cuenta con el apoyo del gobierno local, apela a la refrigeración de sus centros de datos, a través de su alojamiento bajo el mar, a la vez que consume energía generada por parques eólicos marinos cercanos.

Inteligencia artificial – Crédito: Pixabay – Yamu Jay
“Los centros de datos submarinos son un nuevo tipo de sistema ecológico y con bajas emisiones de carbono. Al ubicar los servidores en cabinas selladas en el lecho marino, este sistema utiliza el océano como fuente de refrigeración natural, logrando las ventajas únicas”, dice el anuncio oficial y explica que garantiza ahorro de energía, de agua y de espacio, además de alta seguridad y alta fiabilidad, con una rápida implementación.
“El sistema cuenta con una efectividad operativa del uso de energía (PUE) inferior a 1,1, líder en la industria de los centros de datos, y con un ahorro energético superior al 30 por ciento en comparación con los centros de datos tradicionales. Al eliminar la necesidad de refrigeración por evaporación, no consume agua dulce. Las cabinas de datos se ubican en el lecho marino, ocupando una superficie mínima”, dice y advierte que “las condiciones naturales y técnicas son excelentes, lo que las hace resistentes a incendios, inundaciones y condiciones climáticas extremas”.
También promete que “la tasa de fallos de los servidores es sólo una octava parte de la de los centros de datos tradicionales, lo que lidera la tendencia hacia los centros de datos con iluminación apagada”, y que la producción industrializada y la implementación modular permiten completar la instalación en fábrica y la puesta en marcha hasta la operación en 90 días.
Lo cierto es que ya hace una década, empresas como Microsoft o Subsea Cloud, incursionaron en este tipo de iniciativas. La diferencia es que esta nueva apuesta, que prevé ser sumergida en octubre -según publicaron medios locales- será una de las primeras en dar servicios comerciales. A ellas se suma la idea que se trabaja en Japón para tener un centro de datos off shore.
¿Un centro de datos off shore?
En julio de este año, una de las mayores empresas navieras japonesas, Mitsui OSK Lines, y Kinetics, iniciativa de la empresa energética Karpowership, firmaron un Memorando de Entendimiento (MOU) para desarrollar conjuntamente una “plataforma de centros de datos flotante de próxima generación”, que prevén tener operativa en dos años.
Se trata de un barco de 120 metros en al que se le monta un centro de datos que operará en alta mar y que busca erigirse como una verdadera alternativa a los centros terrestres tradicionales, porque además de ofrecer movilidad, garantiza sostenibilidad y promete sustentabilidad medioambiental.
E centro de datos será alimentado por diversas fuentes de energía y se puede refrigerar con agua de mar o de rio. Inclusive, entre sus ventajas, la empresa destaca que no depende del suministro energético local, que la construcción es más rápida y con menores costos que las infraestructuras terrestres, a la vez que ofrece movilidad naviera.

Fuente: Render MOL
Al momento del anuncio, las empreas describieron que se trata de una instalación que contará con “suministro eléctrico dedicado e ininterrumpido procedente de diversas fuentes flexibles, incluyendo powerships desarrollados por Karpowership, así como opciones para integrar redes terrestres, parques solares terrestres, energía eólica marina u otras soluciones de generación de energía, según la ubicación del proyecto y las necesidades del cliente”.
Mehmet Katmer, director ejecutivo de Kinetics, explicó que “al combinar la generación de energía móvil con la infraestructura de datos flotante, abordamos cuellos de botella críticos del mercado, a la vez que permitimos una expansión de la capacidad digital más rápida, limpia y flexible”.
La apuesta busca que esta plataforma flotante ofrezca una alternativa “escalable, móvil y de rápida implementación” frente a los centros de datos terrestres tradicionales, a la vez que logre superar los desafíos de las limitaciones energéticas, la escasez de terrenos y los retrasos en la tramitación de permisos.
Tomoaki Ichida, director ejecutivo de MOL, apostó a que esta iniciativa permitirá “construir rápidamente infraestructura digital, minimizando al mismo tiempo el impacto ambiental” y prometió que seguirán expandiendo una diversa gama de negocios de infraestructura social centrados en la industria naviera.
Este MOU marca la primera colaboración específica entre las empresas para ofrecer soluciones sostenibles para la era digital. Tras el éxito de los estudios de viabilidad y los continuos avances técnicos, se prevé que el primer proyecto de Centro de Datos Flotante se implemente en 2027.
En la descripción técnica, se precisa que la capacidad del centro de datos será de entre 20 y 73 MW, ampliable según configuración del módulo; que su sistema de refrigeración será directa por agua (de mar o de rio), y que el barco tendrá un tonelaje bruto de 9.731 toneladas. También que su alimentación será sobre la base de un buque motor proporcionado por Karadeniz (capaz de utilizar múltiples combustibles como GNL) y que también se está considerando la opción de conexión a la red. Además, prevé conectarse a Internet a través de cables terrestres y submarinos.
Con la finalización del diseño en mano y el Mou concluido, se prevé que en 2026 se inicien las obras de montaje (conversión de un buque usado en un centro de datos offshore) pero también la obtención de permisos y licencias, junto con la celebración de contratos comerciales y que en 2027 este centro de datos offshore inicie sus operaciones.
El debate del impacto ambiental subyace siempre; algo similar a lo que ocurre cuando se plantea llevar infraestructura que necesita ser refrigerada a las zonas de menor temperatura natural, como las ubicadas bien al sur o bien al norte de los hemisferios planetarios. En esa búsqueda y ese debate, es que también se indaga la utilización de energía nuclear. Lo que no se duda es que la innovación requiere de centros de datos que permitan almacenar y procesar la información, por ejemplo, la que requiere la IA a escala global.
Debe estar conectado para enviar un comentario.