La constelación china SpaceSail obtuvo la autorización de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) para comenzar a operar en Brasil. El regulador le extendió derechos para lanzar hasta 324 satélites que tendrán validez hasta julio de 2031. A partir de ahora, comienza a correr el tiempo para iniciar sus actividades.
Un año atrás, trascendió la intención de la compañía china de conectividad satelital de órbita baja (LEO) de empezar a brindar servicios a nivel comercial en Brasil. La operadora ya cuenta con presencia en este país ya que provee sus prestaciones a Telebras para brindar conectividad en zonas remotas.

Imagen: lubasi/Flickr
El permiso extendido ahora por el regulador brasileño le impone iniciar operaciones en un período máximo de dos años a partir de la publicación de esta autorización. En este período se prevé que la empresa lance al menos el 10 por ciento del total de los satélites que le fueron permitidos activar sobre estos cielos. Es decir, de acá a 2028 tendrá que lanzar, al menos 32 satélites. No obstante, la expectativa es que su actividad comercial se inicie de manera efectiva en el cuarto trimestre de este 2026.
SpaceSail -conocida en China como Qianfan- brindará servicios de banda ancha tanto al segmento residencial como al corporativo y gubernamental. Se trata de un negocio que hoy en este país es atendido solo por Starlink. La expectativa es que, en este período, también inicie sus operaciones Amazon LEO, que el año pasado prometió iniciar su actividad comercial en América durante el primer trimestre de este 2026.
Más de 100 satélites
La compañía china cuenta en la actualidad con 108 satélites dando vueltas alrededor de la tierra. Se mueven en órbitas que se encuentran entre los 500 y los 1.500 kilómetros de distancia de la Tierra, similar a la distancia a la que opera la constelación Starlink, que lo hace en torno a los 570 kilómetros. Mientras más cerca del planeta se encuentran es mucho menor la latencia y, por ende, la calidad del servicio.
El último lanzamiento de SpaceSail se concretó en octubre de 2025, cuando usó el cohete chino Long-March 6 para colocar sus satélites en órbita. Para el largo plazo, la operadora prevé contar con un sistema que alcance a los 15.000 satélites. En Brasil tendrá que presentar informes anuales vinculados con la sostenibilidad espacial, un tema de interés para este país.

Foto de Li Yang en Unsplash
Respecto de la capacidad satelital que brindará, lo hará en las bandas de 10.700-12.700 MHz y 37.500-38.000 MHz (enlaces descendentes); y en las de 14.000-14.500 MHz y 47.200-49.200 MHz (enlaces ascendentes), tal como informó Teletime. En ese sentido, ya se trabaja de manera conjunta para coordinar las cuestiones vinculadas con la gestión del espectro con el objetivo de prevenir interferencias.
Qianfan es una empresa china, auspiciada por el Gobierno de Shangai. Está controlada por Shanghai Spacecom Satellite Technology (SSST), integrada por Shangai, inversores estatales e instituciones científicas chinas.
El interés espacial de China no es nuevo. Pero sí hubo un hito que los puso en la agenda espacial de un modo distinto luego de convertirse en los primeros en llegar al lado oscuro de la luna, allá por junio de 2024 con su misión Chang´e-6. Desde entonces todos su movimientos quedaron mucho más expuestos. Tal como sucede en Africa.
Apoyar geografías de las que Estados Unidos se retira
Esta semana, funcionarios chinos entregaron una estación terrestre satelital a Namibia en las afueras de Windhoek, capital de la nación sudafricana. La información fue dada a conocer por Reuters tras hacerse eco de lo informado por distintos medios estatales chinos. Esto es interpretado como un paso más en la expansión del programa espacial chino fuera de sus fronteras.
La estación terrestre receptora de datos, construida por China, “mejorará significativamente la capacidad de Namibia para recibir y procesar datos de teledetección satelital”, declaró el viernes la agencia estatal de noticias Xinhua. Se trata de un gesto atravesado por la geopolítica actual. A medida que Estados Unidos retira sus ayudas, también a países africanos, los chinos mueven sus piezas y se posicionan con más fuerza.

Imagen creada con Gemini
El argumento de Pekin es que ayuda a impulsar los programas espaciales africanos porque no quiere que ningún país se quede atrás. El que informe la agencia Reuters es que estos proyectos le permiten a China acceder a una red de vigilancia más amplia en el camino hacia el dominio espacial.
Con esta donación realizada a Namibia, China accederá a datos e imágenes satelitales, telescopios y estaciones terrestres entregadas a otros países africanos previamente. La gestión de esas estaciones corresponde a los gobiernos locales. Pero el acceso a la información es para ambas partes.
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