Tal como estaba previsto, y tras haberla puesto en consulta pública hace exactamente un año, la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) lanzó una convocatoria a las empresas que quieran hacerse de nuevo espectro radioeléctrico para 4G y 5G. El recurso disponible, en la banda de 700 MHz, es considerada estratégica por posibilitar beneficiar a 1,2 millones de personas que habitan en 864 municipios y cubrir unos 6.500 kilómetros de algunos caminos y rutas que aún están desatendidos y que elevarían al 26 por ciento el nivel de carreteras federales con conectividad. El espíritu, otra vez, será no recaudatorio.
Sí, una nueva subasta de espectro para conectividad celular de cuarta generación móvil está a las puertas de realizarse en Brasil; una decisión que supone el resultado de un trabajo de reflexión y de mejoras de un proceso anterior que, realizado en noviembre de 2021, tuvo más aciertos que errores (visibles al lograr superar las metas con anticipación y masificar la red, en plazos viables).

5G – Crédito: Pixabay-Geralt
Lo cierto es que este nuevo llamado fue publicado en una edición adicional del Diario Oficial de la Unión (DOU) y busca sentar las bases de una compulsa que está prevista para abril de este año, y con la que el gobierno aspira a recaudar inversiones por 2.000 millones de reales (más de 387 millones de dólares).
La apuesta oficial se centra en que las operadoras que se hagan del recurso fortalezcan la conectividad 4G pero también ayuden al expandir 5G en zonas donde todavía no hay conectividad de calidad, a la vez que posibilite desarrollar nuevas habilidades poblacionales y disfrutar de soluciones digitales productivas, como pueden ser los dispositivos de Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés).
A grosso modo, el espectro se dividirá en bloques regionales y cada empresa podrá adquirir hasta dos regiones.
Los pormenores de la compulsa fueron publicados en el edicto N.º 1/2026 de la Anatel, donde llama a las operadoras interesadas a participar de la licitación N.º 1/2026-SOR/SPR/CD-ANATEL, para la autorización de uso de radiofrecuencias en las sub-bandas de 708 MHz a 718 MHz y de 763 MHz a 773 MHz, y cuya cita de subasta está agendada para el 15 de abril de 2026 a las 10 AM.
Estos recursos espectrales se ofrecerán en bloques de 10+10 MHz o 5+5 MHz en la banda de 700 MHz (carácter primario) y la vigencia será hasta el 8 de diciembre de 2044, con posibilidad de prórroga onerosa. Es decir, 18 años.

Imagen creada con IA
“La nueva subasta 5G que realizaremos junto con el Ministerio de Comunicaciones llevará conectividad a las carreteras y ciudades más alejadas de los grandes centros, para que podamos garantizar que todos los brasileños tengan acceso a Internet, a una señal de calidad durante sus viajes, para los camioneros y para todos los que transitan por nuestras carreteras”, sostuvo el presidente de Anatel, Carlos Baigorri, en el marco de un anuncio en el que la Agencia calificó de “estratégica” a la frecuencia espectral en 700 MHz por su capacidad de alcance y expansión, sobre todo en zonas alejadas.
En el mismo sentido se expresó el ministro de Comunicaciones, Frederico de Siqueira Filho: “Esta subasta es crucial para llevar servicios de telefonía celular e internet a lugares que aún sufren de brechas de cobertura. Nuestro objetivo es garantizar que más brasileños tengan acceso a la comunicación, los servicios digitales y las oportunidades que ofrece Internet”.
¿De dónde surge este recurso disponible?
Un poco de historia no viene mal. Por un lado, la liberación de la banda de 700 MHz surge de avance de la televisión digital, que permitió reorganizar el uso de las frecuencias y abrió espacio para la expansión de los servicios móviles.
Por el otro, esta es la segunda vez que Brasil ofrece al mercado la adjudicación de la banda de 700 MHz, tal como sucedió al momento de la subasta de noviembre de 2021 en el que se priorizó el despliegue y la conectividad por sobre la recaudación.
Sin embargo, y aún con oferentes concretos, hubo adjudicatarios que desistieron del recurso. El caso emblemático fue el de Winity que, hace dos años, tuvo que devolver espectro, imposibilitado de ejecutar su modelo de negocio previsto bajo las condiciones regulatorias impuestas.
Aquella renuncia surgió, inclusive, luego de que la agencia le impidiera establecer un acuerdo de arrendamiento con Vivo, y que Winity consideraba esencial para poder financiar las obligaciones de cobertura en carreteras y localidades remotas.
Esta vez, el regulador apuesta a haber salvado las condiciones que volvieron inviable aquella operación. De todo se aprende.

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