El Organismo Europeo de Reguladores de las Comunicaciones Electrónicas (BEREC) hizo su comentario a la letra propuesta por la Comisión Europa (CE) para crear la Ley de Redes Digitales (DNA, por sus siglas en inglés), y aunque dice que celebra la iniciativa, alertó sobre la necesidad de “perfeccionarla”.
En enero de este año, la CE hizo pública su propuesta para actualizar una normativa continental sectorial que data de 2018, cuando ni la inteligencia artificial (IA), ni 5G, ni 6G, ni las comunicaciones satelitales eran lo que hoy. Tampoco, la coyuntura de la geopolítica. Por eso, la DNA planteó cambis que se presentaron como estratégicos, pero que supusieron objeciones desde el minuto cero.
Por estas horas, y a dos meses de aquel anuncio, el BEREC hizo pública su mirada: celebró la propuesta pero la cuestionó. Aplaudió que los lineamientos estén en sintonía con las necesidades de resiliencia y sostenibilidad de la industria, pero también advirtió la necesidad de reevaluar muchos elementos.
Por ejemplo, la inciativa planteaba que el espectro radioeléctrico fuera un recurso continental (en reemplazo de la mirada actual, de escala nacional) y que se otorgaran licencias de explotación más largas y renovables por defecto “para aumentar la previsibilidad” -casi al infinito; del mismo modo que facilitar su uso compartido entre operadores y fomentar la cooperación entre los diferentes actores de la cadena de valor (como los proveedores de aplicaciones de contenidos y de servicios en la nube).
Observó que los cambios propuestos para la gestión del espectro como recurso europeo “denota una marcada tendencia hacia la centralización y suscita ciertas preocupaciones”.
En este punto, el organismo alertó que la introducción de licencias de duración ilimitada y las renovaciones automáticas, “corren el riesgo de favorecer a los titulares de derechos existentes y reducir la competitividad del mercado”.
También cuestionó la idea de tener un enfoque centralizado sobre la numeración (como un activo común) o los cambios en propuestos en torno al Servicio Universal, y solicitó mayor clarificación. En su mirada, esta propuesta de gestionar al espectro como un recurso común europeo y de otorgar derechos de duración indefinida plantea dudas sobre su proporcionalidad y su compatibilidad con el principio de subsidiariedad.
Pero no sólo eso. Si el foco se pone en las cuestiones de la competitividad y la sostenibilidad, el BEREC advirtió sobre su intranquilidad por que la promoción de la competencia pase de ser un objetivo a convertirse en un medio para alcanzar otros fines.
“Resulta preocupante que la nueva redacción propuesta para este objetivo histórico degrade la promoción de la competencia de ser un objetivo regulador en sí mismo a ser un medio para garantizar la prestación de servicios asequibles y de alta calidad”; dijo y advirtió que no se reconozca su “papel fundamental en el apoyo a la competitividad general del sector”.
Además hizo planteos sobre la gobernanza. Advirtió el desplazamiento de competencias desde las autoridades nacionales (ANR) hacia la Comisión Europea, y del BEREC hacia la nueva Oficina para las Redes Digitales (ODN). Alertó sobre su posible pérdida de independencia y cuestionó el aumento del control de la Comisión sobre el Consejo de Administración del BEREC, especialmente en asuntos financieros y de personal.
Inclusive, cuestionó la idea de un Pasaporte Único, porque “podría introducir una mayor complejidad operativa, una mayor carga administrativa y una mayor incertidumbre jurídica, sin ofrecer ventajas claras respecto al actual régimen de autorización, que es sencillo”, dijo.
La mirada del BEREC sobre la DNA propuesta, está disponible aquí.