AT&T, Verizon y T-Mobile acaban de anunciar la conformación de una joint venture para encontrar respuestas a las deficiencias de cobertura, especialmente en las zonas rurales. Lo harán a través de tecnologías satelitales. La determinación, considerada altamente positiva en una primera mirada, también escondería una estrategia defensiva frente a la expansión de Starlink.
Este jueves, las tres operadoras indicaron que esta nueva empresa tendrá dos objetivos claros: resolver las deficiencias en las áreas donde no hay cobertura móvil, y garantizar conectividad redundante cuando ocurren desastres naturales, situación que se repite cada vez con más frecuencia en todo el mundo. Para lograr estas metas quieren mejorar el desempeño de la red con tecnologías satelitales, básicamente, las que aseguran la conectividad directa del smartphone al satélite (D2D).

Imagen creada con IA
Esta joint venture invertirá de manera conjunta en el despliegue de D2D para zonas sin cobertura. T-Mobile es una de las más avanzadas en este sentido, ya que cuenta con un acuerdo con Starlink. Verizon encara un proyecto en la misma dirección pero junto a AST Space Mobile, acuerdo que se replica en el caso de AT&T.
“Nuestro objetivo es que mantenerse conectado sea sencillo, independientemente de dónde se encuentre”, dijo John Stankey, presidente y director ejecutivo de AT&T, en un comunicado conjunto dado a conocer por las tres operadoras.
La decisión se plantea, por lo pronto, oportuna e inteligente. Las tres compañías compartirán inversiones e infraestructura. Resolverán con menores costos la cobertura de zonas que devolverán, en principio, menores ingresos, por lo que la determinación se advierte eficiente: se obtendrá facturación en zonas que, si no tienen cobertura, no pueden rendir en esos términos. El tiempo dirá el alcance del impacto en términos de negocios. En relación al impacto social, no hay dudas de los beneficios futuros.
¿Estrategia de defensa?
Pero esta joint venture dejó espacio para otra lectura, que también debe contemplarse. Y que, al mismo tiempo, no anula la buena intención de llegar a las zonas con deficiencias en conectividad.
El último martes, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) aprobó la venta del espectro de Echostar a SpaceX y AT&T por 40.000 millones de dólares. Es necesario remontarse a la segunda mitad de 2025, cuando SpaceX compró a Echostar 65 MHz por 17.000 millones de dólares y luego pedirle al regulador permiso para lanzar 15.000 satélites y profundizar la estrategia en torno a D2C. Momento en que, por 23.000 millones de dólares, AT&T se hizo con otra porción de esas frecuencias disponibles.
El espectro que, ahora, está en poder de Starlink será justamente para reforzar la estrategia de conectividad directa del móvil al satélite que se encuentra en fase de comunicación de datos y no solo servicios de emergencia. La compañía de Elon Musk ya posee unos 650 satélites orbitando alrededor de la Tierra para garantizar esa prestación. Y está clarísima su intención de reforzarla.

Ayudar al mercado a autorregularse
A partir de ahora, SpaceX tendrá espectro de uso exclusivo para brindar servicios de conectividad, una posibilidad que la misma FCC está habilitando de manera explícita. El propio Carr aseguró que, con las decisiones tomadas, “estamos transformando radicalmente la industria inalámbrica”. Está promoviendo una mayor competencia en una industria que, de por sí, ya lo es. “Nuestra labor como reguladores es ayudar al mercado a autorregularse. No consideramos que la comunicación directa a celular sea la solución ganadora, pero tampoco la estamos marginando artificialmente ni declarándola perdedora”, agregó.
Esta segunda declaración también es interesante. Porque admite que, si bien el D2C es una alternativa que estará cada vez más disponible, será para resolver cosas puntuales. El nuevo espectro en poder de SpaceX podrá ser utilizado de manera flexible tanto para arquitecturas de red terrestres y/o espaciales como híbridas. Razón más que suficiente para que haga su juego en el mercado y que, luego, cada actor haga lo que considere mejor ante la nueva alternativa.

Las redes terrestres todavía dan mejor respuesta a estas necesidades. ¿Será siempre así? La evolución tecnológica avanza de un modo tan acelerado que resulta difícil dar una respuesta acabada al futuro más lejano. Por el momento sí se advierte muy interesante la decisión de las operadoras de telecomunicaciones tradicionales en aliarse para cubrir falencias, aún cuando como dice Jorge Luis Borges, no las una el amor sino el espanto.
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