Conectividad para empresas 2.0: cuando tus partners sí importan

Cada semana, miles de ejecutivos en Latinoamérica toman vuelos que conectan San Pablo con Bogotá, Ciudad de México con Santiago o Buenos Aires con Lima. No viajan por placer; viajan porque en esta región una gran parte de los negocios sigue cerrándose mirándose a los ojos, compartiendo un café y dándose un apretón de manos al final de la reunión.

De hecho, según datos de la Global Business Travel Association (GBTA), el gasto en viajes corporativos en la región supera los 63.000 millones de dólares, lo que equivale a casi un tercio de todo el gasto turístico en América Latina y representa un impacto superior al 2 por ciento del PIB regional. No estamos hablando de un nicho menor; estamos hablando de uno de los motores que mueve las decisiones comerciales del continente.

Sin embargo, aquí es donde nos encontramos con una gran contradicción empresarial; las compañías invierten miles de dólares en vuelos, hoteles y reuniones para fortalecer relaciones con clientes, proveedores y socios estratégicos. Pero una vez que sus empleados aterrizan e intentan conectarse a sus herramientas de trabajo o necesitan acceder a información crítica para continuar operando, aparecen los mismos problemas de siempre: redes inestables, cargos de roaming impredecibles, dependencia de redes WiFi públicas o dificultades para acceder a sistemas corporativos.

Y es precisamente ahí donde muchas empresas siguen entendiendo mal el papel de la conectividad. Durante años, las empresas la han considerado un servicio más dentro de la lista de proveedores. Sin embargo, en un entorno cada vez más digital y transfronterizo, la conectividad ya no es un commodity, sino una pieza fundamental del ecosistema de partners que sostiene el negocio.

Porque la realidad es que las empresas ya no compiten solas: compiten ecosistemas contra ecosistemas. Y cuando un empleado no puede conectarse, acceder a una plataforma, contactar con un cliente o coordinarse con un proveedor al otro lado de la región, el problema no es tecnológico. Es empresarial.

Según los datos reportados por el informe FutureScape 2026 de la consultora IDC sobre el mercado latinoamericano, el gasto en soluciones de movilidad ha experimentado un crecimiento sostenido en los últimos años.

De hecho, la prioridad de inversión se está alejando de la infraestructura local para enfocarse en dotar a los equipos de herramientas digitales verdaderamente transfronterizas, impulsado por la urgencia de garantizar la continuidad sin importar el lugar y eliminar el histórico roaming tradicional.

Esta nueva etapa, a la que muchos especialistas ya denominan conectividad de segunda generación, nos exige evolucionar para construir redes de colaboración donde el éxito a largo plazo se construye a través de relaciones sólidas y de beneficio mutuo.

GSMA señala que el segmento corporativo representa el principal motor de crecimiento futuro para la industria de las telecomunicaciones, y esto tiene una explicación muy directa: las empresas buscan aliados estratégicos que resuelvan sus problemas de manera predecible, sin importar los límites geográficos.

Cuando los informes proyectan un impacto económico de 700.000 millones de dólares para la región hacia 2030, el gran salto no vendrá de venderle más líneas al viajero. El verdadero motor es el mundo corporativo. Hoy, una empresa no busca comprar un simple paquete de datos; invierte en la tranquilidad de que sus empleados puedan viajar, cruzar fronteras y cerrar negocios sin sorpresas. Y esa tranquilidad es algo que la industria solo puede garantizar si consolida un ecosistema de alianzas verdaderamente integrado.

En el fondo, todo se reduce a entender cómo las necesidades de las organizaciones han mutado hacia la búsqueda de una eficiencia real, y que no comprometa la fiabilidad del servicio. La conectividad corporativa debe ser invisible, pero estar siempre presente para garantizar que un ejecutivo de Bogotá tenga la misma calidad de acceso a sus herramientas al aterrizar en Tokio o en Madrid, sin preocuparse por configuraciones complejas o cargos imprevistos.

Es aquí donde el concepto de tener alianzas cobra sentido, porque ninguna empresa puede garantizar una cobertura global y una experiencia verdaderamente fluida sin tejer una red de aliados que compartan una misma visión de futuro.

Expandirse a escala global significa, fundamentalmente, tener aliados capaces de hacerlo. En Holafly hemos comprobado que atender al viajero común y desarrollar soluciones a medida para el mundo corporativo no son negocios que compiten o se estorban. Todo lo contrario; son pilares de crecimiento que se complementan. La agilidad que ganamos conectando a millones de personas potencia nuestras soluciones corporativas y viceversa, permitiéndonos elevar en conjunto los estándares de calidad para toda la industria.

El impacto real de estas sinergias se mide en la capacidad de respuesta y en la tranquilidad absoluta del viajero de negocios, quien hoy depende de una conexión ininterrumpida. Sin embargo, esta tranquilidad tiene que ir mucho más allá del empleado que se sube a un avión. Gestionar la conectividad tiene otra cara igual de crítica a nivel interno y, por eso, las soluciones no deben enfocarse únicamente en facilitarle la vida al viajero, sino que también es necesario acompañar a quienes tienen que administrar las líneas móviles corporativas, ya sea el director de IT, el departamento de compras o el área de recursos humanos.

La misión es entonces transformar la conectividad en una ventaja competitiva para las empresas, logrando que las compañías puedan enfocar su energía en su verdadero núcleo de negocio, mientras se mantienen conectadas. La simplicidad es sinónimo de eficiencia, y esto se debe reflejar en la forma en que estructuramos nuestros modelos de colaboración, priorizando siempre la agilidad y la creación de valor por sobre las barreras burocráticas.

Al final del día, la gran misión de facilitar el acceso digital y brindar tranquilidad a quienes se desplazan por el mundo requiere de un compromiso colectivo donde cada operador sume sus fortalezas para construir juntos un modelo de movilidad empresarial verdaderamente global, preparado para los desafíos que se vienen.

Tu opinión es importante ¿Qué te ha parecido este contenido?

0 0
Alex Bryszkowski es VP de B2B & Partnerships en Holafly, donde lidera el desarrollo y la expansión de alianzas estratégicas para acelerar el crecimiento de la compañía y reforzar su presencia en el mercado. Con más de 15 años de experiencia en los sectores de telecomunicaciones, tecnología e infraestructuras digitales, Alex aporta una sólida experiencia en desarrollo de negocio, alianzas estratégicas y escalado de soluciones tecnológicas innovadoras. Antes de incorporarse a Holafly, Alex fue Iberia Manager en Netmore, y también ha desempeñado roles como asesor e inversor en varios proyectos tecnológicos, entre ellos la plataforma de ciberseguridad Xeoris y el integrador de telecomunicaciones Comunica Telecomunicaciones.

Deje su comentario