El terremoto en Colombia vuelve a poner en agenda la resiliencia de la infraestructura digital

Brasil profundiza su estrategia, ahora en el área de salud, mientras Taiwán flexibiliza restricciones

Otro terremoto sacudió a América Latina. Esta vez, en Colombia, de una magnitud idéntica a la ocurrida un mes y medio atrás en Venezuela. Una vez más las telecomunicaciones se vieron afectadas, y en paralelo las mismas operadoras tomaron medidas para facilitar la conectividad entre las personas. La preservación de la infraestructura crítica digital en catástrofes de este tipo vuelve a tomar dimensión y obliga a priorizar el tema en la agenda pública. Casi en simultáneo a lo ocurrido en este país, en Brasil y en Taiwán se pusieron en marcha medidas orientadas hacia ese objetivo.

Tigo, Claro y Personal tomaron distintas medidas para garantizar las telecomunciaciones en las zonas afectadas, además de avisar en las primeras horas, cómo se estaban comportando los servicios. Claro Colombia informó de manera oficial que, debido al terremoto, se registraron intermitencias en los departamentos de Chocó, Valle del cauca, Risaralda, Quindío y Caldas. Aclaro, además, que parte de esa inestabilidad se debieron a “interrupciones en el suministro de energía, a la alta demanda de tráfico sobre la red, y algunos daños en parte de la infraestructura de telecomunicaciones de las zonas impactadas”. Justamente, la falta de energía es lo que está retrasando la disponibilidad total del servicio en estos momentos.

Imagen: Ministerio de TIC.

Desde Tigo Colombia señalaron que “en las zonas impactadas continúa mejorando frente a la jornada de ayer. La recuperación total avanzará a medida que se normalice el suministro de energía y concluyan las reparaciones en la infraestructura afectada. Nuestros equipos técnicos mantienen sus labores de manera prioritaria para lograrlo en el menor tiempo posible”. Mientras tanto, la operadora bonificará algunos servicios en la zona afectada durante tres días.

Personal, en tanto, informó que bonificará los servicios para los argentinos que se encuentren en Colombia, como también las llamadas que desde la Argentina se efectúen hacia ese país.

Cooperación ante el desastre

Como ocurrió en Venezuela hace poco más de un mes y medio, las infraestructuras de telecomunicaciones fueron afectadas, o por daños en las antenas, o en la fibra óptica, tal como ocurrió con el cable submarino de Cirion; o por el corte de suministro de energía eléctrica que, si no se repone en un tiempo prudencial, también impacta en la autonomía de las baterías que alimentan a esas antenas.

En aquella oportunidad, fue el Gobierno de Colombia, el que autorizó de manera provisional a Starlink a modificar los parámetros de operación de sus estaciones terrestres en el país para poder brindar el servicio en Venezuela. Se trató de una gestión iniciada por la Agencia Nacional de Espectro (ANE), destinada a dotar de comunicaciones a los equipos de rescate, según informó Infobae en esa oportunidad.

Como en aquella oportunidad, Colombia hoy se está apoyando en el servicio de Starlink para trabajar en las tareas de salvataje, especialmente en la zona de Manizales. Las antenas de la operadora satelital están siendo utilizadas para dar apoyo a la atención que se está brindando en la zona afectada, tal como lo señaló El Heraldo.

Mantener las comunicaciones en situaciones extremas, sea por una catástrofe o una emergencia de la naturaleza, o por una cuestión geopolítica, está en la agenda de distintos países. En esta oportunidad, por la simultaneidad de las noticias, traemos lo que están encarando Brasil y Taiwán.

El gigante sudamericano cuenta con una política de seguridad en torno a las infraestructuras críticas desde hace más de cuatro años, que refuerza en cada oportunidad que cree conveniente. En esta oportunidad, Telebras firmó un acuerdo e 43,3 millones de reales con la Compañía Brasileña de Servicios Hospitalarios (HU Brasil) para brindar servicios de seguridad y restauración como servicio. Se trata de un convenio a cinco años que incluye almacenamiento redundante, enlaces y soporte técnico, según Telesíntese. También todo lo vinculado con la instalación, configuración y migración de datos, junto a la capacitación necesaria para la implementación y para actuar en situaciones de emergencia.

En otras palabras, una vez definida la política de seguridad para las infraestructuras críticas digitales, este país avanza sobre cada sector en particular. Ahora lo hace con un área extremadamente sensible como es la salud. Brasil continúa marcando un camino en materia de resiliencia de la infraestructura crítica digital en la región.

Entre condicionamiento y flexibilidad

Vayamos ahora al ensayo que comenzó este lunes Taiwán y que se extenderá unos días más. En las últimas horas inició una prueba piloto en la que prácticamente apagó sus redes 4G y 5G y dejó sin datos a unos 17 millones de personas que viven en el centro de la isla. Durante 30 minutos, solo funcionaron las llamadas, los SMS y las alertas de emergencia. No fue posible realizar pagos, tampoco navegar en Internet.

¿Qué busca el Gobierno de Taiwán con este ejercicio, que se repetirá en un par de días en la zona norte de la isla? Por un lado, que la ciudadanía advierta cuánto depende de las comunicaciones, y cómo manejarse ante una situación real en donde las telecomunicaciones no funcionen. Por el otro lado, la iniciativa responde a una cuestión de geopolítica. El ministro de Defensa, Koo Li-hsiung sostuvo que esta prueba permitirá evaluar el estado de las comunicaciones militares y las comunicaciones de reserva.

Imagen de rawpixel.com en Unsplash

Otra búsqueda en el marco de este ejercicio se vincula con descubrir qué sucede cuando una infraestructura como la de telecomunicaciones falla, y qué medidas tomar ante un escenario de crisis real. El uso de WiFi fue una de las recomendaciones, aunque limitada al uso interior.

La prueba fue criticada por la oposición al oficialismo taiwanés que planteó que, en vez de demostrar lo que ocurre cuando una infraestructura falla, brinde las soluciones para recuperarse a esa contingencia. Uno de ellos, consideró que la prioridad debería pasar por el desarrollo de sistemas de roaming ante desastres, además de acudir a la tecnología satelital, como publicó el medio Ecosistema startup.

Parte de este cuestionamiento viene siendo respondido en la isla. El Parlamento taiwanés tomó una medida en ese sentido hace menos de un mes cuando aprobó una enmienda legislativa que flexibiliza las restricciones a la propiedad extranjera de algunos proveedores de telecomunicaciones, como informó Infobae. Starlink vuelve a aparecer como la alternativa ante esta situación, aunque OneWeb ya tiene presencia con sus satélites en este territorio, de acuerdo a lo informado por Xataka.

Acudir a estas constelaciones forma parte de una alternativa, no de la solución final. Taiwán quiere tener su propia constelación LEO aunque se trata de un proyecto incipiente, ya que el lanzamiento del primer satélite está previsto para 2028. Antes de esa fecha puede suceder cualquier cosa, y hay que estar preparados, parece leerse cuando se analiza la seguidilla de noticias en este sentido.

Las limitaciones referidas en la normativa original están relacionadas con la nacionalidad del dueño de una empresa y/o con el porcentaje de participación de los inversores extranjeros en una compañía que brinde servicios en ese país y que no puede sobrepasar el 40 por ciento de manera directa, o el 60 por ciento, indirectamente. Esta flexibilización aplicará cuando se traten de situaciones de emergencia, como manera de darle resiliencia a la red.

Lecciones para tomar y adaptar

No es lo único. Taiwán también avanza en la construcción de un cable submarino propio, ya que los cortes de cables ocurridos en los últimos años pusieron en alerta al país ante la posibilidad de que pudiera tratarse de actos intencionales. En todos los casos, las medidas que se están tomando van en la misma dirección: darle continuidad a los servicios de telecomunicaciones más allá de la contingencia de que se trate.

Elección . Imagen de Jon Tyson en UnsplashAmérica Latina atraviesa un período donde se anticipan fenómenos climáticos cada vez más extremos –lo sucedido en las últimas semanas en Chile con el sistema frontal es un ejemplo más de este pronóstico-, sin olvidar que el territorio forma parte de placas tectónicas que se mueven, que la falla de San Andrés nos atraviesa de norte a sur, y que ningún país está exento de nada.

Trabajar en la resiliiencia de las infraestructuras críticas digitales debería formar parte de toda política de Estado en los países de la región, más allá de los esfuerzos individuales que cada empresa efectúa para garantizar la continuidad de los servicios de red. Inclusive, los que brindan las compañías de energía. Lo sucedido en Venezuela y Colombia en los últimos dos meses, más los efectos que ya se están viendo sobre el fenómeno de El Niño, exponen la urgencia.

Las lecciones de Brasil y las que, con otra tónica, se implementan en Taiwán pueden ser una guía para inspirar políticas que apunten a la continuidad de las telecomunicaciones y del abastecimiento de la energía.

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Andrea Catalano es la Editora en Jefe de TeleSemana.com. Andrea es periodista y licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Cuyo. Desde hace más de 20 años sigue al sector de las tecnologías de la información y las comunicaciones y su impacto en la economía y la sociedad. A lo largo de su carrera se ha desempeñado en prensa escrita, on line, radio y televisión.

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