El futuro de la conectividad en México: cuando la tecnología, los dispositivos y la regulación no avanzan al mismo ritmo

A primera vista, México parece un mercado con muchas de las condiciones necesarias para avanzar rápidamente en el futuro de la conectividad. Los datos del Global eSIM Index indican una penetración de servicios móviles superior al 110%, un tráfico de datos en constante crecimiento y redes que continúan evolucionando. Sin embargo, cuando analizamos qué dispositivos utilizan realmente las personas, cómo se activan los servicios y bajo qué normativas opera el mercado, el panorama se vuelve bastante más complejo.

Tras más de dos décadas gestionando operaciones de red, roaming internacional y relaciones con operadores, he comprobado que la disponibilidad técnica de una innovación no garantiza automáticamente su uso masivo. Como tuve la oportunidad de compartir recientemente en el marco del Telco Tour, este es uno de los errores más habituales cuando hablamos de innovación en telecomunicaciones: pensamos que basta con tener la tecnología preparada. Pero una tecnología no cambia realmente la experiencia de las personas hasta que todo lo que hay a su alrededor está preparado para acompañarla. Hoy, la adopción de la eSIM en México ilustra muy bien la tensión que se genera cuando las distintas partes del ecosistema van a velocidades diferentes.

El primer límite evidente lo encontramos en los propios dispositivos. La eSIM permite una conectividad 100% digital al eliminar la necesidad de un elemento físico pero, a nivel comercial, sigue estando demasiado asociada a los teléfonos de gama alta. Actualmente, el eSIM Index menciona que sólo alrededor del 22% de los smartphones activos en México son compatibles con la tecnología; lo que significa que más del 70% de la base instalada en el país todavía no puede utilizarla. Tenemos redes preparadas y plataformas listas para gestionarla, pero la gran mayoría de los usuarios choca contra una barrera física en sus teléfonos.

La verdadera democratización de la eSIM llegará cuando los fabricantes dejen de tratarla como un diferenciador exclusivo y la estandaricen de forma mucho más amplia en las gamas media y bajas. Impulsada por los ciclos naturales de renovación de dispositivos, la proyección del índice es que la compatibilidad podría acercarse al 50% antes de que termine la década. Quienes trabajamos en telecomunicaciones sabemos que una tecnología sólo termina convirtiéndose en un estándar cuando deja de ser una excepción comercial.

Pero la adopción de una tecnología no depende únicamente del hardware. El segundo gran desafío es integrar la regulación y la seguridad con experiencias digitales que sigan siendo sencillas. Como ocurre en otros mercados, la regulación de los servicios móviles tiene que responder a retos cada vez más importantes relacionados con la seguridad, el fraude y la protección de datos personales.

Teniendo en cuenta que nuestros teléfonos son ahora la principal herramienta de acceso a nuestras finanzas y a nuestra identidad digital, es lógico y necesario contar con procesos de verificación sólidos. El debate para operadores y empresas tecnológicas no debería consistir en ver la regulación como un freno, sino en cómo integrarla de manera eficiente. Esta tensión entre reforzar las medidas de validación y mantener una activación sin fricciones nos exige diseñar arquitecturas y plataformas capaces de ofrecer tanto seguridad como simplicidad.

Desde la perspectiva del consumidor, una buena experiencia digital consiste en elegir un plan, activarlo con un par de toques y empezar a navegar. Sin embargo, para que un usuario pueda activar un servicio en cuestión de segundos, antes han tenido que coordinarse muchas piezas: acuerdos entre operadores, capacidad de red, integración entre plataformas, estándares de seguridad y requisitos regulatorios. Gran parte del trabajo de quienes operamos en este sector consiste precisamente en conseguir que toda esa complejidad se quede detrás de la experiencia del usuario.

Si queremos ver hacia dónde evolucionan estas expectativas, los viajeros internacionales son un excelente indicador: cuando una persona llega hoy a un destino, espera tener conexión inmediata para pedir un transporte o consultar un mapa, sin tener que buscar una tienda física ni cambiar una tarjeta de plástico. Las eSIM de viaje han respondido a esta necesidad, permitiendo que la conectividad se prepare antes de volar.

Desde Holafly observamos esta evolución de manera constante y no consideramos este comportamiento únicamente como un caso de uso para turistas, sino como una muestra clara de lo que el mercado empieza a exigir de forma generalizada. La gente quiere tener la conectividad resuelta y preparada antes de necesitarla.

El futuro de la conectividad en México no dependerá entonces únicamente de la próxima generación de redes ni de la siguiente tecnología que llegue al mercado. Dependerá, sobre todo, de nuestra capacidad para conseguir que todas esas piezas del ecosistema avancen de una forma más coordinada.

De poco sirve tener una infraestructura preparada si la mayoría de los dispositivos todavía no puede aprovecharla. Y una experiencia digital pierde gran parte de su valor si los procesos que la rodean terminan convirtiéndola en algo complicado para el usuario.

Al final, un cliente no debería tener que entender cómo funcionan los acuerdos entre operadores, la infraestructura de red o los requisitos regulatorios para poder conectarse. Nuestro trabajo consiste precisamente en resolver toda esa complejidad detrás de escena. Cuando lo hacemos bien, la tecnología deja de llamar la atención y, simplemente, funciona.

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César es el director de Operaciones con Operadores (Carrier Operations Director) en Holafly, donde lidera la estrategia global de la compañía en materia de alianzas con operadores de telecomunicaciones y desarrollo de infraestructura. Desde su incorporación en 2023, ha desempeñado un papel fundamental en la expansión de las relaciones de Holafly con operadores, negociando acuerdos con importantes compañías de telecomunicaciones a nivel mundial y apoyando la transición hacia capacidades completas de Operador Móvil Virtual (MVNO). Con más de 15 años de experiencia en la industria de las telecomunicaciones, César aporta un profundo conocimiento en roaming internacional, relaciones mayoristas con operadores y operaciones de red. Antes de unirse a Holafly, ocupó puestos de liderazgo en Telefónica Global Solutions y Orange, donde gestionó alianzas estratégicas y proyectos globales de interconexión en Europa y América Latina. El trabajo de César conecta las operaciones técnicas con la estrategia empresarial, impulsando modelos de prestación de servicios eficientes y garantizando una sólida calidad de servicio a gran escala. Su amplia trayectoria en la gestión de complejos ecosistemas internacionales de telecomunicaciones lo posiciona como una figura clave en la expansión global de Holafly.

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