El anuncio lo realizó este miércoles el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, e involucra el haber establecido un acuerdo entre la empresa española Solaria y la pública local Usinas y Transmisiones Eléctricas (UTE) para el desarrollo un proyecto tecnológico y energético en el país a través de comprometer inversiones por 5.700 millones de dólares. La apuesta no sólo se presenta como imporante porque busca abastecer la demanda energética del desarrollo de centros de datos y de inteligencia artificial (IA) con fuentes renovables, sino que fue caratulado como el mayor desembolso comprometido en la historia del país.
En la conferencia de prensa ofrecida este mediodía, Orsi valoró que “es el fruto de un proceso de acumulación nacional y es parte de un desafío que reconoce la necesidad de muchos proyectos complementarios en distintos aspectos de la vida económica de Uruguay”.
Se trata de una inversión de 5.500 millones de dólares para crear un parque tecnológico de centros de datos de 500 megavatios y otros 200 millones de dólares para la generación de energía fotovoltaica de 350 MW; y que se desarrollará bajo el régimen de zona franca, en los departamentos de Canelones, San José y Florida.
Este dato no es menor porque la escala de 500 MW posiciona al proyecto en la categoría apta para hiperescalador; a la vez que supone la participación de la telco pública local, Antel, actor necesario por su red de fibra óptica redundante y, por ella, canalizar el volumen masivo de datos hacia otras infraestructuras como las submarinas existentes que garantizan conexiones internacionales directas y con mínima latencia.
E, inclusive, porque se anuncia como un generador de empleos, temporarios y permanentes, estimados en 3.100 para la construcción y otros 1.500, luego, para su funcionamiento.
Se trata de un proyecto que se desarrollará en etapas. La primera de ellas, prevé estar operativa en 2029 e involucra alcanzar centros de datos de 200 MW y 350 MW de generación solar) prevé quedar operativa a partir de 2029. La segunda etapa, a su vez, sumaría 300 megavatios más de demanda de data center, con la posibilidad de ampliar la generación solar.
Solaria
“Solaria Energía y Medio Ambiente S.A. ha firmado a través de sus filiales Yarnel S.A y Natelu S.A. dos contratos de venta de energía (PPA, por sus siglas en inglés) para erigir dos plantas de generación de energía mediante tecnología solar fotovoltaica con la empresa estatal UTE (Usinas y Transmisiones Eléctricas) en Uruguay”, dice en el párrafo el comunicado de la empresa que se presenta como especializada en “infraestructuras, generación de energía y centros de datos en Europa, con el objetivo de contribuir activamente a la descarbonización y conseguir que el modelo energético global se base en las energías limpias, poniendo el enfoque sostenible en nuestra estrategia y gestión empresarial”.
El comunicado precisa, además, que el proyecto involucra a la central eléctrica Yarnel, en la ciudad de Young, en el departamento de Río Negro; y que el proyecto de Natelu se localiza en la ciudad de Mercedes, en el departamento de Soriano. Cada uno de ellos, con una potencia pico de 10 MWp, “lo que hace un total de 20 MWp situando a Solaria como uno de los líderes en el desarrollo y explotación de proyectos fotovoltaicos en el Uruguay”, agrega el anuncio.
La empresa también detalla que el acuerdo se enmarca dentro de la licitación organizada por el Gobierno uruguayo “para optimizar sus fuentes de suministro de energía así como fomentar el desarrollo de las energías renovables en el mix energético del país”.
Inclusive, aclara que “ambos proyectos contarán con un alto nivel de componente local, lo que contribuirá decisivamente al desarrollo de la economía del país y creación de empleo”.
No sólo no será su primera experiencia en América Latina, porque Solaria ya cuenta con un proyecto de 3 MW en Brasil, desarrollado en conjunto con CEMIG, sino que hace una década que opera en Uruguay. Y se suma a otros más de 120 MW desarrollados en todo el mundo, con explotación en España, Italia, Alemania, República Checa, Reino Unido y Grecia. Y adelanta que también tiene proyectos en desarrollo en “mercados de enorme potencial como el mexicano”.
Pero volviendo a Uruguay, medios locales como La Diaria, El País y Subrayado dieron cuenta de la novedad y agregaron que las autoridades de Antel y de otros ministerios también participaron del anuncio que se formalizó en el piso 11 de Torre Ejecutiva.
Es el caso de la titular del Ministerio de Industrias, Energía y Minería (MIEM), Fernanda Cardona, quien valoró que se trata de una inversión en la que ganan todas las partes, que demandó de cinco meses de gestión y quien agregó la necesaria contratación a empresas locales para concretar la apuesta. También precisó que las inversiones anunciadas son totales y que esos 5.700 millones de dólares anunciados no incluyen al equipamiento.
Fuentes renovables y más centros de datos
Desde hace años, el país avanza en la transformación de su matriz energética. En 2023, el MIEM había anunciado el haber logrado tener más del 90 por ciento de energías renovables, aúna pesar de la sequía que azotó a la zona durante alrededor de tres años. Esto supuso que la participación de las fuentes de energía renovable fuera del 56 por ciento en materia de abastecimiento y del 91 por ciento en la generación.
Y eso se profundizó, tal como lo mostró el balance la sustentabilidad ambiental, como lo reflejan los resultados de su último Balance Energético Nacional (BEN), aqui.
Crecer en capacidad para, por ejemplo, alimentar los requerimientos de una pujante industria de IA, urgen. Sobre todo, si se pondera que el país es receptor de inversiones tendientes a montar infraestructuras para el procesamiento de datos, dado que la oferta disponible no logra satisfacer la demanda.
Otro desembolso de porte que desembarcó en el país, por caso, fue el que aunque anunció Google en 2024, que supuso inversiones por 850 millones de dólares para emplazar un centro de datos en Canelones, a la vez que involucró replanteos a sus lineamientos de su instalación y funcionamiento.
Si Uruguay logra erigirse como hub tecnológico global ecológico, habrá demostrado mucho más que es posible atraer grandes capitales hiperescalables sin comprometer sus objetivos medioambientales, ni la estabilidad energética del país, al menos en lo que a data centers respecta.