América Latina lidera el emplazamiento global de data centers, crece 41,3% y supera a Norteamérica

Un relevamiento global realizado por CBRE advierte que la oferta disponible no logra satisfacer la demanda

La presencia de data centers se multiplica en América Latina y registró un crecimiento de 41,3 por ciento interanual en el primer trimestre de 2026, dato que la ubica como la región que más capacidad instalada sumó en todo el mundo para garantizar el procesamiento de grandes volúmenes de datos. El dato surje del Global Data Center Trends, reporte publicado por la empresa de servicios, inversiones y proveedor de servicios de infraestructura crítica CBRE, en el que se advierte que la demanda es superior a la oferta y que la ocupación de este tipo de infraestructuras es casi plena. En ese camino, se advierten las oportunidades de inversión, a la vez que se reconocen las certezas que los marcos regulatorios les ofrecen a todos.

El desarrollo de la inteligencia artificial (IA) genera, entre otras cosas, una enorme demanda de capacidades de infraestructura. Entre ellas, la de procesamiento de grandes volúmenes de datos, algo que sube la vara en materia de capacidades, de consumo energéticio y, aunque la inversión no retroceda, tampoco parece alcanzar para satisfacerla.

El problema de la ocupación casi plena

La oferta global de centros de datos no puede responder a la demanda y esto provoca una “escasez extrema de espacio disponible”, dice en su presentación el reporte global de CBRE, en el que se advierte que, por ejemplo Estados Unidos, cuenta con una capacidad casi inexistente.

Entre los indicadores que ilustran el escenario, se encuentran los 16 gigavatios (GW) que se cuantificaron en la demanda acumulada durante el primer trimestre de 2026 en los 16 mercados de centros de datos más grandes del mundo, y eso fue un incremento del 25 por ciento en la comparación interanual. A esto se sumó, además, que la tasa de desocupación promedio de este tipo de equipamientos se redujo un 1,6 por ciento en un año al pasar del 8,3 por ciento registrado en 2025 al 6,7 por ciento actual.

De ese mapeo global –disponible aquí–  se plantea el crecimiento de la demanda global pero también de los desafíos asociados, vinculados a la escasez de energía, de terrenos y de infraestructura, que llevarán al alza a los precios de procesamiento, a la vez que moverán las inversiones de mercados establecidos de Norteamérica (en el norte de Virginia, Chicago) y Europa (Londres, Fráncfort), hacia otros como las latinoamericanas.

“A pesar de la considerable oferta nueva, la fuerte demanda de startups de IA, neoclouds y centros de datos hiperescalables ha llevado las tasas de desocupación a mínimos históricos en muchos mercados clave, como el norte de Virginia (0,3 por ciento) y Atlanta (uno por ciento) en Norteamérica”, dice el reporte y cuando habla de “desocupación” se refiere a la disponibilidad de espacio de procesamiento en los centros de datos y plantea que el precio se incrementa en todo el planeta como consecuencia de condiciones específicas: escasez de oferta, alta demanda e incremento de los costos de construcción.

En ese aspecto, el reporte precisa que Fráncfort registró las tarifas más altas de Europa (de entre 235 y 265 dólares por kW/mes), región en la que se trabaja en lineamientos cada vez más precisos sobre la instalación de nubes y de cómo éstas deben operar; mientras que Singapur mantuvo los precios más altos (entre 330 y 475 dólares por kW/mes) entre los mercados de Asia-Pacífico.

“La disponibilidad general en los cuatro principales mercados norteamericanos disminuyó a un mínimo histórico debido a las restricciones en el suministro de energía”, advierte el reporte y señala otras regiones capaces de capturar estas “oportunidades de negocio”, como Querétaro, en el norte mexicano, que tuvo un crecimiento del inventario anual de data centers estimado en el 450,2 por ciento, debido a las implementaciones de hiperescala e IA. Detrás, se ubicaron San Pablo, Santiago y Bogotá que, en total, aumentaron en conjunto un 41,3 por ciento interanual en el primer trimestre, y alcanzaron los 1045,0 MW (sólo San Pablo reunió 536,7 MW)

En el caso de Asia-Pacífico, a su vez, este reporte identificó el incremento de sus capacidades en un 13,4 por ciento en el primer trimestre, en Singapur, Tokio, Hong Kong y Sídney; a la vez que destaca el lugar que ocupa América del Norte (Tennessee, oeste de Texas). Estas regiones “están ganando terreno al ofrecer disponibilidad de terrenos y energía escalables que permiten la implementación de centros de datos a gran escala”.

Lupa en América Latina 

El relevamiento de CBRE señala a Brasil como el protagonista y a San Pablo como el mercado de centros de datos más grande y consolidado de la región. Allí, el inventario mayorista aumentó un 8,9 por ciento interanual en el primer trimestre y alcanzó los 536,7 MW. También señala a este país por haber absorbido unos 39,2 MW en ese mismo período, como consecuencia de la expansión de proveedores de nube a hiperescala y donde el espacio remanente ronda el 9,6 por ciento.

A esta condición de capital regional, Brasil la completa con la disponibilidad de amarres de conectividad submarina que la conectan con otras latitudes y suman resiliencia a las infraestructuras y a San Pablo en particular, con tendidos directos a  Norteamérica, Europa y África. Además, por tratarse de una latitud en la que se desarrollan debates profundos, con regulaciones y planes estratégicos claros sobre  soberanía de datos, de infraestructura, de tecnología y ambiental, además de beneficios fiscales.

En el caso de México, subraya a Querétaro, cuyo inventario aumentó un 450,2 por ciento interanual en el primer trimestre, con 298,2 MW. Dice que la oferta disponible del mercado aumentó a 31,5 MW y su tasa de vacancia general fue del 10,6 por ciento, lo que indica un importante nivel de pre-arrendamiento. También, resalta la vinculación estratégica con el norte del continente, en línea con su estrategia de nearshoring, aunque se advierten limitaciones de capacidad de la red eléctrica.

Chile también es parte de la radiografía y no es ocioso. Al igual que en Brasil, la apuesta involucra regulaciones y planes estratégicos ad hoc, pero también infraestructuras de comunicaciones que garantizan la resiliencia. Allí se precisó que el inventario total aumentó un 12 por ciento interanual en el primer trimestre, y alcanzó los 165,8 MW.

En este caso, la oferta disponible se mantuvo en 5,4 MW, y refleja una alta utilización y una capacidad limitada a corto plazo; aunque advierte sobre los lineamientos vinculados a la supervisión regulatoria del uso de agua para refrigeración, “lo que exige una mayor inversión en soluciones de refrigeración más eficientes”. Inclusive, advierte sobre “el tamaño moderado de la economía chilena” como “límite del crecimiento de la demanda de las empresas locales”.

Respecto de Colombia, el reporte pondera a Bogotá.  El inventario se mantuvo en 44,3 MW en el primer trimestre, con 36,0 MW ocupados y 8,3 MW disponibles, lo que resultó en una tasa de vacancia del 18,7 por ciento. La absorción neta de 1,1 MW refleja un dinamismo moderado en el arrendamiento, impulsado por la demanda de empresas nacionales más que por la actividad hiperescalable. Se espera que las iniciativas de digitalización de Colombia respalden el mercado a largo plazo, aunque el crecimiento sigue limitado por la incipiente fase de desarrollo de hiperescala.

“Los acuerdos de libre comercio de Colombia y la estabilidad macroeconómica podrían impulsar un mayor interés por parte de empresas tecnológicas internacionales, aunque la demanda a corto plazo sigue siendo modesta y liderada por las empresas”, dice el trabajo que también valora la infraestructura de fibra óptica y el amarre de tendidos submarinos que ubican a Bogotá como mercado de interconexión.

Pero hay más. El documento deja abierta la venta a “mercados emergentes”, entre los que señala a Uruguay, por contar con una zona franca consolidada y a la que también apuntala el desembarco de iniciativas como la de Google; a Paraguay, por su oferta energética hidroeléctrica, y Argentina, por “la amplia base tecnológica empresarial de Buenos Aires y su sólida conectividad”.

“El desafío central es la energía y la infraestructura asociada”, dijo Santiago Diz, Senior Broker Industrial de CBRE Argentina, y valoró que “Argentina y Uruguay tienen condiciones iniciales atractivas como la conectividad, recursos humanos calificados y estabilidad técnica, pero hasta que eso no esté resuelto a escala, seguimos siendo mercados con potencial, no mercados consolidados. El trabajo está en acelerar esa transición”.

Con todo, el desafío es global. Lo interesante del caso sea, quizá, ver como al desafío de crecer en capacidades también es acompañado por regulaciones que apuntan a equilibrar la balanza de impactos y beneficios.

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Noelia Tellez Tejada se desempeña como Editora Adjunta en TeleSemana.com. Periodista y analista, acredita más de 20 años de labor ininterrumpida en medios gráficos, digitales y radiales. Está especializada en tecnología, negocios y telecomunicaciones. Su correo es [email protected]

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