Alejandro Paz preside al operador público de telecomunicaciones de Uruguay, Antel, desde hace un semestre. En este comienzo de gestión, dialogó con TeleSemana.com sobre el estado de situación de la empresa y de competencia del país, fue crítico de la gestión precedente y de las modificaciones regulagorias introducidas en el último quinquenio. Pero también puso la vista en el futuro y adelantó que la apuesta estará centrada en “recomponer la capacidad de innovación”, en generar nuevos servicios, en profundizar la presencia 5G y hasta en evolucionar la red para que sea standalone en 2026. Además, adelantó que planean invertir alrededor de 20 millones de dólares para crear un data center dedicado para inteligencia artificial.
En Uruguay se realizó hace dos años un proceso competitivo de 5G por el que Movistar y Claro se repartieron 200 Mhz en la banda de 3.5 GHz, en partes iguales, y a través del que se destinaron otros 100 Mhz a Antel; proceso equivalente a una recaudación total superior a los 84 millones de dólares. Días después de aquel evento, era la operadora pública la que anunciaba el lanzamiento del servicio de quinta generación móvil que, por estas horas, buscan evolucionar.
Acaba de asumir, ¿cómo describiría el escenario actual de Antel?
Diría que estamos muy bien, realmente muy bien. En lo que es acceso de los datos al hogar, de banda ancha al hogar, tenemos una cobertura poblacional excelente y alrededor del 96 por ciento de todas ya están con fibra. Eso nos posiciona entre los cinco países mejores del mundo en ese sentido. En cuanto a la telefonía móvil, donde estamos en competencia con Claro y Movistar, que ahora fue vendida al grupo Tigo, tenemos una cobertura de 4G poblacional de más del 98 por ciento y Antel empezó a desplegar 5G con bastante fuerza ahora. Tenemos alrededor de 600 radiobases 5G frente a nuestra competencia, que tiene alrededor de 60; o sea que estamos en el orden de las 10 veces más radiobases que ellos.
Estamos haciendo foco en 5G para sacar tráfico de la red 4G y que rinda más. Y haciendo especial énfasis en los lugares donde hay grandes concurrencias de público, como eventos, donde 5G puede resolver muy bien el problema de la comunicación. En todo lugar en el que haya grandes concentraciones de público, Antel está presente con 5G y de esa manera hemos resuelto el problema de que la gente, en un recital o en un partido de fútbol, se pueda comunicar.
Desde el punto de vista regulatorio, en móvil hace muchos años que estamos en competencia y, en fijo, Antel tenía el monopolio (tiene actualmente más del 98 por ciento del mercado de banda ancha del hogar), pero en el periodo pasado se otorgaron un montón de licencias a los cableoperadores. Ahora quedó el mercado, desde el punto de vista regulatorio, bastante raro.
Antel, como empresa pública, tiene la obligación de llevar ese servicio que hoy es considerado un derecho, como el agua potable y la energía eléctrica, a todos los hogares del país; pero nuestros nuevos competidores no tienen ningún tipo de obligación, ni pagan ningún tipo de canon, con lo cual queda un mercado regulatorio bastante raro. En otros lugares donde hay competencia, en general se usa al Servicio Universal para que los privados aprovechen las zonas rentables, pero paguen un canon para que, con ese dinero, se haga un fondo y se vaya a los lugares no rentables.
Acá no hay ni una cosa ni la otra, es un mercado muy raro y un marco regulatorio muy raro, que no está bueno para Antel en particular por esa desventaja: tenemos que competir en la zona que es rentable, pero también llegar a la zona que no es rentable. Hoy, en ese sentido, tenemos una muy buena cobertura.
En todo Uruguay sólo están quedando dos pueblos de más de 1.000 habitantes sin cobertura de fibra y sólo ocho de entre 500 y 1.000 habitantes. La idea es que, entre este año y el que viene, se cubran esos pueblos y que, en el resto del periodo, se llegue a todos los pueblos de más de 100 habitantes (que nos están quedando alrededor de 100 que tengan fibra óptica). Con eso tendríamos una cobertura nacional excelente con fibra que, hoy por hoy, es la mejor tecnología para tener acceso a la banda ancha.
Y el foco de los esfuerzos puesto en 5G
Sí, pensamos llegar a fin de año en torno a las 80 radiobases para cubrir a los estadios principales: el Nacional, el Peñarol y otros lugares donde se hacen recitales, y el que es de nuestra propiedad, el Arena, que ya está cubierto con 5G. Buscamos que no se vuelva a tener ese problema de que cuando estás en un lugar muy concurrido, no poder mandar un video, no poder mandar una foto, no poder hablar; o que los puestos de comida no puedan facturar con normalidad.
¿Qué cantidad de clientes 5G en porcentaje tienen sobre la base total?
Alrededor del 35 por ciento, más o menos. Nosotros damos 5G, pero no cobramos una tarifa diferencial; lo ponemos a disposición y todo aquel usuario que tenga un móvil con capacidad 5G lo habilitamos para que trafique en esa red.
Hoy el parque de terminales 5G en Uruguay es más o menos del 35 por ciento y va aumentando. Ya contamos con dispositivos con capacidad 5G del orden de los 200 dólares y algunos un poquito menos, con lo cual se va popularizando esa tecnología que antes estaba restringida solamente a los terminales de alta gama. Hoy eso ha ido bajando: estamos haciendo un esfuerzo con nuestros proveedores de terminales para que nos envíen terminales de gama media, con capacidad 5G y, a su vez, estamos empujando la adopción de este tipo de terminales porque es un gana-gana.
Casi en paralelo con el proceso competitivo de 5G, hubo un debate muy profundo en torno a la regulación vinculada a la portabilidad numérica porque se advertía que sería un instrumento que iría en detrimento de la base del operador móvil. A dos años de aquellas discusiones, ¿qué balance hace de la instrumentación de la portabilidad numérica?
En realidad, lo que hace a la participación del mercado no movió la aguja y la cantidad de clientes que se portaron entre las tres compañías, en porcentajes, fue realmente muy baja. Desde ese punto de vista, no hubo ningún impacto. Al principio, hubo una pequeña guerra de precios que hizo que los precios bajaran un poco, pero luego se estabilizó. La participación de los tres operadores quedó prácticamente igual y lo único que pasó es que los planes, en general, pasaran a ser un poquito menos rentables.
Si eso lo miras desde el punto de vista del consumidor, puede ser bueno porque bajaron los precios, pero también desde el punto de vista del operador y del dinero para reinversión y para seguir mejorando la red, hubo una disminución. Ahí, se da ese balance entre tener la mejor red y tener el mejor precio.
Otra de las discusiones que se dio en los últimos años estuvieron vinculadas a la compartición de infraestructura, porque buena parte de los tendidos son de Antel y se planteó la posibilidad de compartirlos con los privados. ¿Cómo avanza esa iniciativa? ¿Cómo los impacta?
En aquel momento se pusieron algunos planes comerciales para el uso de parte de la infraestructura de Antel, pero no se llegó a cerrar ningún contrato. Yo creo que el mercado de banda ancha del hogar no estaba maduro, entonces eso no despegó. Antel es bastante celoso de su infraestructura porque el país hizo una inversión muy grande y no parece muy lógico arrendarla o regalarla a quien no invirtió.
Luego de que esos contratos no prosperaran, Antel terminó pasando a los contratos que tenía antes y asi seguimos. Los operadores han optado por otros competidores que también pueden brindar infraestructura y nosotros seguimos trabajando con la nuestra.
En cuanto a estos acuerdos de licencias con cableoperadores que se otorgaron a fines del año pasado ¿Qué mirada tienen y qué posibilidades hay de generar alguna instancia que sea virtuosa para Antel?
Al día de hoy, el impacto es muy menor: nuestra cantidad de clientes en banda ancha del hogar ha aumentado, no ha disminuido. Obviamente que algún cliente hemos perdido, que esto es muy incipiente y que pienso que vamos a seguir perdiendo algún cliente. La idea nuestra es tratar de dar el mejor servicio, en la mejor red, para que nos sigan eligiendo. Esa es la estrategia.
En cuanto a tener alguna sinergia con algún competidor, no estamos cerrados a algún ciclo virtuoso. No hemos cerrado nada al respecto, pero no estamos cerrados a que se pueda lograr algún tipo de acuerdo.
¿Qué planes tienen para este 2025, que ya estamos promediando, y para lo que sigue de esta gestión?
Vamos a continuar con llevar la fibra del hogar a todos los habitantes de la república. Vamos a continuar desplegando 5G, en particular donde haya grandes concentraciones de gente, pero también en todo el interior del país. Y estamos trabajando fuertemente también en inteligencia artificial, en data center. Estamos pensando en crear un data center para poder hacer inferencia de inteligencia artificial en el país, para que los datos sensibles queden en el país y poder ser el data center de referencia para todas las empresas públicas y en general para todas las empresas del país.
Y bueno, después obviamente afianzar nuestra conectividad internacional, que es muy buena, a través de cables submarinos propios. Empezar a transitar el camino de los nuevos servicios digitales, vender servicios de data center y obviamente seguir con nuestros clientes internacionales. Nosotros damos este servicio a unos ISP del sur de Brasil y estamos trabajando en Argentina también.
¿Cómo es la iniciativa del data center, tipo nube soberana?
Nube soberana ya tenemos. La idea es hacer un data center porque los que se usan para correr motores que hagan inferencia de inteligencia artificial son con un hardware especializado; no son los data centers comunes. La idea es comprar ese hardware especializado para correr en Uruguay esos motores de inferencia. O, si tú quieres hacer una prueba, que ya tenemos pruebas de concepto sobre algunos programas de inteligencia artificial, hasta ahora se corre afuera y ni siquiera sabes dónde. La idea es correr en modelos abiertos acá en Uruguay.
¿Cuáles son los plazos?
Este proyecto está en fase de inicio, pero queremos hacerlo rápidamente, no pasarnos del primer semestre del 2026. Máximo, en un año tenemos que tener eso andando.
¿Es una iniciativa que hace Antel sola, con otras empresas del país, nacionales o extranjeras?
Antel es quien lleva la voz cantante, la inversión es de Antel. Obviamente, la idea es que el resto de las empresas, por lo menos públicas, apoyen y corran sus proyectos ahí. Y, después, tenemos apoyo de empresas nacionales que trabajan con inteligencia artificial, que también trabajan con nuestras subsidiarias, y que nos apoyen en el desarrollo.
¿Qué inversión estiman realizar en este caso?
Eso está en evaluación, porque todavía no tenemos determinado exactamente el tamaño del data center en sí; pero sería inferior a los 20 millones de dólares.
Junto al lanzamiento del 5G, Antel también trabajó el desarrollo de un hub de innovación para desarrollar casos de uso. ¿Cómo avanza esa estrategia?
Hace tres o cuatro meses que estamos en la gestión y a eso lo vemos con buenos ojos, lo estamos continuando y seguimos explorando, haciendo desafíos con distintas empresas, tanto nacionales como las sponsoeradas por empresas multinacionales. Hicimos uno con Google, vamos a hacer uno con Microsoft, y seguimos trabajando porque es una línea de trabajo de desarrollo para el país que entendemos que está muy buena; vamos a seguir apoyándola.
En cuanto a la ecuación del mercado, la venta de Movistar no cambió la configuración en sí, pero supone la llegada de una nueva lógica corporativa. ¿Cómo les repercute?
Eso todavía no arrancó, pero entendemos que Tigo es un gran competidor y que tiene una estrategia clara. No nos podemos olvidar que Movistar también es una empresa multinacional que competía de muy buena manera, una empresa muy grande que competía bien. Entonces, en ese sentido, pensamos que no va a haber demasiado cambio. Antel está muy acostumbrada a competir en el segmento de móvil, y creo que no va a haber un gran impacto. De todas maneras está claro que no podemos dejar de mirar el tema con mucha atención, de seguir mejorando, de segmentar cada vez mejor y dar un servicio cada vez mejor. Tenemos como base, por lejos, la mejor red móvil del país y ese es un activo que tenemos que sacarle el mejor rédito posible. Por las condiciones que yo veo en el mercado, pienso que no nos va a impactar demasiado, pero obviamente que tenemos que estar con los ojos bien abiertos.
Al comienzo de la gestión del actual gobierno, varios funcionarios plantearon que sería oportuno pensar en varias estrategias como las de fair share, por ejemplo, para generar alguna instancia de financiamiento de esa red de infraestructura que es del operador público. Y aunque se implementó algo similar en Canadá, se trata de discusiones que se están dando en toda la región aunque sin un modelo claro o único a seguir. ¿Avanzan esas discusiones?
No, no he participado en esa discusión por el momento, no hay que olvidar que todo el gobierno está recién arrancando, pueden ser ideas que más adelante tengan algún tipo de andamiento, pero hoy en día creo que no lo hemos discutido todavía. Nosotros estamos abiertos, pero no lo hemos planteado como meta porque realmente teníamos en la agenda un montón de cosas a rever en la empresa y todavía no hemos llegado a ese paso.
¿Qué es lo más urgente hoy?
Lo más urgente es recomponer la capacidad de innovación de Antel, que tuvo cinco años bastante quieta en ese sentido, se enfocó mucho en lo que es conexión y se olvidó de la parte de generar los servicios que van sobre la conexión, que son los que realmente terminan dando los réditos económicos. La conexión termina siendo un commodity y ninguna empresa de telecomunicaciones vive de la conexión. Hay que crear, arriba de esa infraestructura, de esa conectividad muy buena, servicios que le saquen provecho a la infraestructura; en forma directa o asociado, pero tenemos que crear y dar servicios nuevos.
Toda esa parte estuvo casi que cinco años dormida y bueno, ahí arrancamos de muy atrás y pues eso es, diría yo, lo más urgente para nuestra empresa.
Bien, ¿y servicios de qué tipo? ¿Para usuarios finales, para corporativos?
Todo tipo de servicios digitales pensados en el agro, en la industria, se llaman las famosas verticales de negocio, tanto para empresas como digo agro, industria, puerto, logística, como también para usuarios finales, domótica, hogar, servicios de valor agregado. Que le redunden en sacarle jugo a la excelente red que tenemos hoy.
¿Y en el caso de redes privadas 5G?
Redes privadas 5G no hay porque viene de la mano de tener core standalone que no tenemos todavía y que estamos pensando para mediados o finales del año que viene. Recién ahí es cuando puedes empezar a jugar con redes privadas dentro de 5G.
¿Están pensando dar el salto a standalone para el año que viene?
Sí, sí. Es complicado, es nativo nube y entonces hay muchas complicaciones. Es difícil, es una tecnología que si bien es muy buena, muy flexible y que te permite hacer muchas cosas, su implementación es muy trabajosa. Se está trabajando desde ya hace casi año y medio, o dos años. La idea es tenerlo, en principio, para IoT (N.deR.: siglas de Internet de las cosas) y después para masivo. Pero los planes serían para mediados del año que viene o finales porque es una tecnología bastante compleja de instalar: hay que reconvertir muchos ingenieros en telecomunicaciones, ingenieros en TI, y estamos en ese camino.
¿Con qué socio tecnológico lo están haciendo?
Tenemos todos los sabores. Tenemos VMware y Ericsson, Red Hat con Nokia y, por otro lado, Huawei monolítico.
Lo seguiremos de cerca. El dato de que el año que viene la red sea 5G standalone es importantísimo…
Si, por lo menos esperemos que para la parte de IoT ya tenerla en el primer semestre. Son cosas muy trabajosas. No quiero aburrir con la parte técnica, pero es ese sanguchito de que hay virtualización en el medio, que cambia cada seis meses y que te hace que tengas que volver a probar todos los servicios que corren ahí arriba, hace que para empresas chicas como es Antel, comparado con las grandes empresas multinacionales, sea un proceso complicado seguir, pero tenemos fe que lo vamos a lograr.
Los detalles técnicos no nos aburren
El problema que yo veo es ese, que en el standalone, la capa intermedia que hace la virtualización va demasiado rápido y el reprobar todos los servicios que corren arriba hace que se pierda demasiado tiempo, cuando vos ya tenés algo estable, tenés que volver a probar y eso es complejo, sobre todo para una empresa que no es tan grande como la nuestra.