Una fuerte migración a fibra óptica. Una mejora en la adopción de Internet y servicios asociados en el hogar. Una buena percepción en la calidad de la señal móvil. Fueron algunas de las conclusiones presentadas por el Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel) de Perú para analizar la evolución del mercado de las telecomunicaciones. No se centró sólo en números. También planteó los riesgos que deben tenerse en cuenta para que los objetivos a futuro se alcancen, entre ellos, la coyuntura del país y hasta el fair share.
El Organismo Supervisor de la Inversión Privada en Telecomunicaciones presentó en conferencia de prensa híbrida, la Encuesta Residencial de Servicios de Telecomunicaciones (Erestel) correspondiente a 2024. Y aunque puso foco en cómo ha sido el crecimiento en la adopción de las tecnologías por parte de la población en los últimos 12 años, no se quedó en la estadística. Fue un poco más allá a la hora de plantear objetivos a futuro aunque en contextos que tendrán que ser gestionados tanto por el regulador como por el Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC) y, por supuesto, las operadoras.

Crecimiento de hogares con acceso a Internet – Erestel 2024
Uno de los primeros datos fue que el 99,5 por ciento de los hogares de Perú cuenta con acceso a, por lo menos, un servicio de telecomunicaciones. El 99,3 por ciento cuenta con telefonía móvil, y el 92,6 por ciento accede a Internet, el 33,9 por ciento aún mantiene la TV paga mientras que la telefonía fija está en apenas el 4,6 por ciento de los hogares, por una migración lógica hacia la telefonía móvil.
Estos buenos indicadores se complementan con un constante acceso al equipamiento TIC en el hogar. El 94,8 por ciento de los hogares cuenta con un smartphone, el 94,5 por ciento un televisor, y un 66,9 por ciento una radio o equipo de sonido. Las notebooks están presentes en el 63,3 por ciento de los hogares mientras que las PC de escritorio alcanzan al 52,3 por ciento de las viviendas. Apenas un 6,2 por ciento cuenta con reproductor de DVD/blueray, en tendencia declinante que también se comprende por la migración hacia servicios de entretenimiento que no exigen de un dispositivo adicional para poder consumirlos. Con esta última excepción, el resto de indicadores vienen creciendo de manera constante desde 2019.
Una variable que está siendo medida por el regulador tiene que ver con la calidad del servicio. Concluyó que la percepción de confianza vinculada con la calidad de la señal móvi, continúa siendo positiva en su mayoría, ya que casi el 90 por ciento de las personas encuestadas aseguraron que recomendarían el servicio que contratan. Niveles que superan el 90 por ciento en el caso de Internet fijo y de la TV paga.
Otro de los aspectos evaluados en esta encuesta se focalizó en la situación del acceso a las telecomunicaciones en las zonas rurales. Y aquí también se observó un crecimiento constante, que supera el 82 por ciento tanto en móvil como en acceso a Internet.
Sobre usos y necesidad de negocio
Sobre los usos de estas tecnologías, la mayoría de los peruanos se apoya en estos servicios para usar, básicamente, las redes sociales, la mensajería instantánea y las llamadas. En este último punto se incluyen herramientas de videoconferencia que suelen utilizarse en los ámbitos profesional, laboral y académico. Esto es bastante parejo entre quienes se conectan desde un acceso fijo o móvil. Otro punto que arrojó el informe es que hay cada vez más mujeres, y más personas mayores usando Internet.
“Hace 12 años cuatro de cada cinco hogares no tenían un dispositivo móvil. Hoy nueve de cada 10 hogares sí lo tienen. Los smartphones han multiplicado por siete veces su presencia, hecho que se explica por más competencia y porque han bajado los precios”, explicó Jesús Guillén Marroquín, presidente del Osiptel, quien también consideró que “todo esto tiene que tener un reflejo económico”.

Jesús Guillén Marroquín, presidente de Osiptel
En vísperas de la presentación de este informe, el regulador dio a conocer el nivel de inversiones que vienen ejecutando las operadoras de telecomunicaciones. Y admitió que para que este comportamiento continúe se tienen que dar las condiciones apropiadas para que las compañías asuman los riesgos que les corresponden.
“Los ingresos de las operadoras han crecido en torno a un 7,78 por año, que también se ha reflejado en la rentabilidad, porque sin ella tampoco es sostenible el crecimiento que hemos visto”, apuntó Guillén. “La inversión es lo que más me gusta. Hemos hecho una regulación flexible y eficiente y esta conjunción de buenas prácticas ha llevado que la tasa anual compuesta de inversión en el sector sea de 8,7 por ciento. Esto es extraordinario porque estas tasas no suelen superar el tres por ciento en otros sectores”, agregó.
Se manifestó optimista con las inversiones futuras por dos razones: “porque la población necesita cada vez más de estos servicios, y porque el viernes concluyó la subasta 5G y los operadores tiene espectro para seguir invirtiendo. Ese activo solo vale si se invierte para explotar el activo. 5G es el futuro del país”, sentenció.
“El cambio tecnológico es súper acelerado y hoy la máxima expresión es la IA y que va por los smartphones. Todo eso hace que el horizonte sea prometedor. Pero para eso tenemos que evaluar los riesgos para que el crecimiento no se detenga”, subrayó.
Los riesgos a atender en conjunto
Guillén Marroquín enumeró una serie de riesgos a afrontar y que, según de cuáles se trate, el Osiptel, el MTC y los operadores tendrán que resolver de manera conjunta o por separado. El primer que mencionó como enfrentar mancomunadamente es el “riesgo sistémico, es decir, todo lo que pasa pasa más allá del sector “porque tenemos elecciones en breve. El riesgo político hay que controlarlo y mitigarlo para que no se detenga el crecimiento”, puntualizó.
Otros dos riesgos que mencionó es el de resolver las cuestiones vinculadas con las sanciones a las operadoras de telecomunicaciones, y el relativo al fair share. TeleSemana.com consultó sobre estos dos factores.

Imagen creada con chatGPT
Acerca de las sanciones, explicó que “la mayoría de la sanciones no vienen por el servicio. Nuestra estadística nos dice que las sanciones por calidad de servicio están en siete por ciento”. El problema “viene de la inseguridad ciudadana, del mal uso de los servicios de telco para extorsiones, que son los que originan las multas”, explicó. Dio el ejemplo de que, ante un hecho delictivo realizado por un medio tecnológico, se hace la denuncia y “Osiptel se tiene que expedir y los operadores demoran. Se superan los plazos (de respuesta), y no nos queda otra que aplicar las sanciones”.
El presidente del regulador lamentó que “ni la regulación en Perú ni en el mundo fue creada para este tipo de ventos. Se supone donde los usuarios son racionales y no para el delito. Esa es la problemática. Este riesgo de las multas viene por el mal uso y hay que añadir otro hecho fundamental, que no podemos evadir, es que en Perú la informalidad es muy alta”, destacó. Los intentos por resolver esta situación, algunos provenientes del Congreso, no han prosperado, principalmente, por el rechazo de las operadoras. Por ello, Guillén apuntó que “es el Congreso, y el sistema de seguridad ciudadana el que tiene que trabajar para que eso se reduzca y no tener que intervenir en el aumento de multas”. Una solución que, evidentemente, exige el compromiso de todas las partes.
Sobre el fair share, y ante la consulta sobre la seguidilla de rechazos que ha recibido en Europa y Brasil, se remitió a lo que sucede en los países centrales. “La última multa a Apple (por parte de la Unión Europea) puso las cosas muy difíciles. Probablemente se imponga que el fair share no se aplique en Europa. Allí hay mercado financiero que permitiría financiar a los operadores en ampliaciones que se necesitan”. Y dio una mirada similar sobre Brasil.
“En Perú tenemos una consulta pública pero el mercado es más chico, el telco y el financiero, no están tan desarrollados como el caso de Brasil, y seguramente decante por una solución de ese tipo. Cómo se hará, no lo sabemos. Es importante que se termine la consulta. Ahí combinaría el riesgo político, no creo que se resuelva antes de las elecciones”, aseveró Guillén, aunque sin dar más precisiones.
Los otros riesgos mencionados se vinculan, principalmente, con cuestiones estrictamente técnicas, como la migración de las redes de cobre, el apagado de las redes de 2G y 3G, el uso de los postes, las cuestiones ambientales y el temor ante el despliegue de antenas.
Plantear estas cuestiones desde el regulador parece ser un primer paso para atender a temas importantes sin dejar de lado el crecimiento que requiere el sector para seguir siendo sustentable. El informe completo puede leerse desde aquí.
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