Dos meses atrás, trascendió que Taara, la empresa de Google que ofrece conectividad de alta velocidad mediante haces de luz, estaba tejiendo acuerdos para ampliar redes de telecomunicaciones con esta tecnología. Acaba de conocerse que uno de esos despliegues se realizará en Río de Janeiro que se convertirá en la primera ciudad de América latina y del mundo en tener una red mesh (malla) urbana para la comunicación de datos mediante haces de luz.
Para lograr esta cobertura, se instalarán 22 enlaces que conectarán a escuelas, hospitales y oficinas municipales ubicadas en favelas y otras zonas donde la instalación de la fibra óptica es difícil. Se trata de una iniciativa del Gobierno de Río de Janeiro que firmó un acuerdo con Taara para concretar este proyecto.

Taara Lightbridge
Esta tecnología de transmisión mediante haces de luz alcanza velocidades de hasta 20 Gbps en distancias de hasta 20 kilómetros, indicó el medio Mobiletime Latam. Una de sus principales ventajas es su rápida implementación ya que no es necesario hacer zanjas o excavaciones para tender cables, además de adaptarse a territorios de difícil acceso, como el que presentan los morros brasileños e, inclusive, ríos u otros accidentes geográficos que se transforman en obstáculos para los despliegues de red.
Taara tiene la posibilidad de brindar capacidad de backhaul ya que crea un vínculo de alta capacidad entre puntos de la ciudad, como torres o edificios, que a su vez alimentan las redes locales. No es por sí misma una solución de ultima milla para hogares. Esa malla de conectividad por haces de luz cubrirá a la ciudad mientras que los proveedores de Internet (ISP) se ocuparán de realizar la infraestructura de acceso final y vender el servicio a los hogares. Es decir, se conformará un ecosistema para ampliar la conectividad en la cidade maravilhosa, según nos recuerda la canción de André Filho.
Los claroscuros de la tecnología
Otra de sus ventajas es que no sufre interferencias con otras tecnologías ya que el medio de transmisión es diferente al que, por ejemplo, usan las redes de telefonía celular. Su desventaja es que necesita línea de vista entre terminales, además de sufrir los efectos de las condiciones meteorológicas adversas como la niebla, el polvo o la lluvia intensa. Estas situaciones pueden degradas su disponibilidad, razón por la que suele combinarse con backup de fibra o radio para obtener redundancia.
El despliegue de esta red forma parte de una alianza sellada entre Taara y el Gobierno de Río de Janeiro, en el marco de Río AI City, una iniciativa pública-privada destinada a convertir a esta ciudad en el principal polo de centros de datos de América latina y uno de los 10 más grandes del mundo. Taara es una empresa de X-Moonshot Factory, la fábrica de proyectos de innovación de Alphabet, la matriz de Google.

Taara en Río de Janeiro
El proyecto que ahora se inicia de la mano de Taara es ambicioso pues se tratará del primero que alcanzará a una ciudad tan grande como es Río. Fue anunciado por su alcalde, Eduardo Paes en el marco del Web Summit Rio 2025. El proyecto se está construyendo en la región del Parque Olímpico e incluirá un campus de inteligencia artificial de última generación.
El objetivo es que este campus tenga una capacidad inicial de 1.8 gigavatios para 2027, con posibilidad de expansión a 3 gigavatios en 2032. La infraestructura estará alimentada por energía limpia y contará con acceso ilimitado al agua, diseñada para operar con alta resiliencia y transmisión de datos en tiempo real, es decir, con latencia cero. A Río de Janeiro llegan dos cables submarinos de manera directa, BRUSA -que conecta a esta ciudad con Fortaleza (Brasil), San Juan (Puerto Rico) y Virginia Beach (Estados Unidos)- y Junior, que también vincula a esta ciudad con Santos, en el mismo país. Se suman a este cable Malbec y Tannat, que llegan desde la Argentina para canalizar su tráfico vía Junior.
Taara se suma a esta iniciativa aunque su CEO, Mahesh Krishnaswamy, aseguró que es solo el primero de otros que, se espera, aterricen en la región, aunque sin dar más precisiones. No obstante, TeleSemana.com puede asegurar que hay en marcha pruebas de esta tecnología en Chile.
Ensayo, error y avance
La conectividad mediante haces de luz ya viene siendo probada por la empresa de Google en Africa desde el año 2021, tras haber cancelado el Proyecto Loon, con el que pretendía distribuir Internet mediante el uso de globos estratosféricos de helio. Parte de esa tecnología, sin embargo, sirvió para desarrollar los enlaces de Comunicaciones Opticas en Espacio Libre (FSOC), que conectaban a los globos, recuerda en un artículo de aquel entonces The Verge. Fue la tecnología que comenzó a implementarse en Africa para brindar conectividad a zonas alejadas.
Allí se encararon varios pilotos. Uno de ellos se desplegó sobre Kenia, y otro a través del río Congo, desde Brazaville, en la República del Congo, hasta Kinshasa, en la República Democrática del Congo. Fue una manera de mejorar la conectividad en una zona en la que resultaba muy difícil desplegar fibra. Durante el período de prueba informado por el artículo de aquel entonces se aseguró que se alcanzaron los 700 Tb durante 20 días de uso, además de alto nivel de disponibilidad.

Imagen: Loon
Las pruebas continuaron y para 2024, Africa ya contaba con implementaciones en Kenia y Ghana que conformaban, así, el grupo de 13 países en los que se habían desplegado estas redes, básicamente en zonas rurales, según la revista Time. La India, las islas Fiji y hasta los Estados Unidos -en áreas como Coachella, la ciudad ubicada en el valle de California, más conocida por su festival de música y artes que por su baja densidad poblacional- conforman el grupo de territorios en donde la tecnología de haces de luz va haciendo camino.
A diferencia de esos proyectos, iluminar Río con la conectividad de Taara forma parte de otra iniciativa, mucho más ambiciosa: ser parte de un proceso de transformación digital y económica de una ciudad que tiene como principal desafío para ser un polo de centros de datos la necesidad de contar con una gran disponibilidad energética para enfriar esa infraestructura. Energía que, además de estar disponible para los casi 20 millones de habitantes de la ciudad y su área metropolitana, será la que abastecerá a los dispositivos de Taara que buscan garantizar la conectividad de una manera rápida y flexible.
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