Declaración de Oporto y la propuesta de un nuevo pacto global para proteger y agilizar la reparación de cables submarinos

Los cables submarinos transportan casi la totalidad del tráfico global de datos pero enfrentan riesgos crecientes que motivaron la creación de la "Declaración de Oporto", para unificar su protección y regulación

Con más de 1,7 millones de kilómetros alrededor del mundo el cableado submarino se erige cada vez más como una infraestructura tan crítica como sensible, que transporta más del 99 por ciento del tráfico internacional de datos y cuya longitud global creció en más del 70 por ciento en la última década. Casi en paralelo, se incrementaron también las averías, estimadas en 200 fallas por año y donde la mayoría de ellas (más del 80 por ciento) tienen como causal de falla a la pesca, el fondeo y las condiciones naturales (tormentas, corrientes y terremotos), como también ataques maliciosos y convertirse en víctima de las tensiones globales. Cualquiera fuera el motivo, una falla en la infraestructura supone interrupciones en la conectividad, en primer instancia, pero afectaciones en diversas actividades sociales y económicas de sus usuarios.

Con este estado de situación y urgencia global, el Organismo Asesor Internacional para la Resiliencia de Cables Submarinos (OAI), creado hace un año por la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT) y el Comité Internacional de Protección de Cables (ICPC), convocaron a un encuentro en Porto Alegre esta semana (2 y 3 de febrero) para reunir a los especialistas del sector público y privado, y unificar los lineamientos del desarrollo y la protección de semejante red global.

Cable submarino Curie. Imagen: Google.

Se trata de la segunda cumbre internacional que apunta a debatir la resiliencia del cableado submarino, luego de la experiencia de Abuja, en Nigeria, un año atrás; aunque también apunta a evangelizar sobre la importancia de contar con una regulación simplificada y unificada para que los buques trasnacionales puedan operar.

La UIT lo plantea en estos términos. “Los cables submarinos son la columna vertebral oculta”, dice y advierte que la inversión aumentó de 800 millones de dólares en 2015 a 9.700 millones de dólares en 2025, tal como lo refleja su reporte global de conectividad  2025. Allí, recuerda que las empresas tecnológicas de hiperescala desempeñan un papel destacado en la financiación de nuevas infraestructuras y que “la red global comprende más de 500 sistemas operativos (1,4 millones de kilómetros) mientras la demanda se está acelerando, con un crecimiento del ancho de banda del 22 por ciento anual desde 2021”.

También plantea la cuestión de la diversidad tecnológica y señala que la evolución de otras innovaciones, como la satelital, permitieron a la industria ampliar el alcance y la resiliencia de la conectividad global, especialmente en zonas remotas.

Las recomendaciones, bajo el agua

El resultado de las dos jornadas de debate fue la publicación de una declaración conjunta con recomendaciones no vinculantes, que será conocida como la “declaración de Oporto sobre la Resiliencia de los Cables Submarinos”, donde sus miembros reafirmaron el rol que cumplen estos tendidos para la conectividad global, el desarrollo económico, la inclusión social y la transformación digital.

“Estas recomendaciones tienen por objeto proporcionar una orientación general sobre cómo los Estados y las regiones pueden armonizar y crear entornos normativos y regulatorios propicios que apoyen y faciliten el desarrollo, la operación y la resiliencia de los sistemas de cables submarinos, incluso abordando las barreras que pueden retrasar el despliegue o la restauración de dichos sistemas”, dice la declaración y subraya la importancia de crear instancias de coordinación y de cooperación entre las autoridades pertinentes, la industria de cables submarinos y las partes interesadas del sector marítimo “para apoyar la protección de la infraestructura existente y el desarrollo de redes futuras”.

Asi, se concentraron en seis directrices:

  1. Agilizar los procesos de permisos, mantenimiento y reparación de cables submarinos mediante marcos regulatorios claros, transparentes y predecibles, y designar un único punto de contacto gubernamental para facilitar el despliegue y la reparación oportunos de los cables.
  2. Mejorar el marco legal y los procedimientos regulatorios, reduciendo al mismo tiempo las barreras legales y regulatorias, incluso en áreas como el cabotaje, las aduanas y la planificación y gestión del espacio marino.
  3. Fomentar la diversidad geográfica y la redundancia de los cables, apoyando la inversión mediante alianzas, incluidas las público-privadas, que respalden diversas rutas, puntos de amarre redundantes e infraestructura resiliente, especialmente para los pequeños Estados insulares en desarrollo, los países menos adelantados, los países en desarrollo sin litoral y las regiones desatendidas.
  4. Fomentar la adopción de las mejores prácticas de la industria para evaluar, mitigar y responder a los riesgos para la infraestructura de cables submarinos.
  5. Fomentar una mayor protección de los cables mediante una mejor planificación y en todos los sectores marinos pertinentes.
  6. Desarrollar la capacidad de los cables y apoyar la innovación mediante la capacitación y el uso de tecnologías que mejoren la monitorización, el diseño de rutas, la redundancia y la infraestructura resiliente al clima.

Pero no sólo esto. Durante la sesión del 2 de febrero, OAI aprobaron tres documentos -disponibles aquí– con recomendaciones sobre implementación y reparación, primero; identificación, seguimiento y mitigación de riesgos, segundo; y fomento de la conectividad y la diversidad geográfica, tercero.

En el primero caso, por ejemplo, plantea la necesidad de optimizar los permisos y las reglamentaciones generales, y la importancia de que los gobiernos reduzcan los plazos de instalación y reparación de cables. Además, solicitan marcos de permisos transparentes y predecibles y la designación de un organismo gubernamental como Punto Único de Contacto (SPOC) para facilitar la coordinación entre agencias gubernamentales; a la vez que fortalecer la arquitectura global de reparaciones, promover la asistencia mutua y los modelos de compartición de infraestructura, y facilitar el intercambio voluntario de datos.

En lo que a los riesgos respecta, plantea la necesidad de que los gobiernos desarrollen estrategias nacionales basadas en datos, que evidencien los riesgos: “alentar a las autoridades nacionales pertinentes a colaborar con los titulares de licencias de amarre de cables para mejorar la visibilidad y la supervisión de las fallas y vulnerabilidades de los cables submarinos dentro y fuera de sus aguas, teniendo en cuenta las consideraciones sobre el almacenamiento, el intercambio y la seguridad de dichos datos”. También alienta al intercambio de conocimientos entre la industria y el gobierno, al igual que la estandarización de procesos y mecanismos.

A su vez, el tercer grupo de trabajo, ofreció recomendaciones sobre el fomento de la conectividad y la diversidad geográfica e insta a las partes a “promover el establecimiento de plataformas e iniciativas de financiación combinada para inversiones en cables submarinos, con énfasis en los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID), los Países en Desarrollo sin Litoral (PDSL) y las regiones costeras remotas desatendidas, minimizando el riesgo de proyectos que, si bien pueden tener un alto impacto en el desarrollo, podrían no ser comercialmente viables”.

Inclusive, señala el rol que podrían asumir las instituciones financieras, los gobiernos y los operadores en las primeras etapas del proceso de diseño de cables submarinos “para promover posibles inversiones que beneficien a los PEID, los PDSL y otras regiones desatendidas”; y propone impulsar la “integración” de tendidos para “crear oportunidades de financiamiento concesional para promover una conectividad rentable para los PEID, los PMA y otras regiones desatendidas”.

Lo cierto es que la preocupación está cada vez más presente. Europa planteó hace algunos meses que debe robustecer su inversión en la seguridad de estos tendidos, a la par que se conocen esfuerzos por extender la cobertura en y hacia todas las latitudes: de Singapur a Brasil; entre América y Oceanía y más allá.

Pör ello, esta iniciativa es algo más que una botella al mar, proque ofrece herramientas concretas para que la resiliencia de las infraestructuras submarinas avance un paso más.

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Noelia Tellez Tejada se desempeña como Editora Adjunta en TeleSemana.com. Periodista y analista, acredita más de 20 años de labor ininterrumpida en medios gráficos, digitales y radiales. Está especializada en tecnología, negocios y telecomunicaciones. Su correo es [email protected]