Telefónica le dijo adiós a Movistar Chile, que fue adquirida por la sociedad conformada entre Millicom y el fondo NJJ por 200 millones de dólares, pago que se efectuará en dos partes: un desembolso inicial de 50 millones de dólares, y una contraprestación adicional de hasta 150 millones de dólares en efectivo, tal como se informó en la mañana de este 10 de febrero. El monto se explica por la abultada deuda que soporta esta subsidiaria y que roza los 1.000 millones de dólares.
La nueva sociedad controlante de Movistar Chile estará conformada en un 49 por ciento por Millicom, y en un 51 por ciento por el fondo de inversión. NJJ es propiedad de Xavier Niel, el magnate francés de las telecomunicaciones, fundador de Iliad/Free, que desde hace tiempo largo quiere efectuar un desembarco más contundente en América Latina. Ahora, parece haberlo conseguido, aunque con cierta flexibilidad a futuro.

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Como parte del acuerdo de compra/venta, “el negocio adquirido no se consolidará en los estados financieros de Millicom durante la propiedad conjunta, y las obligaciones financieras de la empresa adquirida y de la transacción no tienen recurso para Millicom. Telefónica deberá garantizar 79.000 millones de pesos chilenos (aproximadamente 92 millones de dólares estadounidenses) al cierre para la estabilidad del balance”, explicó la compañía a través de un comunicado.
Respecto del pago que se efectuará por esta operación, la compañía aclaró que la contraprestación adicional por ganancias, equivalente a un máximo de 150 millones de dólares, dependerá de la creación de valor estructura. Ese monto, además, como su deuda existente, “se pagarán con sus flujos de caja y no están garantizadas por Millicom”, agregó.
Un rojo que pesa
La deuda de Movistar Chile se mueve entre los 570 y los 580 millones de dólares, hecho que explica el bajo monto del desembolso inicial y los condicionamientos respecto a los restantes 150 millones de dólares, considerados como contraprestación adicional. A esto se suman otros 393 millones de dólares que la casa matriz desembolsó hace casi un año atrás para enfrentar vencimientos de deuda. Los pasivos que venían arrastrando las diversas filiales de Telefónica Hispam fueron la oportunidad para que Millicom accediera a compañías con buena participación de mercado, tal como sucedió en Uruguay, Ecuador y Colombia. El desafío, con estas adquisiciones, pasará por integrar las operaciones y sanearlas en pos de la monetización.
Como se mencionó, esta adquisición se realiza de manera conjunta con el fondo NJJ que dos años atrás quiso adquirir Millicom, pero las máximas autoridades de la operadora se negaron por considerar que el precio subestimaba su verdadero valor. Es posible que en esos momentos, la plana ejecutiva ya estuviera pergeñando el movimiento estratégico que efectuó a partir de 2025 y que se está consolidando en este 2026.

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El compromiso asumido, esta vez, entre NJJ y Millicom implica que “Millicom tendrá una opción de compra para comprar la participación de NJJ en la empresa adquirida después del quinto y sexto año tras el cierre, a una valoración basada en los múltiplos bursátiles vigentes en ese momento de Millicom menos un descuento del 10 por ciento, pagadera con acciones de Millicom”, señalaron en el comunicado.
Agregaron que “de ejercerse, NJJ tendrá derecho a recibir efectivo o acciones de Millicom por su participación transferida. Si Millicom no ejerce su opción, NJJ tendrá una opción de compra para adquirir la participación del 49% de Millicom en condiciones de precio similares”. Es decir que, durante los próximos cinco años, habrá un esfuerzo conjunto por sacar a Movistar Chile adelante a partir de la reducción de su pasivo y de resistir la fuerte competencia existente en este mercado. En la próxima década se verá cómo sigue esa sociedad. Por lo pronto, hay mucho trabajo por hacer.
Aprovechar la oportunidad
Millicom no sólo se convierte en el segundo operador de telecomunicaciones de América Latina sino que con sus operaciones logrará fortalecerse en el cono sur y en la región andina. Zonas en donde enfrentará diversos desafíos como competir con el operador estatal Antel en Uruguay, o disputar fuertemente con Claro en Ecuador y Chile. Pero también donde ganará una gran participación de mercado en el negocio de banda ancha fija, que hasta el balance del tercer trimestre de 2025 sumaba 4,5 millones de acceso, contra más de 42 millones de móviles.
En Chile, específicamente, Millicom sumará al prestador más importante en servicios integrados de comunicaciones, ya que lidera en el mercado de fibra óptica y banda ancha, además de ser el segundo en móvil y televisión, y contar con un buen posicionamiento en servicios B2B orientados, específicamente, a minería y ciberseguridad. En relación a 5G, cuenta con una infraestructura que cumplió con las exigencias establecidas por el regulador para la primera etapa del despliegue de esta tecnología.

La semana pasada, Millicom cerró la OPA sobre Movistar Colombia, y aún resta la eventual adquisición de la parte que el gobierno de ese país tiene en esa compañía. ¿Seguirá de compras Millicom por la región? De Telefónica sólo queda Movistar Venezuela, que el año pasado se hizo de espectro, como modo de ganar valor frente a la decisión de vender todas las filiales latinoamericanas. Hasta ahora, Millicom optó por aquellas operadoras que o estaban ordenadas o se encontraban en países que habilitan un buen ambiente de negocios. Venezuela está en proceso de cambio. ¿Irá por ahí? ¿Quedan otras oportunidades abiertas, no necesariamente vinculadas con compras, como el caso de Costa Rica?
Preguntas abiertas para un Millicom que tomo la decisión de aprovechar la oportunidad.
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