La competencia por atraer la inversión en data centers en América Latina comienza a tomar forma en los distintos países. A través de políticas públicas o por impulso del sector privado, hay distintos movimientos que van en la misma dirección. México se suma al grupo que quiere seducir al capital interesado en apostar en estas infraestructuras, y asegura que la industria de centros de datos puede llegar a representar el 5,2 por ciento del PBI de ese país. Para que ello suceda deben darse otras variables.
Es lo que planteó hace unos días la Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC), creada hace tres años con el objetivo de conformar un sector sólido en ese país. Fue Adriana Rivera Cerecedo, presidenta de la MEXDC, quien apuntó que la economía digital vinculada a los centros de datos podría mover más de 73.500 millones de dólares, hecho que exige trabajar en el desarrollo de estas infraestructuras.

Variables infranqueables
Una de ellas tiene que ver con la brecha energética. En México hay distintas empresas interesadas en instalarse con data centers. Se debe recordar que Querétaro se estableció como el hub de desarrollo digital del país, ya que aglutina el 72 por ciento del total de las inversiones en centros de datos efectuadas hasta ahora. No obstante, los emprendimientos en carpeta exigen 1,7 GW de capacidad instalada, es decir, una demanda seis veces superior a la que hoy se puede abastecer. Esto obliga a transformar la red eléctrica con profundidad.

El tercer factor que se planteó como fundamental para acelerar inversiones se vinculó con la burocracia. La Asociación de Data Centers mexicana aseguró que la cantidad de trámites a realizar para avanzar en un proyecto desalientan cualquier iniciativa. E ilustró que existen inversiones por 340 millones de dólares para el desarrollo de infraestructura eléctrica que ya acumulan dos años de burocracia administrativa.
Competencia regional
En definitiva, la disponibilidad energética, de una red de fibra óptica con suficiente alcance y capilaridad, la demanda de cómputo y la facilidad para realizar las inversiones son los principales puntos que evalúan las empresas de data centers a la hora de decidir en dónde concretar una implementación de este tipo.

Data center map
Mientras en Brasil y Chile hay una política pública definida en esa dirección, tal como se comentó, en Colombia y Paraguay, las acciones son promovidas por el mismo sector privado, que da a conocer las ventajas que existe en cada una de esas geografías. Es el camino que comenzó a transitar la Argentina que, luego de anuncios fallidos en esa dirección por parte de la administración actual, empieza a mostrar el interés de los privados por agitar la necesidad y la oportunidad, tal como quedó demostrado en la última edición del Internet Day 2926, días atrás.
La discusión en torno al establecimiento de data centers se profundiza cuando surgen las voces que plantean “para qué” atraer estas infraestructuras. En otras palabras, proponen definir una política en torno al aprovechamiento de lo que puede suponer, en términos de desarrollo local, esa disponibilidad de procesamiento de cómputo. Generar capacidades en las personas para que esos hubs digitales sean centros de generación de desarrollo local y no meras construcciones donde se procesa lo que se produce en otros países, especialmente en los centrales.
Queda cada vez más claro en la región que el tema data centers acapara el interés de la industria. Y que, en la medida en que tomen el tema con una estrategia concreta, la competencia entre países por atraer inversiones, será cada vez más fuerte.
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