La Asociación de la Industria Móvil de Colombia (Asomóvil) que desde hace unas dos décadas representó los intereses de operadoras de telecomunicaciones en ese país, está en proceso de liquidación y cierre. Y la noticia que no puede leerse de forma aislada sino como consecuencia de un proceso de transformación profundo que impacta en el corazón del ecosistema digital.
En diálogo con TeleSemana.com, desde la Asociación confiaron que este paso “es inevitable por las circunstancias que vive la industria”; también aclararon que el propio estatuto especificaba que, menos de dos operadores, debía liquidarse. “Era un poco inevitable y creo que es lo más prudente en este momento”, dijeron.
Conviene recordar que el mercado local, que estaba caracterizado por tres grandes operadores, ahora se redujo a dos, donde Claro concentra más de la mitad de las líneas móviles y donde Millicom se quedó, hace dos semanas con la totalidad de Tigo Colombia y que coronó la fusión su estructura con la de Movistar. La concentración de espectro y de mercado es un hecho.
Por estas horas, medios locales como Portafolio y El Tiempo dieron cuenta de un comunicado en el que Asomóvil aseguró que la merma en sus miembros fue una consecuencia directa de la transformación de la industria en el país, signada por “la transformación tecnológica, la consolidación del mercado y la evolución del ecosistema digital”.
Desde su nacimiento, Asomovil acompañó el proceso evolutivo de la industria y, desde hace un tiempo, encarnó a una de las voces que más insistió en suelo colombiano sobre la necesidad de repensar la ecuación de negocio y las dinámicas de la sostenibilidad industrial, a partir de la existencia de mecanismos que permitieran el co-financiamiento de las inversiones, como el famoso Fair Share, que busca que las grandes plataformas tecnológicas contribuyan al mantenimiento de las redes que utilizan masivamente.
Pero este proceso de cambio es profundo y está signado por el cambio en el rol de las telcos, que pasó de ser un mero prestador de conectividad a facilitar servicios digitales de valor agregado, con foco en empresas, hogares y personas particulares; y en un cuya economía intervienen otros actores y debates, como los hiperescaladores y las plataformas digitales; que para la Asociación también impactaron en la forma en que la industria se organiza y representa.
Por un lado, el debate sobre el fenómeno del Fair Share no parece captar más adeptos que las telcos, aún cuando estas lo manifiestan como estrategia de viabilidad de unas inversiones que posibilitan la existencia de una infraestructura que luego monetizarán otros, como Netflix, Google o Meta, por citar algunas. En ese viejo y remanido debate, siempre surge la incómoda pegunta sobre quién querría mayores prestaciones de conectividad, si no existiera tal contenido. Ni hablar, del incremento de tráfico que supone el desarrollo de la inteligencia artificial.

Imagen: Jonathan Farber/Unsplash
Por otro lado, en un escenario en el que las propias telcos se presentan en un camino de evolución hacia el erigirse techco y ofrecer servicios de nube, de ciberseguridad y financieros (Fintech), un gremio puramente móvil parece haberles quedado chico.
Con todo, el escenario deja luces y sombras… y un punto de no retorno.

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