Telefónica España parece haberse propuesto recuperar el liderazgo en su país. Tras haber resignado el trono tras la fusión de MasOrange, la compañía busca retomar el control de lo que dejó en el camino en los últimos años. Así parece interpretarse la decisión de adquirir LineOX, un operador de backhaul rural que había vendido en 2020. Movimiento que sigue a otros dados anteriormente en la misma dirección.
La transacción, que se habría cerrado en unos 90 millones de dólares según lo afirmado por diversos medios españoles, se concretó durante el último fin de semana. Asterion, dueño de LineOx, compró la cartera de 10.800 radioenlaces de microondas a Telefónica en 2020, mediante una operación de carve-out que a la española le permitió mantener parte del control.

Socio por conveniencia
En este tiempo, Telefónica continuó siendo un socio clave de la compañía, además de cliente ancla de LineOx. Es decir, la relación entre ambas operadoras continuó siendo vital más allá de la figura elegida para que ese activo no impactara negativamente en el desempeño de la compañía, aunque sin perder el vínculo total. En el comunicado, Telefónica destacó el trabajo de Asterion al convertir a LineOx en una plataforma especializada de backhauling rural y de zonas con menor densidad poblacional.

Fuente: Telefonica
¿Por qué retomar el control total de esa empresa? Llegar a esas áreas le permitirá a la compañía robustecer su cobertura y buscar el liderazgo también en esas zonas. Un camino que va a contramano de lo decidido por la compañía antes del cambio de CEO ocurrido a principios de 2025, cuando el foco estaba puesto en desprenderse de activos para reducir deuda. Aunque no fue el camino elegido para la desinversión en Telefónica Hispam.
Más allá de este detalle, en España se asegura que la nueva política de Telefónica España pasa por recuperar aquellos activos considerados críticos y que están en manos de terceros para volver a integrarlos y generar nuevas propuestas de valor. En este caso puntual, volver a tener a LineOx bajo su tutela, le permitirá gestionar la latencia y la capacidad de la red focalizada en las áreas rurales sin tener que pedirle permiso a un tercero. Tomar este control puede ser un punto de inflexión de cara al despliegue de un 5G rural.
Los pasos previos
Este movimiento también fue interpretado como complementario al acuerdo celebrado recientemente con Cellnex para contar con baterías de respaldo para 2.000 torres de telefonía para atender contingencias, tal como ocurrió con el apagón ocurrido hace poco más de un año en España, donde la población quedó incomunicada durante varias horas. Previo a ello, en 2022, Telefónica recompró junto con Amancio Ortega -el dueño de Zara- el 40 por ciento de Telxius, que estaba en poder de KKR. También fue un movimiento destinado a recuperar el control total de un activo considerado estratégico para fortalecer el negocio digital global.

Aunque Telefónica España sigue siendo la operadora de telecomunicaciones más importante de ese país en términos de infraestructura y peso histórico, la compañía resignó su liderazgo a manos de MasOrange una vez que esa fusión fue aprobada por las autoridades regulatorias. Sin olvidar, además, el acuerdo que luego celebró con Vodafone para dar lugar a una fiberco robusta.
MasOrange informó 47 millones de clientes al cierre del primer trimestre de 2026, incluyendo las de IoT. Si se extrapolan estos accesos, el total se ubica en unos 33 millones de líneas, de las cuales 26 millones son móviles, y 7,1 millones son de banda ancha fija.
Telefónica España, en cambio, cuenta con más de 33 millones de líneas totales, sin contabilizar IoT y M2M. De esos 33 millones, 16 millones son líneas pagas, aunque no es posible precisar más debido a que no lo informa en sus balances. Recuperar los activos estratégicos puede contribuir a incrementar las cifras vinculadas con cantidad de clientes y, así, volver a ofrecer mayor claridad en sus balances, además de generar valor.
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