Nvidia apuesta una vez más por una empresa de inteligencia artificial (IA). Esta vez, la compañía de Jensen Huang se encuentra en conversaciones con Perplexity para inyectarle 30.000 millones de dólares. El trascendido permitiría que esta empresa de IA vea incrementada en un 50 por ciento su valuación, y Nvidia habría logrado extender su influencia en la mayoría de las organizaciones dedicadas a esta actividad.
Perplexity es una de las IA que se distingue particularmente de sus competidoras porque sus ingresos se incrementaron tres veces en los últimos meses al pasar de 250 millones de dólares a principios de este 2026 a superar los 750 millones millones en el último reporte anualizado.
De concretarse el desembolso de Nvidia la valoración de Perplexity podría alcanzar los 30.000 millones de dólares. Hasta septiembre de 2025, la estimación se ubicaba en torno a los 20.000 millones de dólares, de acuerdo a un artículo publicado en The Information, citado por la agencia Reuters.

Foto generada con ChatGPT
Perplexity debe su buen desempeño al desarrollo de un agente de IA basado en la nube que utilizan los profesionales para automatizar tareas informáticas. Además, cuenta con un sistema de inversores que también es distinto respecto de otras empresas de IA competidores. Por un lado, Jeff Bezos es uno de sus accionistas, además de ser la única en la que invirtió una operadora de telecomunicaciones como Telefónica. Hecho que explica la oferta de Perplexity como servicio de valor a través de Movistar.
Que Nvidia apueste por una empresa de IA no es nuevo. De hecho, forma parte de su estrategia. Es la compañía que más se ha volcado a este esquema de apoyo a las empresas que se nutren de sus propios insumos, tal como lo son las memorias, para su buen funcionamiento.
Con la lupa en el pasado
Cada vez que la proveedora de cómputo/GPUs aparece invirtiendo en una empresa de IA, vuelve la pregunta sobre si el mercado de IA está sobredimensionado, y cuándo explotará la eventual burbuja de la IA. Pareciera que, de fondo, resurgieran ciertos temores como los que hicieron estallar a las puntocom en el inicio de los años 2000. En aquellos años -y luego también- las vendors se ocupaban de proveer sus equipos para que las operadoras de telecomunicaciones desplegaran las redes con amplias facilidades de financiación. Cuando los objetivos no se cumplieron o las cuentas no pudieron ser pagadas, varias de esas compañías quedaron en el camino.
Jensen Huang sostiene que esos temores no tienen asidero en la actualidad. “Esta vez es diferente porque no está impulsado por la demanda. Esta vez es diferente porque no es estacional. Está impulsado industrialmente, lo que significa que la tecnología fundamental de los ordenadores está cambiando”, tal como lo reflejó en una entrevista realizada por La Vanguardia.
Para el directivo de Nvidia, el proceso de cambio que se está produciendo en este momento de la historia con la IA impactará en todos los sectores. Consideró que se está avanzando hacia la conformación de una “fábrica de inteligencia” que obligará a la industria de chips a crecer de cinco a 10 veces su tamaño actual en la próxima década. Y para ello, es necesario evolucionar en una nueva capa de infraestructura que obliga a realizar las inversiones masivas.

Jensen Huang – CEO de Nvidia – CES 2025
¿Entonces Nvidia está financiando la demanda que sostiene su propio crecimiento? ¿Tomó a su cargo la decisión de darle dinamismo al ecosistema de IA con más certeza que incertidubre? La respuesta pareciera ser “sí, definitivamente”, al menos en su mirada. Invierte en empresas de IA que necesitan capital para crecer porque tienen demanda de capacidad de cómputo. Para ello, compran y/o alquilan GPUs de Nvidia que, con ese dinero, cuenta con mayor espalda para invertir en el ecosistema.
En febrero de 2026, Nvidia invirtió 30.000 millones de dólares en OpenAI – que obtuvo un total de 110.000 millones de dólares, con los 30.000 millones de dólares aportados por SoftBank y los 50.000 millones de dólares de Amazon-. Junto a esta novedad, comunicó que aseguraba capacidad de cómputo de próxima generación a Nvidia.
¿Los mismos riesgos?
Más allá de la mirada de Huang, vale preguntarse que podría pasar si este círculo se derrumba. En aquel momento, la exposición de los fabricantes de equipos era doble: habían prestado dinero a clientes que no podían devolverlo y, al mismo tiempo, dependían de que siguieran comprando equipos, algo que era imposible de cumplir. Cuando se produjeron las quiebras, los proveedores de equipos reconocieron que habían computado como ingresos, ventas que en realidad se habían transformado en préstamos incobrables. Hubo empresas que pasaron de capitalizaciones millonarias a la quiebra, y uno de los casos exponenciales fue el de Nortel, que terminó liquidada años después.
¿Nvidia corre los mismos riesgos? No necesariamente.
Uno de ellos es que las empresas de IA no sean rentables. Si esto sucede y no pueden comprar más GPUs o no pueden pagarlas, sería algo similar a lo que ocurrió en los años del estallido puntocom. Eso podría impactar en el crecimiento de Nvidia, pero la compañía tiene como clientes a varias empresas que supieron surfear aquella ola y que hoy tienen negocios robustos, como Microsoft, Amazon, Google y Meta, es decir, empresas consolidadas, no startups como todavía lo son OpenAI, Anthropic (Claude), Perplexity.

Inteligencia artificial – Crédito: Pixabay – Yamu Jay
Otro riesgo es que las empresas de IA le compren menores cantidades de GPUs a los previstos. Lógicamente, eso impactará en sus números. Pero no será una sorpresa: en sus informes a la SEC, la compañía admite que tiene concentrado el 22 por ciento de sus ingresos en un cliente y el 14 por ciento en otro. Parece tener claro que ahí hay un riesgo, más allá del optimismo de su CEO.
Las inversiones actuales se concentran en clústers de IA y vida útil de las GPUs. Es necesario mirar la utilización de toda esa inversión en infraestructura más que el dinero desembolsado en sí mismo, porque si este último crece más que la primera, esa desproporción será una alerta.
Banderas rojas y preguntas
¿Y si OpenAI o Anthropic quiebran y dejan de existir? Las consecuencias serán turbulentas. En el peor de los escenarios, más sufrirá aquel que haya prestado. La diferencia es que Nvidia tiene caja y, por ahora, suficiente espalda para afrontar un eventual escenario de burbuja de IA, por más que Huang descarte que esto vaya a suceder.
Por otro lado, el peso de la deuda en términos de IA está hoy más del lado de compañías como Oracle o en las emisiones de bonos de parte de los hiperescaladores. Es un riesgo que no puede ser disimulado.
No obstante, también hay que tener en cuenta que el ecosistema de IA seguirá vigente de la mano de otros actores, como los hiperescaladores, los proveedores de cloud y diversos integrantes del ecosistema que se están valiendo de la IA para su negocio y que requerirán de sus insumos. Vale recordar que Nvidia también ha hecho su apuesta en proveedores de equipamiento como Nokia, de cara a 6G, con todas las dudas que esa futura generación hoy plantea. No será lo mismo, pero la demanda de IA continuará en alza.

Los riesgos, no obstante, siguen siendo parte del panorama. Más allá de la buena perspectiva de Jensen Huang, hacerse estas preguntas es válido en un momento donde la disponibilidad de infraestructura digital se advierte necesaria para surfear la ola de transformación que trae la inteligencia artificial. Porque la estructura de incentivos, la contabilidad elástica y la circularidad del proceso son bastante parecidas. Y tanto en aquellos años como en estos, la demanda futura estaba garantizada. Las cosas se rompieron cuando no se respetaron los principios básicos de la economía.
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