¿Qué pasa en Argentina que no pasa nada? ¿Qué pasa con el gran dragón del sur? La pregunta que se escuchó en los pasillos del último encuentro anual de DCD Connect en Cancún parece haber sido el empujón para la decisión final: la industria argentina de data centers decidió organizarse para tener una voz unificada ante el Gobierno, promover condiciones para nuevas inversiones y posicionar al país en un negocio que crece en la región, pero en el que la Argentina todavía no logra ocupar el lugar que sus empresas consideran que podría tener.
Nueve compañías que operan centros de datos para terceros firmaron un memorando de entendimiento (MOU) que las constituye como asociación. Estiman que la personería jurídica esté lista entre enero y febrero de 2027, momento en el que comenzarán a trabajar formalmente. Mientras tanto, Skyonline, Cirion, Personal, Claro, Data Centers Dynamics, Nexstream, G2K, Sencinet y Kyndril, las empresas de data centers fundadoras, irán dándole sustento a los cuatro ejes de trabajo sobre el que comenzarán a transitar este camino.

Data center HIVE
“Esta industria se desarrolló en nuestra periferia, siete veces más que nosotros en Chile, en Brasil ni hablar, y ahora aparecen Paraguay y Colombia compitiendo, mientras nosotros seguimos totalmente desconocidos, cuando tenemos una enorme disponibilidad de energía”, dijo a TeleSemana.com, Daniel Fiorda, presidente de la flamante Cámara Argentina de Data Centers.
El argumento para constituirse en cámara radica en que así está conformado el sector en otros países de la región, y porque pese a que ya cuentan con 25 años de trayectoria en la Argentina el trabajo individual de cada empresa no llevó a ningún lugar. A tal punto que el país quedó rezagado en la discusión regional sobre el desarrollo de estas infraestructuras. “Tenemos data centers world class desde hace 25 años”, subrayó Fiorda. La mayoría se construyeron durante el boom de las puntocom, con un nivel de capacidad tal que hoy todavía tienen disponibilidad para brindar servicios.
La intención es construir una representación común que permita llevar las problemáticas del sector a los ámbitos donde se toman decisiones, tanto en el Poder Ejecutivo como en el Legislativo donde, tal como advirtió Fiorda, todavía no existe una atención suficiente sobre el negocio.
El ejemplo más cabal es que el anuncio dado por Sam Altman en octubre de 2025 -en la previa de una elección de medio término- en el que aseguró que Argentina recibiría inversiones por 25.000 millones de dólares en centros de datos, no solo no se concretó sino que ni siquiera parece haber encendido el interés suficiente entre quienes toman decisiones de política pública como para evaluar sobre qué ejes trabajar y convertir al país en un candidato potente para atraer esas inversiones. La única provincia con intenciones es Chubut, en la Patagonia argentina, pero hasta ahora no se han logrado concreciones, más allá de las constantes conversaciones existentes entre actores del sector público y del privado.
Una sola voz ante el Gobierno y los inversores
La nueva cámara buscará convertirse en una interfaz única entre la industria, el Gobierno, las áreas de interés, los proveedores y los potenciales inversores. El objetivo es posicionar al negocio, trabajar sobre estándares que permitan su crecimiento y presentar propuestas para superar los obstáculos que hoy condicionan su desarrollo.
Uno de los puntos centrales será la seguridad jurídica. Desde el sector consideran que la incertidumbre sobre las condiciones para operar e invertir en la Argentina representa un freno para la llegada de nuevos proyectos, incluso después de que empresas internacionales de gran escala visitaran el país sin que esas conversaciones terminaran en contrataciones. Uno de los ejemplos es el de Google, que optó por Chile antes que la Argentina, justamente por ofrecer un ambiente de negocios más estable.

Imagen creada con ChatGPT
La Argentina no ha sido capaz de atraer la inversión de data centers de hiperescala. Los 44 centros de datos con que cuenta para brindar servicios a terceros fueron construidos, en su mayoría, hace más de 20 años. Para que el país se convierta en un punto de interés, Fiorda sostuvo que deben tratarse temas vinculados con la soberanía de los datos, las condiciones para desarrollar determinados negocios y la posibilidad de exportar servicios. En la mirada de la flamante cámara, se trata de asuntos que requieren un marco adecuado para que tanto los operadores como quienes evalúan invertir puedan proyectar sus actividades.
La cámara también buscará promover instrumentos que faciliten las inversiones. En ese sentido, sus impulsores advierten que los mecanismos disponibles no siempre se ajustan a las características y necesidades de los proyectos de data centers: consideran que el RIMI resulta insuficiente para determinadas iniciativas, mientras que las exigencias del RIGI pueden quedar fuera del alcance de otras.
Areas de trabajo
Hasta tanto logren la personería jurídica, las empresas que hicieron nacer la cámara avanzarán con cuatro áreas de trabajo: energía, relaciones institucionales, sustentabilidad y talento
En materia energética, el desafío pasará no tanto por su disponibilidad sino por las condiciones para acceder a energía de calidad en los lugares donde se necesitan estas instalaciones. Para las empresas, la localización de los centros de datos y la infraestructura que los abastece son cuestiones que deben analizarse en conjunto. “Por cada megawatt de capacidad deben invertirse 16 millones de dólares”, aseguró Fiorda, como para dar un ejemplo del esquema que se necesita para atraer las inversiones.
En sustentabilidad, uno de los objetivos será trabajar sobre la percepción social de los centros de datos, particularmente en relación con el consumo de agua. En los últimos tiempos crece la resistencia al establecimiento de estas infraestructuras en distintos países por la demanda de recursos naturales. Desde la industria sostienen que el impacto depende de cómo se construye cada instalación y que existe una tarea de divulgación pendiente para explicar esas diferencias y abordar las preocupaciones de la sociedad.
La formación de talento será otro de los ejes prioritarios. Los operadores advierten que la preparación de personal técnico, mandos medios y trabajadores operativos no alcanza para cubrir las necesidades específicas de la actividad. Aunque las empresas forman a sus propios equipos, consideran necesario impulsar cambios educativos y ofrecerse como espacios de formación.
El argumento es que trabajar en un centro de datos requiere conocimientos particulares. La refrigeración o las instalaciones eléctricas que requiere un data center no son las mismas que demanda un edificio, donde el objetivo es brindar confort. De ahí la necesidad de formar a profesionales específicos para estas infraestructuras.

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La cámara no apunta solamente a representar a quienes ya operan centros de datos. También busca atraer proyectos de hiperscala y promover nuevas instalaciones que acompañen el crecimiento de otras actividades económicas.
Si bien Fiorda admitió que la gestión de un data center no demanda una gran cantidad de personal, sí apuntó que es necesario crear un ecosistema de proveedores de distintas áreas, como tecnología, sistemas de enfriamiento, generadores, protección contra incendios y controles de acceso, entre otros servicios especializados. Comparó la creación de ese ecosistema con el que se conformó en Vaca Muerta, el principal yacimiento de gas no convencional y petróleo no convencional de la Argentina y que hoy le aporta superávit en la balanza energética. Por este motivo, puntualizó que “si tomás gas natural y lo convertís en energía la ganancia es de 20 a 30 veces. Pero si ese mismo gas se convierte en electricidad, crece 220 veces. Esos son dividendos que ingresarían al país. Si pudiésemos vender ese gas, se podría generar beneficios para la Argentina”.
La posibilidad de ampliar esa cadena de valor es uno de los argumentos económicos que sostienen la iniciativa. Fiorda señaló que el desarrollo de la industria podría generar nuevas oportunidades para proveedores locales y producir un impacto que exceda a los operadores de los centros de datos.
Por ese motivo, la cámara prevé sumar a otros actores de la cadena, incluidos los proveedores de energía. La estructura de la cámara contemplará socios fundadores, adherentes y una categoría destinada a sponsors o proveedores.
Agenda para recuperar terreno
La iniciativa parte de un diagnóstico compartido: la Argentina cuenta con empresas e infraestructura, pero necesita mejores condiciones para transformar esas capacidades en nuevos proyectos y volver a tener peso a nivel regional. Brasil, Chile y México, en ese orden, lideran las instalaciones de data centers, y Colombia y Paraguay están diseñando estrategias para también posicionarse en la región.

Data center map
La industria considera que el desarrollo de los data centers exige una mirada que integre regulación, inversiones, energía, conectividad, formación y sustentabilidad. Ninguna de esas cuestiones, sostiene, puede resolverse únicamente desde la perspectiva individual de cada operador.
Una vez obtenida la personería jurídica, el trabajo estará orientado a desarrollar propuestas para presentar durante el próximo año y comenzar a construir ese ámbito de articulación. Todo un desafío ya que 2027 será año electoral en la Argentina.
La expectativa es que la cámara permita instalar las necesidades del sector en la agenda pública, acercar posiciones entre sus integrantes y generar condiciones para que la Argentina, el gran dragón del sur, vuelva a posicionarse en un lugar de liderazgo en materia tecnológica y comience a tener peso propio en infraestructura digital.
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