Stargate Argentina: una carta de intención con promesas de inversión, que genera más preguntas que expectativas

De la carta de intención firmada entre OpenAI con Sur Energy para encaminar el proyecto Stargate Argentina, con promesa de inversiones, y el debate que va desde su concreción hasta los riesgos en materia que extractivismo digital y pérdida de soberanía

A nueve meses que Estados Unidos anunciara Startgate Project, su iniciativa de desarrollo de inteligencia artificial (IA) en el territorio local de la mano de un actor central de esta innovación, Open IA, y con la promesa de inversiones por 500.000 millones de dólares a cuatro años, la Argentina fue sumada al proyecto tras la firma de una carta de intención entre la empresa de Sam Altman y Sur Energy para crear un centro de datos ad hoc en la Patagonia, y la promesa de comprometer desembolsos por 25.000 millones de dólares. Sin embargo, a tres días del anuncio sólo se multiplicaron los interrogantes.

El anuncio y la coyuntura

El viernes 10 de octubre, Presidencia de la Nación de Argentina hizo pública la joint venture establecida entre Open AI y Sur Energy en el marco de un plan para posicionar a la Argentina en el ecosistema global de la IA, mediante la construcción de un data center de gran escala, tendiente a facilitar el nivel de cómputo que el desarrollo de la IA demande, con una capacidad de hasta 500 MW. En el video donde Altman comunica la decisión (publicado por Infobae, aqui), lo presenta como el más grande de la estrategia global Stargate de OpenAI pero también de otros gigantes.

La apuesta involucra que este centro de datos esté concluido en un año. La locación estaría siendo analizada entre cinco provincias argentinas, y el primer tramo de desembolsos oscilaría entre los 7.000 millones de dólares y los 10.000 millones de dólares.

Imagen de Warren Wong en Unsplash

Así lo precisa el anuncio (aqui) publicado por el gobierno argentino: “Opena AI y Sur Energy firmaron una Carta de Intención para colaborar en un proyecto de data center a gran escala capaz de albergar la próxima generación de computación de IA y alcanzar una capacidad de hasta 500 MW. Estructurado en el marco de RIGI, el proyecto supondrá una inversión de hasta 25.000 millones de dólares a gran escala, lo que lo posiciona como una de las mayores iniciativas de tecnología e infraestructura energética en la historia de Argentina”.

El RIGI es la sigla del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, que fue aprobado hace un año en medio de discusiones complejas, en las que se lo cuestionó, por ejemplo, por fomentar el extractivismo, reprimarizar la economía, consolidar beneficios fiscales y cambiarios extraordinarios, y desfinanciar al país a través de la quita de retenciones.

En el primer aniversario y a modo de balance, el Observatorio del RIGI, órgano conformado por instituciones como el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), la Universidad Nacional de San Martín (EPyG/UNSAM), la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y otras, plantearon que los resultados de la estrategia distan de los esperados, sobre todo, porque no capturó las inversiones pretendidas. Y planteó que fueron las mineras (donde el litio se erige como uno de los protagonistas), las de oil & gas, de energías renovables y de industria, las actividades que vieron en este instrumento una oportunidad. De hecho, les fueron aprobados siete proyectos de una veintena presentados.

Pero volviendo al anuncio oficial del Stargate Argentina, también se plantea que esta iniciativa con Open AI “posicionará al país a la vanguardia tecnológica a nivel global”. Sin embargo, el horizonte aún parece lejano, sobre todo a partir del posicionamiento de la Argentina exhibido en el recientemente presentado Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025, elaborado en conjunto por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) de Chile, con el apoyo de diversas organizaciones académicas, públicas y privadas, entre las que se encuentra CEPAL, para medir el avance de la IA en 19 países de la región.

Inteligencia artificial – Crédito: Pixabay – Geralt

Sucede que el ILIA ubicó a la Argentina en el sexto lugar, detrás de Chile, Brasil, Uruguay, Colombia, y Costa Rica, y advirtió que hay dificultades en materia de crecimiento y equidad en la región, sobre todo, por la alta desigualdad, la baja movilidad social y la débil cohesión social reinantes y a las que se suman las bajas capacidades institucionales y de gobernanza.

Allí se precisa que es Brasil el país que concentra más del 90 por ciento de la capacidad de cómputo de alto rendimiento de la región, a la vez que Uruguay, Costa Rica y Colombia mejoran progresivamente su capacidad de procesamiento. Sin embargo, más de la mitad de los países —entre los que se encuentra la Argentina— carecen de infraestructura crítica, lo que refuerza asimetrías, no generan habilidades tempranas en IA en su matriz educativa básica.

Brasil, justamente, un país que plantea el debate de la soberanía digital, pero que también promueve iniciativas para poder garantizarla; a la par que en la región se instrumentan mecanismos que la faciliten también en términos algorítmicos.

De momento, nada de todo eso surge al indagar en esta iniciativa que acaba de presentarse en la Argentina. Inclusive, horas antes de conocerse el Stargate Argentina, el gobierno de Donald Trump realizó una compra directa de pesos y ultimó detalles de una inyección de 20.000 millones de dólares, tal como lo precisó el secretario del Tesoro, Scott Bessent, aunque no se conocieron más detalles de aquel apoyo.

En un artículo publicado en The New York Times (aqui) se plantea un poco la dualidad del apoyo del gobierno de Donald Trump al de Javier Milei. “La decisión del gobierno de rescatar la economía argentina está suscitando dudas sobre si el verdadero objetivo es ayudar a los inversores ricos cuyas apuestas en Argentina podrían tambalearse si su economía se hunde”, dice en un artículo en el que también se plantea la cuestión de la geopolítica y las pujas con China (paíscon el que Argentina también hizo un intercambio de monedas); en semanas atravesadas por los comicios de medio término en el país.

Dudas y certezas 

En Argentina son muchos los que miran con desconfianza a Sur Energy. El portal La Politica Online (aqui) advierte que “en el sector nadie conoce a Sur Energy” y la presenta como “una compañía sin historial público, sin presencia corporativa real, sin trayectoria en inteligencia artificial”. Lo cierto es que es muy difícil dar con la empresa en este momento aunque este medio ha solicitado las entrevistas  pertinentes.

Data centers e inteligencia artificial – Crédito: Pixabay – Franganillo

En paralelo, Luis Papagni, consultor TIC especializado en Ciberseguridad e Infraestructuras Públicas Digitales, docente universitario, y ex subsecretario de Innovación Administrativa en la Secretaría de Innovación Pública entre 2019 y 2022 en Argentina, y ex asesor de Tecnología e Industrias Digitales de la Embajada Argentina en Colombia, entre otros cargos de una vasta trayectoria, analizó el tema en un post en Linkedin y planteó “tres dimensiones críticas: el desarrollo humano local, la soberanía digital y la soberanía energética”.

“Conviene decirlo sin eufemismos: por ahora, esto no es más que una carta de intención y un hecho comunicacional político.  Falta ver si se traduce en inversión real, infraestructura tangible y resultados sostenibles. Porque entre el anuncio y la ejecución hay un largo trecho, y en ese camino se juegan tres dimensiones críticas: el desarrollo humano local, la soberanía digital y la soberanía energética”.

También advierte que “la  historia  económica  argentina,  de  los  ferrocarriles  al  litio,  enseña  que  los  anuncios  grandilocuentes suelen venir acompañados de un mismo patrón, entregar recursos naturales o condiciones fiscales sin asegurar  transferencia de capacidades, ni control nacional sobre  la infraestructura estratégica. La IA, en este sentido, puede ser la nueva frontera del desarrollo, o el nuevo extractivismo digital”.

Su mirada resume la de muchos, donde la promesa de transformar a la Patagonia en un “nodo global de cómputo verde” presupone una promesa tan atractiva como preocupante, dependiendo de si se establecen las condiciones que protejan al país.

“La Argentina corre el riesgo de convertirse en la nueva Potosí de la inteligencia artificial, una tierra rica en recursos estratégicos (energía, agua, territorio, talento) puesta al servicio del procesamiento de datos que enriquecerá a otros”, advierte Papagni y sentencia: “el  desafío  no  es  solo  atraer  inversiones,  sino  transformarlas en soberanía, innovación y trabajo. Porque sin regulación, capacidad técnica y visión de largo plazo, el riesgo es claro: que Stargate Argentina termine siendo solo un portal por donde se fuga nuestro futuro digital”.

En su artículo, Papagni plantea que “el verdadero debate no es solo técnico, sino político. En el corazón de la inteligencia artificial se juega la disputa por la gobernanza del conocimiento, la soberanía energética y la autonomía cultural”, y pone en escena el debate más profundo sobre la estrategia que supone el desarrollo de la IA, las condiciones sobre las que se hacen las inyecciones de dinero, el impacto ambiental de la innovación y la capacidad de gobernanza que se habilitan, aún en democracia.

A tres días del anuncio, en un escenario de campaña electoral y de fuerte injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos de la Argentina, las dudas en torno al proyecto son crecientes aunque no es la primera vez que se piensa en la Patagonia como territorio para el anclaje de data centers.

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Noelia Tellez Tejada se desempeña como Editora Adjunta en TeleSemana.com. Periodista y analista, acredita más de 20 años de labor ininterrumpida en medios gráficos, digitales y radiales. Está especializada en tecnología, negocios y telecomunicaciones. Su correo es [email protected]